Autora: Lobanako
Capitulo 1: la fiesta de las desgracias.
Hola, mi nombre es Natsuki Kuga y soy detective privada, tengo una pequeña oficina en Tokio desde hace unos años, y podéis creerme cuando os digo que ya lo he visto todo, hoy había sido un día normal, estaba sentada en mi desordenado despacho leyendo las noticias mientras mi taza de café se enfriaba cuando llamaron a mi puerta, no esperaba a nadie esa mañana y yo no atendía a la gente sin cita previa, pero algo me dijo que fuese a ver, lo que no hubiese imaginado nunca, fue que al hacerlo me encontré con dos ojos rubíes al borde del llanto que me llegaron a lo mas hondo del corazón la chica envuelta en su gabardina negra y con el pelo castaño se lanzó hacia mi entre sollozos, en un primer momento yo no supe reaccionar, pero enseguida la rodee con mis brazos tratando de reconfortarla, cuando la chica de pelo castaño se relajó se apartó y me miró sonrojada.
-Lamento haber reaccionado así, pero necesito ayuda desesperadamente y creo que usted es la única que puede ayudarme.
-(así que eran temas de negocios) Claro, por favor pase.
-Gracias.
Guié a la chica de ojos rubíes hasta mi despacho, una vez allí, ella se sentó en la silla delante de mi escritorio y yo ocupé mi característico sillón.
-¿Café?-le ofrecí amablemente tratando de empezar la conversación-
-No gracias, no planeo estar mas tiempo del necesario aquí, por cierto, perdone mis modales, mi nombre es Shizuru, Shizuru Fujino.
-(¡¿Fujino?!) He oído hablar de su familia señorita Fujino (su familia era una de las mas ricas de todo Japón y fundadora de la internacional FujinoCop. Siempre estaban en los periódicos con algún tipo de discusión familiar por culpa del dinero)
-Estoy segura de que no ha podido escuchar nada bueno...-Dijo tristemente-
-yo tampoco me he presentado-dije cambiando de tema-, soy...
-Natsuki Kuga, he oído hablar maravillas acerca de usted y de como ha resuelto sus casos.
-Me alaga que me conozca señorita Fujino, y dígame ¿Como puedo ayudarla?
-Vera, mañana se celebra una fiesta en un barco, el Amethyst of Neptune, mi padre quiere celebrar el 40º aniversario de la fundación de FujinoCorp y también quiere anunciar su renuncia como director de la empresa y nombrar a su sucesor, varios altos cargos de Japón acudirán a la fiesta, pero el problema es, que ayer recibimos una carta en la que avisaban de que matarían a...bueno, he traído la carta conmigo, mejor que la vea usted misma.
Shizuru me entregó la carta, era de un papel caro, no era el típico que encuentra en las papelerías, en el, habían escrito unas frases con letra muy fina.
Estimado señor Fujino: Lamento comunicarle que en la fiesta que se celebrará en el Amethyst of Neptune usted y todos aquellos que lleven por apellido el miserable nombre de Fujino morirán a mis manos, no permitiré que ningún familiar suyo asuma el cargo de FujinoCorp ya que no sois mas que personas corruptas que no son dignas de estar al mando de tan magnifica empresa, mañana nos encontraremos, nos miraremos a la cara, y aunque usted no me reconozca, yo a usted si, y estaré preparado/a para asestarle el golpe de gracia mientras cree estar en la cúspide de su poder.
Atentamente: su asesino/a
Había leído la nota pero aun no podía hacerme una idea sobre que clase de asesino avisa sobre sus actos, sin duda era un egomaniaco que solo quería que admiraran su ''obra'' antes de realizarla, el caso había llamado mi atención, quería saber como se las apañaría el asesino para liquidar a todos los Fujino en una fiesta repleta de gente y de periodistas.
-¿Y bien? ¿Que ha decidido?-La castaña parecía apunto de llorar de nuevo.
-Acepto el trabajo
-(esas palabras fueron mágicas para la chica de los ojos rubíes ya que su rostro cambio enseguida) ¡Gracias!, de verdad que se lo agradezco, en ese caso solo me queda una cosa por hacer-Dijo ofreciéndome algo que había sacado de su bolso- Esta cordialmente invitada a la fiesta Kuga-san
No me había fijado antes pero tenia una dulce sonrisa que hacia que todo su rostro brillara, sacudí la cabeza tratando de alejar esos pensamientos de mi mente y acepte el pequeño papel que me ofrecía, era una incitación al Amethyst of Neptune, a las 21:00, decía que no era necesario ir formal pero que si era recomendable, acompañé a Shizuru a la puerta y nos despedimos con un apretón de manos formal, mientras se marchaba y yo cerraba la puerta detrás de mi pensé en lo sospechoso que me parecía que después de haber amenazado con matar a su familia, el señor Fujino mande a su hija sola a buscar ayuda, ya tendría tiempo para atar cabos sueltos, al fin y al cabo la fiesta en el barco iba a durar 3 días ya que se celebraría por todo lo alto, y yo trataría de que se evitara ese baño de sangre en lo que durase mi estancia.
Al día siguiente, después de hacer mi maleta salí a la fría calle donde un taxi estaba esperándome, subí y di la dirección del puerto, el camino fue silencioso y yo lo pasé mirando por mi ventanilla, era una noche oscura, las estrellas estaban ocultas y la luna llena era el único punto luminoso del cielo, no hablé con el taxista aunque este parecía morirse de ganas de bombardearme a preguntas, pero también pareció entender que yo no estaba dispuesta a hablar, no soy de las personas que tienen que llenar cada momento de silencio con algún tipo de frase ingeniosa ni sacarle conversación a los demás, yo era el tipo de persona que disfrutaba de los momentos de silencio mientras ponía en orden mis pensamientos, el viaje duró menos de lo que pensé, tal vez por que estaba tan enfrascada en mis teorías internas que perdí la noción del tiempo, pagué el importe del viaje y bajé del taxi, hacia frió así que me abrigué mas con mi gabardina negra, delante tenia el puente para subir a bordo y el barco, era evidente que la familia Fujino no había escatimado en gastos, todo perfectamente iluminado, música agradable que con toda seguridad vendría de una cara orquesta situada en el salón...lujos...demasiados, era una evidente prueba del miedo del señor Fujino, un miedo que trataba de ocultar bajo su dinero. Todos los invitados estábamos ya en el barco, incluido el asesino y mi reto acababa de empezar, tenia que desenmascararle y descubrir quien era de entre todos los demás pasajeros, no podía confiar en nadie ya que todos eran sospechosos, subí a bordo y poco a poco el barco se fue alejando de la orilla, ya no había marcha atrás
lunes, 26 de septiembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
El secreto de una Otome Cap.2
(Hola de nuevo espero que les guste este nuevo fic, gracias de nuevo por vuestro apoyo y sobretodo por los comentarios que me habéis dejado en mis capítulos, que siempre me hacen sonreír y renuevan mis ganas de continuar)
Autora: Lobanako
CAPITULO 2: Empezando de cero.
Realmente eso si que no se lo esperaba, cuando Shizuru vio por primera vez a la chica del pelo azul desde la azotea del edificio quedó impresionada por su belleza y su fuerza, todo en perfecta armonía, como una hermosa y fría rosa que te invita a acariciarla pero que a la vez se protege con sus espinas, ella no era el tipo de chica que se dedicaba a perseguir y acosar a la gente, pero esa misteriosa muchacha llamó mucho su atención, así que cuando vio que tomaba una calle recta se adelantó para poder cruzarse con ella, desde las sombras la observaba mirar los escaparates distraidamente y cuando estuvo lo suficientemente cerca se cruzó en su camino de forma ''accidental'', tal vez fue demasiado brusca ya que ambas calleron al suelo, pero eso le dio la oportunidad de presentarse, al principio le parecía divertida la forma en la que evitaba dar demasiada información sobre si misma y cuando pensaba que se le agotaban los recursos para retenerla surgió la excusa perfecta, al parecer la pobre peliazul, Natsuki... no había desayunado y ella conocía una pequeña cafetería allí al lado, así que antes de que pudiera negarse la cogió del brazo y la llevo hasta allí, no había mucha gente y decidió que era mejor así, se sentía como si estuviera haciendo algo que no debía-Solo es una muchacha que acabo de conocer y con la que voy a tomar un café- se decía a si misma tratando de engañarse. Cuando las atendió la camarera siguieron charlando durante un buen rato, pero eran charlas superficiales, ambas mantenían sus mascaras y evitaban mostrar su verdadero interior, eso acabó por obsesionarla-¿Que es lo que escondes Natsuki Kruger?-. Vio que la peliazul miraba su reloj de forma distraida y se acordó de que tenia que estar en Garderobe para prepararse y dar la bienvenida a las nuevas estudiantes, así que con mucho esfuerzo aunque bien disimulado bajo una encantadora sonrisa se despidió de Natsuki y se marchó, aunque no sin antes pagar la cuenta. Una vez fuera decidió tomarse unos segundos para respirar hondo y poner en orden sus pensamientos, esa chica tenia algo que le llamaba la atención, era diferente, no era como todas esas fans que estaban todo el día detrás de ella, tenia que volver a verla, la idea de no volver a verla le resultaba extrañamente aterradora, pero lo primero era lo primero, la presentación en Garderobe iba a comenzar antes de lo previsto y tenia que irse a prepararse...-Ojala las nuevas estudiantes sean como tu, Natsuki Kruger-Dijo mientras empezaba a caminar.
Nunca se hubiese podido imaginar esa situación, su peliazul estaba en la fila de las candidatas, trataba de fingir que atendía al sermón de Maria-sama mientras una pelirroja, supuso que era la chica de la cafetería, le susurraba cosas al oído, al final Natsuki no pudo evitarlo mas y se le escapó un bostezo, lo cual llamó la atención de la directora, que aparentemente enfadada se dirigió hacia ella.
-¿Acaso se aburre señorita...?
-Natsuki Kruger
Shizuru miraba divertida la situación, Maria-sama no soportaba ese tipo de faltas de respeto y supuso que la castraría para tratar de dejarla en evidencia delante de todos, lo que no se esperaba es que le propusiese un combate...con ella precisamente, la situación cada vez se ponía mas interesante, y se adelantó hasta donde ella se encontraba.
Natsuki acababa de perder toda esperanza de entrar en Garderobe, tenia que derrotar a una estudiante, pero no a una estudiante cualquiera, una Perla, y si añadimos que esa perla era capaz de hacerla derretir con su cálida sonrisa, definitivamente tenia pocas posibilidades de conseguirlo.
