Autora: Lobanako
CAPITULO 3
La sangre se le heló en las venas cuando escuchó de nuevo como la llamaba... era la misma voz, Himeko se giró lentamente esperando encontrarse con esos ojos azules que la cautivaban, pero nuevamente no había nadie, callo de rodillas al suelo, el terrible sentimiento de dolor se había convertido en un enorme vacío, empezó a llorar y se llevó las manos al rostro... cuando una voz llamó su atención.
-Te dije que no vinieras caqui.
Kazuki se acercó y se sentó a su lado.
-¿Has encendido tu el fuego?
-No, todo se ha encendido solo cuando me he acercado al altar...
-Mmmm, interesante... Tal vez... Tengo que hacer unas investigaciones.
Tras decir esto se marchó, dejando a Himeko mas confundida de lo que ya estaba, necesitaba salir a pasear, tomar el aire, alejarse de ese templo, sin duda un paseo por la calle la devolvería a la normalidad,así que volvió a su habitación y se preparó para salir.
Las calles estaban vacías a esas horas de la noche, no se escuchaba gran cosa, los grillos, los gatos peleándose... todo era muy tranquilo y Himeko estaba disfrutando con el paseo mientras se preguntaba que le estaba pasando, camino durante bastante tiempo, pero no se dio cuenta ya que estaba concentrada en sus pensamientos, no sabia hacia donde iba, sus pies caminaban solos. Necesitaba saber quien era esa chica y porque siempre soñaba con ella, también quería saber que relación tenia ella con ese extraño templo, últimamente todo estaba resultando ser demasiado raro, le hubiese gustado llevar una vida normal pero no podía, sentía que le faltaba algo muy importante en su vida, algo que estaba tratando de evitar olvidar, cuando de repente sus pies se pararon solos, inconscientemente había acabado delante de una gran verja, era una gran mansión, pero desde que ella había tenido memoria siempre había estado vacía, pertenecía a una pareja de ricos, pero al morir la mujer el hombre, que no tenia descendencia, se había marchado lejos. Algo le decía a Himeko que tenia que entrar, y empujó la puerta, la cual se deslizó suavemente sin hacer ningún ruido que la delatara, cruzó el gran patio deteniéndose unos segundos a contemplar el gran árbol que había junto a la puerta de entrada y siguió avanzando, subió lentamente los escalones que la separaban de la puerta y esta se abrió sola lentamente, Himeko no dudó y entró dentro de la mansion.
Al entrar tuvo la sensación de que ya había estado allí.
-Esta es Kurusugawa-san, se quedara una temporada con nosotras, así que espero que la traten bien.
-¡Si Himemiya-sama!
Himeko se asustó ante lo real que había sido lo que acababa de ver, fue como si estuviera dentro de sus sueños, se había visto a si misma con la chica de pelo azul, al parecer esa era su casa... Pero era imposible, allí no vivía nadie desde hace años. Himeko siguió explorando la mansión y llego a lo que parecía ser una gran cocina, no pudo evitar acercarse a los fogones y al tocarlos le ocurrió de nuevo.
-Dime Himeko, ¿crees que así esta bien?
-Claro, dime, ¿Te gusta la tortilla dulce?
-Si
Himeko le metió dulcemente un trozo de tortilla a la otra chica en la boca, esta lo probo y le dio el visto bueno, la chica de pelo azul, no dejaba de sonreír, tal vez se imaginase un futuro así...
Cada vez eran mas reales, su visión había sido tan real que realmente creyó estar allí, pero ese era el problema, ella nunca estuvo en aquel lugar, tampoco conoció nunca a la chica de pelo azul. ¿Que le estaba pasando?.
Siguió con su exploración hasta unos enormes baños, eran preciosos, pero estaban secos y vacíos, allí ya no se bañaba nadie.
La chica de pelo azul estaba elegantemente sentada en el bordillo, su magnifica melena azul apenas cubría su desnudez, y una sonrojada Himeko la observaba completamente hipnotizada, la chica de pelo azul era consciente de ello, pero no se movía, solo dejaba que la otra muchacha la observase.