-Confío en que no tendrá ninguna objeción señorita Kuga.
-No es un combate justo, yo sola no podría derrotar a una Perla.
-No se preocupe, este combate es de cuerpo a cuerpo, sin utilizar los poderes de la gema.
-¿Solo cuerpo a cuerpo?
-Solo cuerpo a cuerpo, tienes exactamente diez minutos para derrotar a la señorita Viola, y tu tiempo comienza...¡Ya!.
Natsuki miraba confusa a Shizuru, esta solo le devolvía la mirada mientras sonreía y entonces se lanzó a por ella, fue tan rápida que hubiese pillado a la peliazul completamente desprevenida si no hubiese sido por sus reflejos, que le hicieron saltar hacia un lado evitando el golpe de la castaña.
-Eres rápida Viola-san.
-Y tu muy ágil Natsuki, veamos hasta que punto.
Shizuru se lanzó de nuevo a por Natsuki pero esta vez no esquivó los ataques, solamente se defendía de ellos e intentaba devolverlos, contra mas concentradas estaban en la lucha mas fluidos eran sus movimientos, apenas tenían tiempo para parar, todos miraban asombrados el combate de las dos chicas.
Natsuki había dejado de razonar, ahora solo se movía de forma automatica, su cerebro procesaba los datos que le llegaban de sus sentidos a una velocidad increíble, Shizuru apenas conseguía tocarla, pero ella tampoco podía alcanzarla, habían pasado cinco minutos esquivándose la una a la otra hasta que Shizuru se detuvo y la miró fijamente.
-Tienes buenas dotes para el combate Natsuki, pero ahora quiero ver cuanto durarías en un combate real conmigo.
Antes de que Natsuki pudiese asimilar lo que Shizuru le había dicho esta se lanzó a por ella de frente, la peliazul ya estaba preparada para evitar el golpe pero cuando estaba a punto de alcanzarla, la castaña cambió bruscamente su dirección y se colocó detrás de ella, dándole un terrible golpe en la espalda que la hizo caer, Natsuki aterrizó bruscamente pero no se paró y rodó sobre si misma a tiempo de ver como la castaña lanzaba un puñetazo al lugar que antes ocupaba su cuerpo, haciendo un agujero en el suelo, Natsuki aprovechó la situación y aun girando sobre si misma lanzó una patada a la castaña, la cual no vio venir el golpe y lo recibió de lleno en el hombro, varias de sus fans gritaban de preocupación al ver como por un momento su amada Onee-sama perdía el equilibrio, pero en el ultimo momento, justo cuando iba a caer, con el impulso de sus pies se lanzó hacia delante directa a por Natsuki la cual fue lanzada de espaldas contra el suelo por el placaje, fue un golpe tremendo, todo empezó a ponerse oscuro y dejó de escuchar las voces que había a su alrededor, un liquido tibio empapaba la parte trasera de su cabeza.
Despertó en un sitio desconocido, estaba tumbada en una cama blanca y sentía que su cabeza iba a explotar, instintivamente se llevó la mano a la nuca y la retiró rápidamente por una punzada de dolor, entonces lo recordó todo, miró tristemente al suelo y entendió lo que eso significaba, había perdido frente a Shizuru así que ya no podría entrar en Garderobe, alguien llamó a la puerta y una Shizuru con cara de preocupación entró con una bolsa en la mano.
-Por fin despiertas, tiene gracia, me he pasado estas dos ultimas horas a tu lado esperando a que lo hagas y ahora que salgo un momento decides despertar.
-¿Dos horas? ¿Que me ha pasado?
-Supongo que es culpa mía-Dijo con cara de arrepentimiento- cuando me lancé a por ti caíste de espaldas y te diste un golpe en la cabeza, espero que me perdones.
-No tiene importancia, supongo que nunca tuve oportunidad de entrar en Garderobe, no soy lo bastante buena para ser una Otome.
-¿Acaso Natsuki ha perdido ya la esperanza?
-no me queda otro remedio que resignarme, al fin y al cabo, no pude derrotarte.
-Creo que no entiendes hasta que punto se ha valorado tu combate conmigo, cualquier persona normal no hubiese durado ni un minuto en un combate así, tu en cambio aguantaste hasta casi el final, de echo conseguiste golpearme-dijo señalando el vendaje que tenia en el hombro-.
-¿Quieres decir..?
-Toma-dijo tendiéndole la bolsa que traía- este es tu uniforme, cuídalo bien, también te he metido un horario con tus clases y tu habitación correspondiente, Maria-sama en persona lo ha organizado todo para ti, felicidades, has entrado en Garderobe.
Natsuki saltó de la cama de felicidad y cogió la ropa que Shizuru le ofrecía, corrió hacia el baño y se la puso, se sentía un poco extraña con el uniforme pero estaba tan feliz de haber conseguido entrar en la escuela que no decidió no darle importancia, cuando salio del baño la otra chica la estaba esperando y al verla la observó de arriba a abajo detenidamente.
-Vaya, realmente te queda bien el uniforme Natsuki.
-Gra...gracias-dijo Natsuki sonrojándose-
-Ven conmigo, te enseñare tu cuarto.
Shizuru le explicó que esa era la enfermería, y según paseaban por los pasillos le daba indicaciones sobre donde estaban las aulas, el gimnasio, el comedor, el despacho de la directora, los baños... hasta que por fin llegaron a la puerta del cuarto.
-Se me olvidaba decirte que tendrás que compartir cuarto con otra chica, espero que no te importe.
Eso pareció decepcionar un poco a Natsuki la cual esperaba tener algo de intimidad, pero cuando abrió la puerta pensó que eso era definitivamente una cruel broma del destino, Mai Tokiha estaba deshaciendo su maleta encima de la cama y cuando se giró y las vio se lanzó a los brazos de Natsuki.
-¡Natsuki estas bien!
-Me...estas ahogando.
Shizuru tosió detrás de ellas llamando su atención, su rostro se había vuelto repentinamente serio.
-Bueno, Kruger-san yo me marcho ya, tengo asuntos que atender, espero que te mejores pronto.-dijo dando media vuelta y marchándose-.
Natsuki por un momento tuvo el estúpido impulso de ir tras ella y darle explicaciones pero se dio cuenta de que seria una tontería, volvió a mirar a la pelirroja que tenia delante la cual la estaba mirando con curiosidad, la peliazul se puso roja al saber lo que estaría pensando su compañera y simplemente pasó a la habitación cerrando la puerta tras de si, vio que su maleta ya estaba al lado de la cama vacía y también vio una pequeña nota al lado.
Estimada señorita Kruger, me he tomado la libertad de traer su equipaje hasta su habitación ya que usted no estaba en condiciones de hacerlo, he de admitir que su combate con la señorita Viola me ha dejado gratamente sorprendida y espero que no me decepcione al haber tomado la decisión de aceptarla en Garderobe, espero grandes cosas de usted.
Firmado: Maria-sama
PDTA: mañana a primera hora diríjase a la enfermería para empezar con el nano-tratamiento.
Eso ultimo desconcertó un poco a Natsuki pero no quiso darle importancia, estaba realmente agotada así que decidió descansar un poco mas, se tumbó en la cama y se dejó envolver por los dulces brazos del mundo de los sueños. Al cabo de unas horas escuchaba una voz tratando de despertarla, su cuerpo le decía que aun no había descansado lo suficiente así que intentando defenderse del ataque de la chica se puso una almohada en la cabeza a modo de protección, cuando un maravilloso olor la alertó.
-Huele a...¡MAYONESA!
Natsuki saltó de la cama esquivando a la pelirroja que trataba de atraparla y se dirigió hacia la mesa, en la cual un autentico banquete se exhibía, había todo tipo de comidas, ramen, arroz, pescado con mayonesa, ensalada... un terrible rugido proveniente de el estomago de la peliazul rompió el silencio que se había impuesto en el cuarto, cuando por fin, Mari se acercó a ella y le puso la mano en el hombro.
-Esto es un pequeño regalo para nosotras, es para celebrar que estamos en garderobe y que vamos a ser las mejores Otomes de la historia.
La peliazul asintió y se sentó a comer, lo primero que hizo fue adueñarse del bote de mayonesa y añadírsela a todo aquello que probaba, cuando probó el ramen de Mai, sintió que era lo mas parecido a un manjar de los dioses que comería jamas un mortal, Mai al ver la cara que se le había quedado a Natsuki empezó a reír y a decir que su ramen no era tan bueno. La comida transcurrió de forma agradable, las dos reían sin parar, Natsuki se sintió bien con esa chica, tan transparente, ella no tenia nada que ocultar, y todo aquello que decía era tan salia de si misma tan fluido y natural que hacia que la envidiase, ella siempre hablaba a través de su mascara, la cual filtraba sus palabras y sus sentimientos, sin embargo la pelirroja la hacia sentir bien, desprendía un aura de buen humor contagioso que la relajaba.
Cuando terminaron de comer fregaron los platos juntas y salieron a los jardines de Garderobe a pasear y a conocer un poco mas el colegio, era realmente hermoso, sus jardines estaban muy bien cuidados y hermosas flores crecían en ellos, había bastantes chicas, la mayoría con el uniforme del primer año y todas parecían felices de haber conseguido entrar, otras simplemente se alegraban al ver a alguna conocida, pero entonces vio un grupo de chicas reunido cerca de un árbol, todas reunidas alrededor de una Perla rubia que gritaba exasperada.
-¡No esta permito salir del centro sin permiso de Maria-sama!
-pero Haruka onee-sama...-decían decepcionadas las otras chicas.
-No hay mas que hablar-Decía la rubia cruzándose de brazos-
El grupo se dispersó dejando a la rubia sola frente al árbol la cual vio acercarse a Natsuki y a Mai y se dirigió hacia ellas.
-¿Tu eres Natsuki Kruger no es cierto?
-Emm, si soy yo, ¿Ocurre algo?
La rubia empezó a reír de forma maligna mientras la señalaba con el dedo.
-Debes de ser una enviada de los dioses para ayudarme, después de tu combate con esa presuntuosa de Shizuru todo el mundo en Garderobe habla de ti, nunca nadie había durado tanto en un combate contra ella y gracias a ti ahora su fuerza ha quedado en duda, ¡Es mi oportunidad de demostrarle a Maria-sama que yo soy mejor que ella!-Dijo mientras sus ojos brillaban de la emoción.
-Si, bueno...Estoo...
Natsuki quiso preguntarle mas cosas a la rubia acerca de Shizuru pero era imposible, la alocada Perla había empezado a simular que una multitud estaba delante de ella aclamándola mientras ponía la pose de la victoria.
Mai la agarró del brazo y se la llevó lejos de la psicotica Onee-sama.
-¿Crees que estará bien?-preguntaba Natsuki aun asustada-.
-La verdad es que creo que ella es así, supongo que ella es Haruka Armitage, es de la república de Aries, dicen que tiene un gran futuro como Otome pero no soporta a Shizuru onee-sama, piensa que es su rival o algo así simplemente porque Viola-san tiene mas admiradores.
-Entiendo...supongo que mi estancia aquí no va a ser tan aburrida como pensaba.
Las chicas siguieron paseando por los jardines hasta que empezó a anochecer, entonces decidieron volver a su cuarto donde Mai preparó una exquisita cena para ambas y finalmente cayeron rendidas en sus camas.
A la mañana siguiente un molesto despertador sonaba junto a la cabeza de Natsuki y esta aun con la cabeza debajo de la almohada trataba de golpearlo a ciegas, cuando una mano ajena lo apagó por ella.
-¡Venga Natsuki llegaremos tarde!
-mfff-Balbuceaba debajo de su escudo acolchado- ¿Tarde a donde?.
-Al nano-tratamiento, si no vamos no podremos ser Otomes.
Aquellas parecieron ser las palabras mágicas para Natsuki la cual se levantó corriendo de la cama y cogió su uniforme mientras e disponía a salir de la habitación.
-¿A donde vas?
-A darme una ducha, tu puedes ir preparando el desayuno, tardare poco.
Mai intentó poner alguna objeción pero su compañera ya había salido. Natsuki paseaba por los casi desiertos pasillos del colegio, al parecer todas las nuevas estudiantes se habían levantado temprano para prepararse para el nano-tratamiento y aquellas que no tenían que asistir aun a clase aprovechaban para dormir, finalmente Natsuki llegó a los baños, eran realmente gigantes y afortunadamente estaban vacíos.
Mientras se secaba después de su apresurada ducha, la peliazul miraba distraida a su alrededor, cuando descubrió otra sala en los baños, cuando se acercó vio que también eran unos baños pero estos parecían ser mas lujosos, parecía mas un spa, y allí, dentro de los baños termales, entre el vapor, la vio.
Shizuru tomaba relajada su baño de por las mañanas, hoy estaba especialmente tranquila ya que sabia que a esa hora sus fans aun estarían descansando aprovechando que las clases empezaban mas tarde, estaba sumida en sus pensamientos cuando sintió que la observaban, rápidamente se giró buscando al intruso y a unos metros pudo ver una melena azul y unos ojos verdes desorbitados que la miraban, Natsuki estaba totalmente paralizada observandola mientras un tono rojo intenso cubría su rostro.
-Lo...¡Lo siento!-Dijo tapándose los ojos, yo solo...
-No tiene importancia Natsuki, aunque jamas hubiese imaginado que fueses de esas-dijo Shizuru a escasos centimetros de su cara-
Cuando Natsuki se destapó los ojos vio a Shizuru parada justo delante de ella cubierta con una pequeña toalla. La castaña pasó por su lado mientras se marchaba.
-por cierto Natsuki, te ves realmente linda sonrojada y con la toalla así.
A la peliazul no le gusto el tono en el que la otra chica había dicho lo de ''la toalla asi'' y cuando miró hacia abajo pensó que iba a morir de vergüenza, cuando vio a Shizuru desnuda había olvidado completamente el echo de que solo estaba cubierta con una toalla y esta se había abierto dejando al descubierto su pierna izquierda hasta la cadera y parte de su pecho derecho, por si no fuera poco el tono rojo de su cara este aumentó al recordar la fina y blanca piel desnuda de Shizuru cubierta de gotas de agua, una inesperada hemorragia nasal la sacó de sus pensamientos y fue corriendo de vuelta al baño.
Mai miraba impaciente el reloj, habían pasado mas de veinte minutos desde que Natsuki se fue, y se disponía a salir a buscarla justo cuando la vio entrar, lo primero que pensó cuando la vio fue que se había golpeado ya que en su nariz asomaban dos tapones manchados de sangre, se acercó a preguntarle pero Natsuki la detuvo poniéndole la mano delante y se sentó a desayunar, aparte de los tapones en la nariz, también se veía bastante roja, no le quiso dar mas importancia ya que su compañera tampoco parecía dispuesta a hablar del tema, así que desayunaron juntas y fueron hacia la enfermería, justo antes de llegar vieron una inmensa cola de chicas que ocupaba el pasillo entero, había dos puertas, por la primera era por la que entraban las chicas y por la segunda...era por la que salían en camillas completamente inconscientes, esto asustó un poco a Natsuki pero esperó pacientemente en la cola hasta que fue su turno de entrar, Mai la animaba en la puerta hasta que una joven enfermera la cerró y la acompañó hasta la camilla, cuando Natsuki se sentó estaba totalmente lívida de terror, se preguntaba que clase de extraño experimento harían con ella, pero cuando la enfermera apareció con algo entre sus manos el pánico la invadió por completo y tuvo que reprimir un grito, la enfermera se acercó con la jeringuilla en sus manos y se la clavó en el brazo, Natsuki se sintió morir de horror y luchó por evitar que las lágrimas cayesen de sus ojos, la verdad es que la inyección picaba bastante, era mas que eso, era una sensación extraña, y de repente empezó a marearse, la enfermera se acercó a ella y la sostuvo por los hombro.
-Vaya, quien lo diría, la famosa Natsuki Kruger acobardada por una simple inyección, no temas, es normal que pierdas el conocimiento, esto que te he inyectado son las nano-maquinas que harán que tu cuerpo reacciones con las gemas de las Otome, ahora vete a descansar, estoy segura de que lo necesitas.
Natsuki salió completamente pálida de la enfermería, pero salió consciente para sorpresa de los ayudantes que estaban fuera, Mai miró a Natsuki buscando algún tipo de pista sobre lo que le aguardaba dentro, la peliazul lo único que hizo fue dirigirle su mirada mas sincera de ''buena suerte'', Mai salió enseguida pero al igual que Natsuki salió consciente, estaban tan agotadas que se dirigieron a sus cuartos y durmieron lo que quedaba de día y parte del siguiente, pero durante todo ese tiempo Natsuki soñó que Shizuru y ella estaban solas, sin mascaras, solo mostrándose como de verdad eran, la peliazul sonreía ignorando la presencia del desconocido que se había colado en la habitación.
Autora: Lobanako
CAPITULO 2: Empezando de cero.
Realmente eso si que no se lo esperaba, cuando Shizuru vio por primera vez a la chica del pelo azul desde la azotea del edificio quedó impresionada por su belleza y su fuerza, todo en perfecta armonía, como una hermosa y fría rosa que te invita a acariciarla pero que a la vez se protege con sus espinas, ella no era el tipo de chica que se dedicaba a perseguir y acosar a la gente, pero esa misteriosa muchacha llamó mucho su atención, así que cuando vio que tomaba una calle recta se adelantó para poder cruzarse con ella, desde las sombras la observaba mirar los escaparates distraidamente y cuando estuvo lo suficientemente cerca se cruzó en su camino de forma ''accidental'', tal vez fue demasiado brusca ya que ambas calleron al suelo, pero eso le dio la oportunidad de presentarse, al principio le parecía divertida la forma en la que evitaba dar demasiada información sobre si misma y cuando pensaba que se le agotaban los recursos para retenerla surgió la excusa perfecta, al parecer la pobre peliazul, Natsuki... no había desayunado y ella conocía una pequeña cafetería allí al lado, así que antes de que pudiera negarse la cogió del brazo y la llevo hasta allí, no había mucha gente y decidió que era mejor así, se sentía como si estuviera haciendo algo que no debía-Solo es una muchacha que acabo de conocer y con la que voy a tomar un café- se decía a si misma tratando de engañarse. Cuando las atendió la camarera siguieron charlando durante un buen rato, pero eran charlas superficiales, ambas mantenían sus mascaras y evitaban mostrar su verdadero interior, eso acabó por obsesionarla-¿Que es lo que escondes Natsuki Kruger?-. Vio que la peliazul miraba su reloj de forma distraida y se acordó de que tenia que estar en Garderobe para prepararse y dar la bienvenida a las nuevas estudiantes, así que con mucho esfuerzo aunque bien disimulado bajo una encantadora sonrisa se despidió de Natsuki y se marchó, aunque no sin antes pagar la cuenta. Una vez fuera decidió tomarse unos segundos para respirar hondo y poner en orden sus pensamientos, esa chica tenia algo que le llamaba la atención, era diferente, no era como todas esas fans que estaban todo el día detrás de ella, tenia que volver a verla, la idea de no volver a verla le resultaba extrañamente aterradora, pero lo primero era lo primero, la presentación en Garderobe iba a comenzar antes de lo previsto y tenia que irse a prepararse...-Ojala las nuevas estudiantes sean como tu, Natsuki Kruger-Dijo mientras empezaba a caminar.
Nunca se hubiese podido imaginar esa situación, su peliazul estaba en la fila de las candidatas, trataba de fingir que atendía al sermón de Maria-sama mientras una pelirroja, supuso que era la chica de la cafetería, le susurraba cosas al oído, al final Natsuki no pudo evitarlo mas y se le escapó un bostezo, lo cual llamó la atención de la directora, que aparentemente enfadada se dirigió hacia ella.
-¿Acaso se aburre señorita...?
-Natsuki Kruger
Shizuru miraba divertida la situación, Maria-sama no soportaba ese tipo de faltas de respeto y supuso que la castraría para tratar de dejarla en evidencia delante de todos, lo que no se esperaba es que le propusiese un combate...con ella precisamente, la situación cada vez se ponía mas interesante, y se adelantó hasta donde ella se encontraba.
Natsuki acababa de perder toda esperanza de entrar en Garderobe, tenia que derrotar a una estudiante, pero no a una estudiante cualquiera, una Perla, y si añadimos que esa perla era capaz de hacerla derretir con su cálida sonrisa, definitivamente tenia pocas posibilidades de conseguirlo.
-Confío en que no tendrá ninguna objeción señorita Kuga.
-No es un combate justo, yo sola no podría derrotar a una Perla.
-No se preocupe, este combate es de cuerpo a cuerpo, sin utilizar los poderes de la gema.
-¿Solo cuerpo a cuerpo?
-Solo cuerpo a cuerpo, tienes exactamente diez minutos para derrotar a la señorita Viola, y tu tiempo comienza...¡Ya!.