Himeko salió de los baños, estaba levemente sonrojada, esta vez decidió subir por las grandes escaleras e instintivamente fue hacia una habitación, era pequeña, había una pequeña cama a la derecha y un tocador a la izquierda, Himeko se sentó en la cama y miró hacia el tocador.
-¿Estas segura de que no pasa nada Himeko?
-Si eres tu todo esta bien....
la chica de pelo azul sonrió y empezó a peinar dulcemente a Himeko, sus manos se deslizaban suavemente por su pelo, tratándolo como si fuera de cristal, sus manos emanaban mucha dulzura, tal vez, la dulzura que realmente quería mostrar....
Himeko se levantó de nuevo de la cama y salió de la habitación, pero algo llamó irrefrenablemente su atención, una puerta, justo al lado de por la que acababa de salir, fue hacia allí y puso la mano en el picaporte con miedo.
-¡No!
Himeko asustada abrió la puerta y se quedó helada al ver lo que sucedía.
Estaba en el suelo, ella estaba encima, no dejaba de susurrarle cosas dulces, deseos desde lo mas profundo de su corazón, sus manos empezaron a deslizarse por su cuerpo y una parte de ella deseaba que eso ocurriera, pero no así, no de esa manera, la chica de pelo azul seguía hablándole, ahora decía cosas horribles, pero había una nota de amargura en su voz que dejaba ver como su corazón sufria, sin duda le dolía hacerle daño, pero el sentimiento de culpa no era mayor al de querer protegerla, así que no se detuvo.... Al final le decía que siempre la amó, que la amaba por encima de todas las cosas, era verdad sin duda, pero la forma en la que lo decía hacia sentir un gran dolor a Himeko, entonces la chica rubia se incorporó y se sentó en el suelo, tapándose con la poca ropa que le había quedado ilesa, en sus ojos se veía el gran conflicto interior que estaba librando, se negaba a creer que ella le hubiese echo tal cosa, entonces habló.
-Chikane-chan...
Himeko había contemplado horrorizada la escena, pero no había sido eso lo que la había dejado en Shock... sino su nombre.
-Chikane-chan...
Sus ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas, tenia la verdad ahí delante, su cerebro se esforzaba por recordar, pero no podía, algo le impedía recordar a Chikane, calló de rodillas y trató con todas sus fuerzas de recordarla pero no pudo, agotada decidió tumbarse en la cama, miraba hacia arriba, y paso algunas horas tratando de recordar, pero no pudo, finalmente se dio por vencida y se tumbó de lado, cuando de nuevo se quedó sin aliento, era ella, la tenia justo delante, estaba tumbada a su lado y la miraba tristemente, Himeko finalmente se decidió a hablar.
-Chi...Chikane-chan?
La otra chica pareció sorprenderse porque supiera su nombre.
-¿Acaso... Acaso me reconoces Himeko?
-Yo... no se quien eres, pero... te he visto varias veces en mis sueños....
Chikane pareció comprender, estaba rodeada por un débil aura casi como si fuera un fantasma.
-Así que te niegas a olvidarme, no te castigues Himeko, debes olvidar, es lo mejor.
-¿Que es lo que debo olvidar?
-Todo, tienes la oportunidad de vivir de nuevo, vive y olvida-Dijo mientras se empezaba a desvanecer lentamente-
-¡No! espera Chikane-chan, ¡No te vayas!
Himeko se echó encima de Chikane y le sujetó los brazos, la chica de pelo azul sonreía de forma picara, pero finalmente una expresión tan triste que rasgaba el alma apareció en su rostro.
-Lo siento Himeko, este no es mi lugar, algún día volveremos a encontrarnos, aunque eso signifique mas dolor para ambas...yo...Te amo Himeko...
-Yo...también te amo Chikane-chan.
Himeko se dejó caer encima de ella y la besó dulcemente, cuando abrió los ojos ya no había nada delante de ella... entonces la chica rubia abrazó la almohada que tenia delante y lloró desconsoladamente toda la noche.

Bueno como te dije antes en tu otro blog: D: muy triste capitulo, pero a todos nos paso alguna vez. :(
ResponderEliminarno te preocupes, no voy a hacer un drama de este fic ;)
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