Natsuki miraba confusa a Shizuru, esta solo le devolvía la mirada mientras sonreía y entonces se lanzó a por ella, fue tan rápida que hubiese pillado a la peliazul completamente desprevenida si no hubiese sido por sus reflejos, que le hicieron saltar hacia un lado evitando el golpe de la castaña.
-Eres rápida Viola-san.
-Y tu muy ágil Natsuki, veamos hasta que punto.
Shizuru se lanzó de nuevo a por Natsuki pero esta vez no esquivó los ataques, solamente se defendía de ellos e intentaba devolverlos, contra mas concentradas estaban en la lucha mas fluidos eran sus movimientos, apenas tenían tiempo para parar, todos miraban asombrados el combate de las dos chicas.
Natsuki había dejado de razonar, ahora solo se movía de forma automatica, su cerebro procesaba los datos que le llegaban de sus sentidos a una velocidad increíble, Shizuru apenas conseguía tocarla, pero ella tampoco podía alcanzarla, habían pasado cinco minutos esquivándose la una a la otra hasta que Shizuru se detuvo y la miró fijamente.
-Tienes buenas dotes para el combate Natsuki, pero ahora quiero ver cuanto durarías en un combate real conmigo.
Antes de que Natsuki pudiese asimilar lo que Shizuru le había dicho esta se lanzó a por ella de frente, la peliazul ya estaba preparada para evitar el golpe pero cuando estaba a punto de alcanzarla, la castaña cambió bruscamente su dirección y se colocó detrás de ella, dándole un terrible golpe en la espalda que la hizo caer, Natsuki aterrizó bruscamente pero no se paró y rodó sobre si misma a tiempo de ver como la castaña lanzaba un puñetazo al lugar que antes ocupaba su cuerpo, haciendo un agujero en el suelo, Natsuki aprovechó la situación y aun girando sobre si misma lanzó una patada a la castaña, la cual no vio venir el golpe y lo recibió de lleno en el hombro, varias de sus fans gritaban de preocupación al ver como por un momento su amada Onee-sama perdía el equilibrio, pero en el ultimo momento, justo cuando iba a caer, con el impulso de sus pies se lanzó hacia delante directa a por Natsuki la cual fue lanzada de espaldas contra el suelo por el placaje, fue un golpe tremendo, todo empezó a ponerse oscuro y dejó de escuchar las voces que había a su alrededor, un liquido tibio empapaba la parte trasera de su cabeza.
Despertó en un sitio desconocido, estaba tumbada en una cama blanca y sentía que su cabeza iba a explotar, instintivamente se llevó la mano a la nuca y la retiró rápidamente por una punzada de dolor, entonces lo recordó todo, miró tristemente al suelo y entendió lo que eso significaba, había perdido frente a Shizuru así que ya no podría entrar en Garderobe, alguien llamó a la puerta y una Shizuru con cara de preocupación entró con una bolsa en la mano.
-Por fin despiertas, tiene gracia, me he pasado estas dos ultimas horas a tu lado esperando a que lo hagas y ahora que salgo un momento decides despertar.
-¿Dos horas? ¿Que me ha pasado?
-Supongo que es culpa mía-Dijo con cara de arrepentimiento- cuando me lancé a por ti caíste de espaldas y te diste un golpe en la cabeza, espero que me perdones.
-No tiene importancia, supongo que nunca tuve oportunidad de entrar en Garderobe, no soy lo bastante buena para ser una Otome.
-¿Acaso Natsuki ha perdido ya la esperanza?
-no me queda otro remedio que resignarme, al fin y al cabo, no pude derrotarte.
-Creo que no entiendes hasta que punto se ha valorado tu combate conmigo, cualquier persona normal no hubiese durado ni un minuto en un combate así, tu en cambio aguantaste hasta casi el final, de echo conseguiste golpearme-dijo señalando el vendaje que tenia en el hombro-.
-¿Quieres decir..?
-Toma-dijo tendiéndole la bolsa que traía- este es tu uniforme, cuídalo bien, también te he metido un horario con tus clases y tu habitación correspondiente, Maria-sama en persona lo ha organizado todo para ti, felicidades, has entrado en Garderobe.
Natsuki saltó de la cama de felicidad y cogió la ropa que Shizuru le ofrecía, corrió hacia el baño y se la puso, se sentía un poco extraña con el uniforme pero estaba tan feliz de haber conseguido entrar en la escuela que no decidió no darle importancia, cuando salio del baño la otra chica la estaba esperando y al verla la observó de arriba a abajo detenidamente.
-Vaya, realmente te queda bien el uniforme Natsuki.
-Gra...gracias-dijo Natsuki sonrojándose-
-Ven conmigo, te enseñare tu cuarto.
Shizuru le explicó que esa era la enfermería, y según paseaban por los pasillos le daba indicaciones sobre donde estaban las aulas, el gimnasio, el comedor, el despacho de la directora, los baños... hasta que por fin llegaron a la puerta del cuarto.
-Se me olvidaba decirte que tendrás que compartir cuarto con otra chica, espero que no te importe.
Eso pareció decepcionar un poco a Natsuki la cual esperaba tener algo de intimidad, pero cuando abrió la puerta pensó que eso era definitivamente una cruel broma del destino, Mai Tokiha estaba deshaciendo su maleta encima de la cama y cuando se giró y las vio se lanzó a los brazos de Natsuki.
-¡Natsuki estas bien!
-Me...estas ahogando.
Shizuru tosió detrás de ellas llamando su atención, su rostro se había vuelto repentinamente serio.
-Bueno, Kruger-san yo me marcho ya, tengo asuntos que atender, espero que te mejores pronto.-dijo dando media vuelta y marchándose-.
Natsuki por un momento tuvo el estúpido impulso de ir tras ella y darle explicaciones pero se dio cuenta de que seria una tontería, volvió a mirar a la pelirroja que tenia delante la cual la estaba mirando con curiosidad, la peliazul se puso roja al saber lo que estaría pensando su compañera y simplemente pasó a la habitación cerrando la puerta tras de si, vio que su maleta ya estaba al lado de la cama vacía y también vio una pequeña nota al lado.
Estimada señorita Kruger, me he tomado la libertad de traer su equipaje hasta su habitación ya que usted no estaba en condiciones de hacerlo, he de admitir que su combate con la señorita Viola me ha dejado gratamente sorprendida y espero que no me decepcione al haber tomado la decisión de aceptarla en Garderobe, espero grandes cosas de usted.
Firmado: Maria-sama
PDTA: mañana a primera hora diríjase a la enfermería para empezar con el nano-tratamiento.
Eso ultimo desconcertó un poco a Natsuki pero no quiso darle importancia, estaba realmente agotada así que decidió descansar un poco mas, se tumbó en la cama y se dejó envolver por los dulces brazos del mundo de los sueños. Al cabo de unas horas escuchaba una voz tratando de despertarla, su cuerpo le decía que aun no había descansado lo suficiente así que intentando defenderse del ataque de la chica se puso una almohada en la cabeza a modo de protección, cuando un maravilloso olor la alertó.
-Huele a...¡MAYONESA!
Natsuki saltó de la cama esquivando a la pelirroja que trataba de atraparla y se dirigió hacia la mesa, en la cual un autentico banquete se exhibía, había todo tipo de comidas, ramen, arroz, pescado con mayonesa, ensalada... un terrible rugido proveniente de el estomago de la peliazul rompió el silencio que se había impuesto en el cuarto, cuando por fin, Mari se acercó a ella y le puso la mano en el hombro.
-Esto es un pequeño regalo para nosotras, es para celebrar que estamos en garderobe y que vamos a ser las mejores Otomes de la historia.
La peliazul asintió y se sentó a comer, lo primero que hizo fue adueñarse del bote de mayonesa y añadírsela a todo aquello que probaba, cuando probó el ramen de Mai, sintió que era lo mas parecido a un manjar de los dioses que comería jamas un mortal, Mai al ver la cara que se le había quedado a Natsuki empezó a reír y a decir que su ramen no era tan bueno. La comida transcurrió de forma agradable, las dos reían sin parar, Natsuki se sintió bien con esa chica, tan transparente, ella no tenia nada que ocultar, y todo aquello que decía era tan salia de si misma tan fluido y natural que hacia que la envidiase, ella siempre hablaba a través de su mascara, la cual filtraba sus palabras y sus sentimientos, sin embargo la pelirroja la hacia sentir bien, desprendía un aura de buen humor contagioso que la relajaba.
Cuando terminaron de comer fregaron los platos juntas y salieron a los jardines de Garderobe a pasear y a conocer un poco mas el colegio, era realmente hermoso, sus jardines estaban muy bien cuidados y hermosas flores crecían en ellos, había bastantes chicas, la mayoría con el uniforme del primer año y todas parecían felices de haber conseguido entrar, otras simplemente se alegraban al ver a alguna conocida, pero entonces vio un grupo de chicas reunido cerca de un árbol, todas reunidas alrededor de una Perla rubia que gritaba exasperada.
-¡No esta permito salir del centro sin permiso de Maria-sama!
-pero Haruka onee-sama...-decían decepcionadas las otras chicas.
-No hay mas que hablar-Decía la rubia cruzándose de brazos-
El grupo se dispersó dejando a la rubia sola frente al árbol la cual vio acercarse a Natsuki y a Mai y se dirigió hacia ellas.
-¿Tu eres Natsuki Kruger no es cierto?
-Emm, si soy yo, ¿Ocurre algo?
La rubia empezó a reír de forma maligna mientras la señalaba con el dedo.
-Debes de ser una enviada de los dioses para ayudarme, después de tu combate con esa presuntuosa de Shizuru todo el mundo en Garderobe habla de ti, nunca nadie había durado tanto en un combate contra ella y gracias a ti ahora su fuerza ha quedado en duda, ¡Es mi oportunidad de demostrarle a Maria-sama que yo soy mejor que ella!-Dijo mientras sus ojos brillaban de la emoción.
-Si, bueno...Estoo...
Natsuki quiso preguntarle mas cosas a la rubia acerca de Shizuru pero era imposible, la alocada Perla había empezado a simular que una multitud estaba delante de ella aclamándola mientras ponía la pose de la victoria.
Mai la agarró del brazo y se la llevó lejos de la psicotica Onee-sama.
-¿Crees que estará bien?-preguntaba Natsuki aun asustada-.
-La verdad es que creo que ella es así, supongo que ella es Haruka Armitage, es de la república de Aries, dicen que tiene un gran futuro como Otome pero no soporta a Shizuru onee-sama, piensa que es su rival o algo así simplemente porque Viola-san tiene mas admiradores.
-Entiendo...supongo que mi estancia aquí no va a ser tan aburrida como pensaba.
Las chicas siguieron paseando por los jardines hasta que empezó a anochecer, entonces decidieron volver a su cuarto donde Mai preparó una exquisita cena para ambas y finalmente cayeron rendidas en sus camas.
A la mañana siguiente un molesto despertador sonaba junto a la cabeza de Natsuki y esta aun con la cabeza debajo de la almohada trataba de golpearlo a ciegas, cuando una mano ajena lo apagó por ella.
-¡Venga Natsuki llegaremos tarde!
-mfff-Balbuceaba debajo de su escudo acolchado- ¿Tarde a donde?.
-Al nano-tratamiento, si no vamos no podremos ser Otomes.
Aquellas parecieron ser las palabras mágicas para Natsuki la cual se levantó corriendo de la cama y cogió su uniforme mientras e disponía a salir de la habitación.
-¿A donde vas?
-A darme una ducha, tu puedes ir preparando el desayuno, tardare poco.
Mai intentó poner alguna objeción pero su compañera ya había salido. Natsuki paseaba por los casi desiertos pasillos del colegio, al parecer todas las nuevas estudiantes se habían levantado temprano para prepararse para el nano-tratamiento y aquellas que no tenían que asistir aun a clase aprovechaban para dormir, finalmente Natsuki llegó a los baños, eran realmente gigantes y afortunadamente estaban vacíos.
Mientras se secaba después de su apresurada ducha, la peliazul miraba distraida a su alrededor, cuando descubrió otra sala en los baños, cuando se acercó vio que también eran unos baños pero estos parecían ser mas lujosos, parecía mas un spa, y allí, dentro de los baños termales, entre el vapor, la vio.
Shizuru tomaba relajada su baño de por las mañanas, hoy estaba especialmente tranquila ya que sabia que a esa hora sus fans aun estarían descansando aprovechando que las clases empezaban mas tarde, estaba sumida en sus pensamientos cuando sintió que la observaban, rápidamente se giró buscando al intruso y a unos metros pudo ver una melena azul y unos ojos verdes desorbitados que la miraban, Natsuki estaba totalmente paralizada observandola mientras un tono rojo intenso cubría su rostro.
-Lo...¡Lo siento!-Dijo tapándose los ojos, yo solo...
-No tiene importancia Natsuki, aunque jamas hubiese imaginado que fueses de esas-dijo Shizuru a escasos centimetros de su cara-
Cuando Natsuki se destapó los ojos vio a Shizuru parada justo delante de ella cubierta con una pequeña toalla. La castaña pasó por su lado mientras se marchaba.
-por cierto Natsuki, te ves realmente linda sonrojada y con la toalla así.
A la peliazul no le gusto el tono en el que la otra chica había dicho lo de ''la toalla asi'' y cuando miró hacia abajo pensó que iba a morir de vergüenza, cuando vio a Shizuru desnuda había olvidado completamente el echo de que solo estaba cubierta con una toalla y esta se había abierto dejando al descubierto su pierna izquierda hasta la cadera y parte de su pecho derecho, por si no fuera poco el tono rojo de su cara este aumentó al recordar la fina y blanca piel desnuda de Shizuru cubierta de gotas de agua, una inesperada hemorragia nasal la sacó de sus pensamientos y fue corriendo de vuelta al baño.
Mai miraba impaciente el reloj, habían pasado mas de veinte minutos desde que Natsuki se fue, y se disponía a salir a buscarla justo cuando la vio entrar, lo primero que pensó cuando la vio fue que se había golpeado ya que en su nariz asomaban dos tapones manchados de sangre, se acercó a preguntarle pero Natsuki la detuvo poniéndole la mano delante y se sentó a desayunar, aparte de los tapones en la nariz, también se veía bastante roja, no le quiso dar mas importancia ya que su compañera tampoco parecía dispuesta a hablar del tema, así que desayunaron juntas y fueron hacia la enfermería, justo antes de llegar vieron una inmensa cola de chicas que ocupaba el pasillo entero, había dos puertas, por la primera era por la que entraban las chicas y por la segunda...era por la que salían en camillas completamente inconscientes, esto asustó un poco a Natsuki pero esperó pacientemente en la cola hasta que fue su turno de entrar, Mai la animaba en la puerta hasta que una joven enfermera la cerró y la acompañó hasta la camilla, cuando Natsuki se sentó estaba totalmente lívida de terror, se preguntaba que clase de extraño experimento harían con ella, pero cuando la enfermera apareció con algo entre sus manos el pánico la invadió por completo y tuvo que reprimir un grito, la enfermera se acercó con la jeringuilla en sus manos y se la clavó en el brazo, Natsuki se sintió morir de horror y luchó por evitar que las lágrimas cayesen de sus ojos, la verdad es que la inyección picaba bastante, era mas que eso, era una sensación extraña, y de repente empezó a marearse, la enfermera se acercó a ella y la sostuvo por los hombro.
-Vaya, quien lo diría, la famosa Natsuki Kruger acobardada por una simple inyección, no temas, es normal que pierdas el conocimiento, esto que te he inyectado son las nano-maquinas que harán que tu cuerpo reacciones con las gemas de las Otome, ahora vete a descansar, estoy segura de que lo necesitas.
Natsuki salió completamente pálida de la enfermería, pero salió consciente para sorpresa de los ayudantes que estaban fuera, Mai miró a Natsuki buscando algún tipo de pista sobre lo que le aguardaba dentro, la peliazul lo único que hizo fue dirigirle su mirada mas sincera de ''buena suerte'', Mai salió enseguida pero al igual que Natsuki salió consciente, estaban tan agotadas que se dirigieron a sus cuartos y durmieron lo que quedaba de día y parte del siguiente, pero durante todo ese tiempo Natsuki soñó que Shizuru y ella estaban solas, sin mascaras, solo mostrándose como de verdad eran, la peliazul sonreía ignorando la presencia del desconocido que se había colado en la habitación.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
El secreto de una Otome Cap.1
(Hola a todos, estoy segura de que no esperaban que publicase de nuevo tan rápido pero la verdad es que estaba deseando empezar con esta nueva historia y creo que a vosotros tampoco os ha disgustado que publique, solo espero que os guste leer mis historias tanto como a mi escribirlas, un saludo muy fuerte a mis fans ^_^)
Autora: Lobanako
CAPITULO 1: El futuro de Garderobe
Natsuki Kruger paseaba por las calles de la ciudad, había llegado demasiado pronto y decidió dar un paseo para conocer mejor el lugar, aun sostenía en su mano la carta de Garderobe.
#FLASHBACK#
No podía creérselo, cuando se había levantado el día anterior y había mirado el correo había encontrado una carta con el emblema de Garderobe, al principio no quiso abrirla por miedo a que fuese una notificación rechazando su petición a entrar, pero cuando la abrió casi empezó a llorar de felicidad, la habían convocado para ir al día siguiente al medio día para las ultimas pruebas de selección, Natsuki no perdió el tiempo y corrió a su apartamento a hacer las maletas y a prepararse para ir a la estación.
#FIN FLASHBACK#
Ahora suspiraba impaciente mientras se sentaba en uno de los bancos del parque-¿Por que habré salido tan pronto?- se reprochaba a si misma, aun faltaban mas de tres horas hasta el medio día y no sabia que hacer para entretenerse, cuando unos gritos que venían de un callejón cercano la alertaron, sin pensárselo dos veces fue corriendo hacia el lugar y cuando llegó vio a dos hombres que amenazaban a una anciana mientras sostenían sus navajas.
-Os lo suplico, dejadme marchar, no tengo dinero-Suplicaba la anciana-.
-Algo tendrás de valor, Yamada registra sus pertenencias.
-Si, jefe.
Natsuki avanzó un par de pasos en dirección a los matones, la anciana al ver que la que se acercaba era una chica de no mas de 16 años trató de advertirla gritando desesperada.
-¡Corre muchacha! ¡No dejes que te atrapen!
Natsuki miraba fría como el hielo a los ladrones que la rodeaban mientras bloqueaban la salida del callejón, ambos se reían mientras sostenían sus afiladas armas y poco a poco empezaron a acercarse.
-Ven niña, no te aremos daño, solo queremos jugar.
Esa frase pareció disgustar a la muchacha, la cual ante los asombrados ojos de los presentes empezó a moverse a gran velocidad, corrió hasta el ladrón que tenia mas cerca y de un solo golpe le hundió la nariz en la cara, al otro le lanzó una terrible patada en la espalda y le hizo caer al suelo.
-¡Lo...lo sentimos..! ¡Ya nos vamos!-el ladrón cogió a su sangrante cómplice y se fueron corriendo dejando sus armas y su orgullo allí.
La anciana miraba agradecida a la joven mientras esta le tendía una mano para ayudarla a levantarse.
-¿Como es posible que tu sola hayas podido con ellos?-preguntaba incrédula la anciana-.
-Es porque soy una Otome, o mejor dicho, casi una Otome, me dirijo a la academia Garderobe para convertirme en una-Contestó la peliazul sonriendo-.
La anciana le dio algo de dinero a Natsuki como muestra de agradecimiento y ambas se despidieron sonrientes a la salida del callejón, ignorando que una figura femenina las observaba desde la azotea del edificio de al lado, la sombra salió corriendo por los tejados siguiendo a Natsuki hasta que vio que tomaba una calle recta y se adelantó para dejarse caer al final de esta.
Natsuki buscaba alguna cafetería cercana para descansar y esperar hasta que fuese la hora de ir a Garderobe, miraba distraida los escaparates de esa calle comercial y cuando se disponía a doblar la esquina una sombra con pelo castaño se cruzó bruscamente con ella chocando y cayendo ambas al suelo.
-¡Lo siento! no miraba por donde iba-dijo Natsuki arrepentida- estas bie....?
Natsuki enmudeció ante la belleza de la chica que tenia delante, tenia el pelo castaño y la piel blanca como la porcelana, llevaba unos vaqueros y una camiseta de algodón blanca, pero lo que mas la hipnotizó fueron sus hermoso ojos rubíes que tapó rápidamente con unas gafas de sol que recogía del suelo.
-No tiene importancia, yo también estaba distraida-dijo sonriendo de forma encantadora y haciendo sonrojar a Natsuki-.
-¿Estas bien? ha sido una caída muy brusca-dijo levantándose y ofreciéndole su mano para ayudarla-.
-Si, gracias. Por cierto mi nombre es Viola, Shizuru Viola, ¿no eres de por aquí verdad?
-No, he venido por asuntos personales-dijo evitando contar mas de lo necesario- yo soy Natsuki Kruger.
La castaña no dejaba de mirarla con esa sonrisa que la hacia enrojecer, era realmente encantadora, pero habia algo en ella que la hacia desconfiar, como si en realidad no fuese tan tierna y dulce como aparentaba.
-Y dime Kruger-san, ¿A donde te dirigías tan distraida?
-La verdad es que esta mañana no he tenido tiempo de desayunar y estaba buscando una cafetería para hacerlo-dijo mientras sus tripas gruñían delatando su hambre-.
-¿Si Kruger-san lo desea puedo invitarla?
-¿Co...como?
Natsuki no pudo negarse porque Shizuru la cogió del brazo y la llevó a una pequeña cafetería cercana, a pesar de ser realmente acogedora estaba casi vacía, la otra chica la guió hasta el fondo del lugar y se sentaron en un rincón apartado de la vista de la gente. Una simpática camarera pelirroja las atendió y al cabo de un rato apareció con los pedidos, un café con un croissant para Natsuki y té para Shizuru, mientras se marchaba la camarera tropezó y calló al suelo pero enseguida se levantó y se marchó completamente roja.
-Parece nueva-Dijo Natsuki tratando de romper el incomodo silencio que había entre ella y Shizuru-.
-Parece joven...
El echo de que Shizuru mirase detenidamente a la pelirroja hizo que Natsuki se enfadase, aunque no entendía porque. Shizuru y ella empezaron a hablar de temas superficiales, como el tiempo, las flores...Ninguna de las dos parecía realmente dispuesta a sacar sus intereses a la luz. Miró su reloj y vio que aun faltaba una hora para ir a Garderobe, cuando volvió a mirar a Shizuru esta la estaba observando fijamente.
-¿Acaso esperas a alguien?-dijo sin dejar de sonreír-.
-Digamos que tengo un compromiso-.
-Eres interesante Kruger-san, no pareces estar dispuesta a soltar prenda pero ahora que lo mencionas yo también tengo un compromiso y debo irme ya, espero que volvamos a vernos...Natsuki.
Un escalofrío recorrió a la peliazul al escuchar la forma en la que Shizuru había pronunciado su nombre. Cuando Natsuki se terminó el café y escuchó unos gritos que venían de la barra.
-¡Tokiha! ¡Vuelve aquí ahora mismo!
-¡Lo siento señor Ichida pero si no me doy prisa no llegaré a tiempo!
La pelirroja abandonó la cafetería corriendo y dejando a su malhumorado jefe con la palabra en la boca, Natsuki rió por lo bajo, se acercó a la barra para pagar pero Shizuru se le había adelantado antes de irse-Esa chica...- cuando Natsuki salió de la cafetería todo el mundo estaba revolucionado, la multitud parecía dirigirse a algún lado, todos parecían felices y emocionados, entonces Natsuki escuchó que la presentación de las nuevas estudiantes de la academia Garderobe se había adelantado y era dentro de media hora, toda esa gente iba hacia allí para presenciar el evento y a lo lejos se escuchaba el sonido de los cohetes y la música de celebración.
Natsuki corría todo lo rápido que le permitían sus piernas pero el echo de que cada vez hubiese mas gente no le facilitaba las cosas, a lo lejos podía ver la torre de Garderobe donde la directora seleccionaría a las nuevas estudiantes. Cuando llegó vio un enorme coro de gente que se agrupaba al pie de las escaleras y al final de estas, las candidatas a nuevas estudiantes estaban en fila esperando la llegada de la directora, todas parecían chicas normales con mas o menos su edad, entre la fila de candidatas había una con pelo anaranjado que la llamaba agitando el brazo.
-¡Aqui hay sitio!
Natsuki se acercó a la chica y cuando se puso a su lado la reconoció.
-Tu eres la camarera de la cafetería ¿verdad?
-Si, yo también te he reconocido cuando te he visto, mi nombre es Mai Tokiha.-Dijo sonriendo-.
-Natsuki Kruger, ¿Tu también vas a ser una Otome?
-Es mi sueño, siempre he querido poder ayudar a los que lo necesitan y salvar vidas.
-¿Y con tu sueldo de camarera te puedes pagar los estudios en Garderobe?
-La verdad es que lo de camarera solo fue para poder salir adelante cuando llegué aquí, pero en realidad tengo una beca de estudios.
Ambas callaron al ver que un grupo de personas se acercaban hasta ellas, en cabeza iba una mujer mayor de pelo grisáceo, tenia un aura de superioridad rodeándola que hacia difícil no respetarla, a su izquierda iba una mujer muy joven, su pelo castaño oscuro corto y su mirada de ojos azules avispada delataban que no tendría mas de veinte años, detrás de ellas caminaban en fila un grupo reducido de chicas con el uniforme de Gardorbe blanco, todas parecían ser bastante admiradas entre el publico.
-Esas son las Perlas, son estudiantes de segundo año y todos las tratan con mucho respeto, sobretodo las estudiantes de años inferiores, es muy difícil pasar el examen para entrar en el segundo año así que la gente ya las considera Otomes-le dijo Mai al oído-.
Otro grupo de chicas iba detrás de ellas, este grupo era mas numeroso y todas tenían el uniforme rojo y blanco.
-Y esas son las estudiantes Coral, son estudiantes de primer año, la mayoría no consiguen pasar las pruebas para entrar al segundo año, aparte de ser estudiantes también son las ayudantes de las Perlas, las ayudan en sus labores personales y con los estudios.
-¿Y a que viene lo de perlas y Corales?
-Mai empezó a reír-¿Realmente no sabes nada verdad? es por las gemas que llevan en sus pendientes, las estudiantes de primer año llevan los pendientes Coral, los cuales pueden activar sus poderes de Otome, lo que pasa es que necesitan autorización de un cargo de la escuela y solo les permite pegar grandes saltos y aumenta la fuerza para el combate cuerpo a cuerpo, luego están la estudiantes de segundo año, ellas llevan las gemas Perla, cuando se activan les permiten volar y aumentar su fuerza a gran escala, también pueden invocar armas para el combate.
Natsuki asimilaba lo que la pelirroja le acababa de contar y finalmente el grupo de mujeres llegó hasta colocarse delante de las candidatas, la mujer mayor avanzó unos pasos y las miró lentamente a todas.
-Mi nombre es Maria Graceburt y soy la directora de Garderobe-Sus fríos ojos azules las había dejado paralizadas a todas- Aquellas que consigan pasar la prueba final formaran parte de esta institución y también entraran a formar parte de las estudiantes de primer año, en tal caso os aviso de que tenéis varios deberes que cumplir.-dijo señalando a las chicas de blanco- Estas son las estudiantes de segundo año, las Perlas, aparte de vuestros estudios y vuestras labores, tendréis que ayudarlas a ellas en lo que os pidan como si fueran vuestras Onee-sama, cada Perla puede elegir a varias de vosotras como sus ayudantes personales, y dicho esto os advierto también de que en Garderobe no toleramos a la gente conflictiva, aquí se entrenan señoritas para se convertidas en Otomes, damas de alto rango que algún día protegerán a algún alto cargo de algún país, no se tolerara tampoco los actos vandálicos ni...
Natsuki no pudo evitar bostezar ante el sermón de Maria-sama, el cual parecía alargarse y alargarse, Mai al verla comenzó a reír, Maria-sama las vio y se dirigió hacia la peliazul.
-¿Acaso se aburre señorita...?
-Natsuki Kruger
-Lamento que mi charla la aburra señorita Kurger, pero no tolerare tampoco las faltas de respeto, como castigo usted sera la primera en intentar pasar la prueba, y su prueba sera... Un combate contra una de las Perlas, de echo creo que se quien sera una digna oponente para usted, señorita Viola, por favor acérquese.
-Si, Maria-sama-dijo Shizuru sonriendo hacia Natsuki- Un placer volver a verte Natsuki.
-¡¡¿TU?!!
-¿Acaso se conocían?-dijo Maria-sama intrigada por la confianza en la que se hablaban- en cualquier caso no tiene importancia, señorita Kruger, la señorita Viola sera su oponente, si logra derrotarla entrará en Garderobe, de lo contrario tendrá que marcharse por donde vino.
Natsuki tragó saliva mientras miraba a su sonriente oponente, la cual parecía disfrutar de la situación.
Autora: Lobanako
CAPITULO 1: El futuro de Garderobe
Natsuki Kruger paseaba por las calles de la ciudad, había llegado demasiado pronto y decidió dar un paseo para conocer mejor el lugar, aun sostenía en su mano la carta de Garderobe.
#FLASHBACK#
No podía creérselo, cuando se había levantado el día anterior y había mirado el correo había encontrado una carta con el emblema de Garderobe, al principio no quiso abrirla por miedo a que fuese una notificación rechazando su petición a entrar, pero cuando la abrió casi empezó a llorar de felicidad, la habían convocado para ir al día siguiente al medio día para las ultimas pruebas de selección, Natsuki no perdió el tiempo y corrió a su apartamento a hacer las maletas y a prepararse para ir a la estación.
#FIN FLASHBACK#
Ahora suspiraba impaciente mientras se sentaba en uno de los bancos del parque-¿Por que habré salido tan pronto?- se reprochaba a si misma, aun faltaban mas de tres horas hasta el medio día y no sabia que hacer para entretenerse, cuando unos gritos que venían de un callejón cercano la alertaron, sin pensárselo dos veces fue corriendo hacia el lugar y cuando llegó vio a dos hombres que amenazaban a una anciana mientras sostenían sus navajas.
-Os lo suplico, dejadme marchar, no tengo dinero-Suplicaba la anciana-.
-Algo tendrás de valor, Yamada registra sus pertenencias.
-Si, jefe.
Natsuki avanzó un par de pasos en dirección a los matones, la anciana al ver que la que se acercaba era una chica de no mas de 16 años trató de advertirla gritando desesperada.
-¡Corre muchacha! ¡No dejes que te atrapen!
Natsuki miraba fría como el hielo a los ladrones que la rodeaban mientras bloqueaban la salida del callejón, ambos se reían mientras sostenían sus afiladas armas y poco a poco empezaron a acercarse.
-Ven niña, no te aremos daño, solo queremos jugar.
Esa frase pareció disgustar a la muchacha, la cual ante los asombrados ojos de los presentes empezó a moverse a gran velocidad, corrió hasta el ladrón que tenia mas cerca y de un solo golpe le hundió la nariz en la cara, al otro le lanzó una terrible patada en la espalda y le hizo caer al suelo.
-¡Lo...lo sentimos..! ¡Ya nos vamos!-el ladrón cogió a su sangrante cómplice y se fueron corriendo dejando sus armas y su orgullo allí.
La anciana miraba agradecida a la joven mientras esta le tendía una mano para ayudarla a levantarse.
-¿Como es posible que tu sola hayas podido con ellos?-preguntaba incrédula la anciana-.
-Es porque soy una Otome, o mejor dicho, casi una Otome, me dirijo a la academia Garderobe para convertirme en una-Contestó la peliazul sonriendo-.
La anciana le dio algo de dinero a Natsuki como muestra de agradecimiento y ambas se despidieron sonrientes a la salida del callejón, ignorando que una figura femenina las observaba desde la azotea del edificio de al lado, la sombra salió corriendo por los tejados siguiendo a Natsuki hasta que vio que tomaba una calle recta y se adelantó para dejarse caer al final de esta.
Natsuki buscaba alguna cafetería cercana para descansar y esperar hasta que fuese la hora de ir a Garderobe, miraba distraida los escaparates de esa calle comercial y cuando se disponía a doblar la esquina una sombra con pelo castaño se cruzó bruscamente con ella chocando y cayendo ambas al suelo.
-¡Lo siento! no miraba por donde iba-dijo Natsuki arrepentida- estas bie....?
Natsuki enmudeció ante la belleza de la chica que tenia delante, tenia el pelo castaño y la piel blanca como la porcelana, llevaba unos vaqueros y una camiseta de algodón blanca, pero lo que mas la hipnotizó fueron sus hermoso ojos rubíes que tapó rápidamente con unas gafas de sol que recogía del suelo.
-No tiene importancia, yo también estaba distraida-dijo sonriendo de forma encantadora y haciendo sonrojar a Natsuki-.
-¿Estas bien? ha sido una caída muy brusca-dijo levantándose y ofreciéndole su mano para ayudarla-.
-Si, gracias. Por cierto mi nombre es Viola, Shizuru Viola, ¿no eres de por aquí verdad?
-No, he venido por asuntos personales-dijo evitando contar mas de lo necesario- yo soy Natsuki Kruger.
La castaña no dejaba de mirarla con esa sonrisa que la hacia enrojecer, era realmente encantadora, pero habia algo en ella que la hacia desconfiar, como si en realidad no fuese tan tierna y dulce como aparentaba.
-Y dime Kruger-san, ¿A donde te dirigías tan distraida?
-La verdad es que esta mañana no he tenido tiempo de desayunar y estaba buscando una cafetería para hacerlo-dijo mientras sus tripas gruñían delatando su hambre-.
-¿Si Kruger-san lo desea puedo invitarla?
-¿Co...como?
Natsuki no pudo negarse porque Shizuru la cogió del brazo y la llevó a una pequeña cafetería cercana, a pesar de ser realmente acogedora estaba casi vacía, la otra chica la guió hasta el fondo del lugar y se sentaron en un rincón apartado de la vista de la gente. Una simpática camarera pelirroja las atendió y al cabo de un rato apareció con los pedidos, un café con un croissant para Natsuki y té para Shizuru, mientras se marchaba la camarera tropezó y calló al suelo pero enseguida se levantó y se marchó completamente roja.
-Parece nueva-Dijo Natsuki tratando de romper el incomodo silencio que había entre ella y Shizuru-.
-Parece joven...
El echo de que Shizuru mirase detenidamente a la pelirroja hizo que Natsuki se enfadase, aunque no entendía porque. Shizuru y ella empezaron a hablar de temas superficiales, como el tiempo, las flores...Ninguna de las dos parecía realmente dispuesta a sacar sus intereses a la luz. Miró su reloj y vio que aun faltaba una hora para ir a Garderobe, cuando volvió a mirar a Shizuru esta la estaba observando fijamente.
-¿Acaso esperas a alguien?-dijo sin dejar de sonreír-.
-Digamos que tengo un compromiso-.
-Eres interesante Kruger-san, no pareces estar dispuesta a soltar prenda pero ahora que lo mencionas yo también tengo un compromiso y debo irme ya, espero que volvamos a vernos...Natsuki.
Un escalofrío recorrió a la peliazul al escuchar la forma en la que Shizuru había pronunciado su nombre. Cuando Natsuki se terminó el café y escuchó unos gritos que venían de la barra.
-¡Tokiha! ¡Vuelve aquí ahora mismo!
-¡Lo siento señor Ichida pero si no me doy prisa no llegaré a tiempo!
La pelirroja abandonó la cafetería corriendo y dejando a su malhumorado jefe con la palabra en la boca, Natsuki rió por lo bajo, se acercó a la barra para pagar pero Shizuru se le había adelantado antes de irse-Esa chica...- cuando Natsuki salió de la cafetería todo el mundo estaba revolucionado, la multitud parecía dirigirse a algún lado, todos parecían felices y emocionados, entonces Natsuki escuchó que la presentación de las nuevas estudiantes de la academia Garderobe se había adelantado y era dentro de media hora, toda esa gente iba hacia allí para presenciar el evento y a lo lejos se escuchaba el sonido de los cohetes y la música de celebración.
Natsuki corría todo lo rápido que le permitían sus piernas pero el echo de que cada vez hubiese mas gente no le facilitaba las cosas, a lo lejos podía ver la torre de Garderobe donde la directora seleccionaría a las nuevas estudiantes. Cuando llegó vio un enorme coro de gente que se agrupaba al pie de las escaleras y al final de estas, las candidatas a nuevas estudiantes estaban en fila esperando la llegada de la directora, todas parecían chicas normales con mas o menos su edad, entre la fila de candidatas había una con pelo anaranjado que la llamaba agitando el brazo.
-¡Aqui hay sitio!
Natsuki se acercó a la chica y cuando se puso a su lado la reconoció.
-Tu eres la camarera de la cafetería ¿verdad?
-Si, yo también te he reconocido cuando te he visto, mi nombre es Mai Tokiha.-Dijo sonriendo-.
-Natsuki Kruger, ¿Tu también vas a ser una Otome?
-Es mi sueño, siempre he querido poder ayudar a los que lo necesitan y salvar vidas.
-¿Y con tu sueldo de camarera te puedes pagar los estudios en Garderobe?
-La verdad es que lo de camarera solo fue para poder salir adelante cuando llegué aquí, pero en realidad tengo una beca de estudios.
Ambas callaron al ver que un grupo de personas se acercaban hasta ellas, en cabeza iba una mujer mayor de pelo grisáceo, tenia un aura de superioridad rodeándola que hacia difícil no respetarla, a su izquierda iba una mujer muy joven, su pelo castaño oscuro corto y su mirada de ojos azules avispada delataban que no tendría mas de veinte años, detrás de ellas caminaban en fila un grupo reducido de chicas con el uniforme de Gardorbe blanco, todas parecían ser bastante admiradas entre el publico.
-Esas son las Perlas, son estudiantes de segundo año y todos las tratan con mucho respeto, sobretodo las estudiantes de años inferiores, es muy difícil pasar el examen para entrar en el segundo año así que la gente ya las considera Otomes-le dijo Mai al oído-.
Otro grupo de chicas iba detrás de ellas, este grupo era mas numeroso y todas tenían el uniforme rojo y blanco.
-Y esas son las estudiantes Coral, son estudiantes de primer año, la mayoría no consiguen pasar las pruebas para entrar al segundo año, aparte de ser estudiantes también son las ayudantes de las Perlas, las ayudan en sus labores personales y con los estudios.
-¿Y a que viene lo de perlas y Corales?
-Mai empezó a reír-¿Realmente no sabes nada verdad? es por las gemas que llevan en sus pendientes, las estudiantes de primer año llevan los pendientes Coral, los cuales pueden activar sus poderes de Otome, lo que pasa es que necesitan autorización de un cargo de la escuela y solo les permite pegar grandes saltos y aumenta la fuerza para el combate cuerpo a cuerpo, luego están la estudiantes de segundo año, ellas llevan las gemas Perla, cuando se activan les permiten volar y aumentar su fuerza a gran escala, también pueden invocar armas para el combate.
Natsuki asimilaba lo que la pelirroja le acababa de contar y finalmente el grupo de mujeres llegó hasta colocarse delante de las candidatas, la mujer mayor avanzó unos pasos y las miró lentamente a todas.
-Mi nombre es Maria Graceburt y soy la directora de Garderobe-Sus fríos ojos azules las había dejado paralizadas a todas- Aquellas que consigan pasar la prueba final formaran parte de esta institución y también entraran a formar parte de las estudiantes de primer año, en tal caso os aviso de que tenéis varios deberes que cumplir.-dijo señalando a las chicas de blanco- Estas son las estudiantes de segundo año, las Perlas, aparte de vuestros estudios y vuestras labores, tendréis que ayudarlas a ellas en lo que os pidan como si fueran vuestras Onee-sama, cada Perla puede elegir a varias de vosotras como sus ayudantes personales, y dicho esto os advierto también de que en Garderobe no toleramos a la gente conflictiva, aquí se entrenan señoritas para se convertidas en Otomes, damas de alto rango que algún día protegerán a algún alto cargo de algún país, no se tolerara tampoco los actos vandálicos ni...
Natsuki no pudo evitar bostezar ante el sermón de Maria-sama, el cual parecía alargarse y alargarse, Mai al verla comenzó a reír, Maria-sama las vio y se dirigió hacia la peliazul.
-¿Acaso se aburre señorita...?
-Natsuki Kruger
-Lamento que mi charla la aburra señorita Kurger, pero no tolerare tampoco las faltas de respeto, como castigo usted sera la primera en intentar pasar la prueba, y su prueba sera... Un combate contra una de las Perlas, de echo creo que se quien sera una digna oponente para usted, señorita Viola, por favor acérquese.
-Si, Maria-sama-dijo Shizuru sonriendo hacia Natsuki- Un placer volver a verte Natsuki.
-¡¡¿TU?!!
-¿Acaso se conocían?-dijo Maria-sama intrigada por la confianza en la que se hablaban- en cualquier caso no tiene importancia, señorita Kruger, la señorita Viola sera su oponente, si logra derrotarla entrará en Garderobe, de lo contrario tendrá que marcharse por donde vino.
Natsuki tragó saliva mientras miraba a su sonriente oponente, la cual parecía disfrutar de la situación.
domingo, 18 de septiembre de 2011
La gran batalla de Fuuka Cap.19 (FINAL)
Autora: Lobanako
CAPITULO 19
Todas avanzaban veloces por el bosque, seguían incansables la sombra de Kiohime, el cual se desplazaba mas rápido que ellas al ser mas grande, a Natsuki no le importaba el tiempo que durase la persecución, no perdería a Shizuru, la seguiría hasta la guarida de Kokuyou aunque tuviese que ir al fin del mundo y allí le aria pagar por todo lo que había echo. Mientras el gigantesco Dhuran pasaba por encima del bosque, los demás Hijos apenas se veían entre los arboles.
Kiohime que estaba bastante lejos de sus perseguidoras pareció detenerse, todas reconocieron el lugar, era el templo del abuelo de Shiho. Cuando estuvieron mas cerca vieron a Kiohime parado en el centro del patio del templo, Fumi había desaparecido y solo Shizuru las miraba mientras se acercaban.
-¿Donde esta Kokuyou?-preguntaba Midori-.
-Mi señor saldrá a atenderos enseguida pero antes quiere daros una sorpresa.
-¿que tipo de sorpresa?
-Ya lo veréis, estoy segura de que os gustara-dijo Shizuru sonriendo-.
Cuando terminó de decir esto, las puertas del templo se abrieron y Fumi apareció de entre la oscuridad del interior del edificio con un grupo de personas detrás, a todas les dio un vuelco el corazón cuando los reconocieron.
-¡Tate!, ¡Takumi!-dijo Mai casi lanzándose a por ellos al verlos
Todas parecieron felices por un momento hasta que recordaron su situación, sus seres queridos estaban prisioneros y ahora eran incapaces de defenderse.
-Como podéis ver aquellos que mas os importan están aquí reunidos, confío en que no cometeréis ninguna estupidez que pueda poner sus vidas en peligro. Todas se miraron seriamente e hicieron desaparecer a sus Hijos, también sus elementos desaparecieron, ahora si que tenían las cosas difíciles.
-¡Corred! ¡Es una trampa!-Gritó Yuuichi desesperado-. Lo cual pareció molestar a Fumi la cual le golpeó el estomago con el extremo de su guadaña haciéndole caer de rodillas.
-¡Silencio!, ¿acaso quieres ser tu el primero en morir?
-¡No le toques!-la miraba Mai amenazante-.
-¿O que?
Mai parecía dispuesta a saltar cuando Midori la agarró del brazo
-¿Acaso te has vuelto completamente loca?, si se te ocurre atacar los mataran a todos y entonces si habremos perdido la batalla.
-Haz caso de tu querida amiga Mai-san, es evidente que es inteligente, espero que lo sea mas que ese arqueólogo loco del que esta enamorada.
Un escalofrío recorrió a Midori cuando de entre todas las personas que había en fila y encadenadas,vio a un hombre tirado en el suelo con claros signos de haber sufrido brutales palizas.
-¿Que le habéis echo?
-Solo tratábamos de enseñarle que resistirse es inútil, pero el muy terco no dejaba de luchar y amenazarnos, realmente fue un trabajo muy duro hacer que dejara de forcejear, pero no por ello fue menos divertido...-Dijo sonriendo-.
Ahora era Midori la que intentaba alcanzar a la directora, pero Natsuki disparó hacia el cielo llamando la atención de todos los presentes.
-¿Para que nos has traído hasta aquí?
-Bueno, la verdad es que desde el primer momento nuestra intención era mataros, pero lord Kokuyou insistió en que esta forma seria mas divertida.
-¿Se puede saber por que haces esto?
-Mashiro-sama...
-¡Esa no es razón suficiente para destruir todo aquello por lo que ella luchó! ella quería la felicidad de las Himes, el fin de las batallas, y tu has echo que todo aquello que sufrió no valiera la pena, tu también eres una Hime, ¿Que haces del bando de Kokuyou? ¿Acaso crees de verdad que te devolverá a la directora?
-Yo...-La duda se reflejó por unos momentos en sus ojos-.
-Piénsalo por un momento, el verdadero plan de Kokuyou es destruir el mundo, ¿De verdad crees que te decía la verdad cuando te prometió devolvértela? ¿no te das cuenta de que te ha estado utilizando?
Fumi no pudo soportarlo mas y finalmente reconoció la evidente verdad que la peliazul le había dicho, calló de rodillas, y se llevó las manos al rostro mientras empezaba a llorar.
-¡Lo siento!, lo siento tanto.
La nueva directora se levantó y con un corte recto de su guadaña cortó las esposas de los prisioneros, los cuales dejaron caer rápidamente los grilletes que les oprimían y corrieron hacia sus seres queridos.
-¡Tened cuidado, lord Kokuyou es...!- trató de de decir rápidamente Fumi pero no tuvo tiempo de terminar la frase porque el extremo de una gigantesca espada apareció por su abdomen dejando a todos los presentes paralizados, un fino hilo de sangre empezó a caer de una de las comisuras de sus labios, la espada se retiró bruscamente de su cuerpo y Fumi calló al suelo gravemente herida, y horrorizados vieron como la figura que la había atacado los miraba con sus fríos ojos amarillos mientras lamia la hoja de su espada, Mai calló de rodillas incapaz de aceptar lo que sus ojos veían, las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas mientras empezaba a gritar.
Yuuichi Tate miraba como Mai había caído de rodillas y lloraba mientras gritaba y negaba con la cabeza, seguramente se preguntaba el porque, pero no necesitaba saberlo, ya no era la elegida para ser su esposa y crear una nueva paz, la vez anterior no pudo verlo, pero el corazón de esa chica tenia demasiadas ataduras con ese mundo condenado, necesitaba un corazón torturado, así le resultaría mas fácil dominarlo y hacerlo suyo. Siguió lamiendo la sangre de Fumi de su espada y empezó a sonreír.
-La sangre de Hime sabe realmente bien, no, yo diría que es mas que eso, la sangre de una Hime es realmente especial, su sabor, su olor, su poder... realmente es una delicia.
-¿Tate-kun? ¿Que estas haciendo?-Midori no quería entender lo evidente-.
-Yuuichi Tate ha muerto, su alma ha sido devorada completamente por mi, ya no queda nada de el excepto esta apariencia, lamento comunicaros Himes que esta vez no podréis derrotarme, y aunque penséis que podéis poner a vuestros seres queridos a salvo me temo que os equivocáis, no tenéis esperanza, soy mas poderoso que nunca.
Alissa se adelantó unos pasos hasta quedar casi a la altura de lord kokuyou y le miró fijamente a los ojos.
-Lamento comunicarte que el que esta perdido eres tu, ¡Miyu!
-¡Si señorita!-se colocó un transmisor en la oreja-¡Valhalla suelta a las Valquirias!
Unos instantes después se pudieron escuchar unos leves zumbidos a lo lejos, en el cielo rojo, pero enseguida se convirtieron en unos zumbidos atronadores, cientos de helicópteros sobrevolaban en círculos su posición y entonces cientos de figuras negras calleron de ellos aterrizando en el centro del patio del templo, entre las Himes y Kokuyou y Allissa.
-¿Que significa esto?-Dijo Kokuyou intrigado- Huelen a...
-Himes-terminó Alissa por el- La fundación Searrs ha conseguido lo impensable, ha conseguido fusionar ADN de dos personas para crear un nuevo individuo, en este caso, hemos añadido sangre de las Hime a cuerpos robóticos inteligentes y hemos creado la... Elite de Valquirias Automatizadas, E.V.A, sus capacidades físicas son como las de Miyu pero la sangre de las Hime les ha dado un potencial superior, ¿Miyu?.
-¡Escuadrón E.V.A! ¡Modo platino!-gritó Miyu-.
Todas las sombras que habían ocupado el patio se movieron a la vez lanzando sus capas negras y mostrando sus armaduras plateadas y sus armas, físicamente eran todas iguales, o casi iguales, lo único que las diferenciaba eran sus ojos, algunas tenían ojos verdes, otros amarillos, rubíes, violetas...-No puede ser pensó Natsuki cuando vio las armas que empuñaban- Aunque no eran los originales, empuñaban elementos idénticos a los de las Hime, algunas empuñaban grandes espadas, pistolas, garras, aros de fuego... nadie podía decir nada ante lo que estaban viendo, cuando el escuadrón se posicionó en modo de combate lord Kokuyou empezó a aplaudir.
-Brillante, poder fusionar ADN de dos personas para crear seres superiores, pero...no dejan de ser criaturas que no debían de haber sido creadas-esto ultimo lo dijo mirando a Alissa- por lo tanto creo que son lo primero que tengo que destruir antes de seguir con mi plan.
Kokuyou dio un enorme salto y aterrizó en lo alto del tejado del templo y alzó sus manos hacia el siniestro cielo.
-La estrella ya esta aquí, es demasiado tarde para detenerme.
(NOTA: OS RECOMIENDO LEER ESTA PARTE MIENTRAS ESCUCHAIS ESTA CANCION http://www.youtube.com/watch?v=FkBVUgpXGcQ&feature=related ESPERO QUE OS GUSTE)
Las sombras salieron de sus espalda, eran tantas que por un momento parecieron cubrir el cielo de oscuridad, cuando aterrizaron no eran sombras, era un ejercito de miles de Huérfanos.
-Himes, esta sera la batalla final, y esta vez vosotras seréis la vencidas.
-Por mas que lo intentes no podrás derrotarnos, ¡Adelante escuadron E.V.A!
Las miles de figuras se movieron a la vez, los Huerfanos y las Valquirias no tardaron en encontrarse y empezar a luchar, mientras, las Himes miraban asombradas a su alrededor todo aquello parecía una pesadilla, un helicóptero aterrizó detrás de ellas y Miyu las sacó de su estado de shock.
-¡Rapido, tenemos que evacuar a aquellos que no puedan luchar!
Todas asintieron y metieron a los que habían estado prisioneros en el helicóptero para que pudieran escapar, todo a su alrededor se había convertido en un verdadero caos, el templo ardía y las Valquirias y los Huerfanos luchaban por todas partes, Kokuyou las miraba desafiante y sonriendo con Shizuru y Kiohime a su lado, y Fumi estaba tendida unos metros a un lado en un charco de sangre, era la hora de luchar, no podían seguir retrasando lo inevitable, todas se miraron e invocaron a sus Hijos y sus elementos mientras se disponían a ir a por Kokuyou, Shizuru y Kiohime se pusieron en medio cortándoles el paso y Shiho y Yatagarasu se unieron a ellos.
Natsuki se agarraba el abdomen con una mano mientras sentía un cálido liquido escurrirse entre sus dedos y la otra mano la tenia puesta encima de su corazón, el cual parecía latir desbocado al saber que se iba a enfrentar a la persona que amaba, cada latido era una oleada de dolor a su cuerpo, pero tenia que salvarla y lo aria, Dhuran lanzo un largo aullido y empezaron a cabalgar hacia kokuyou, Shiho y yatagarasu se interpusienron en su camino, Natsuki miró hacia atrás buscando el apoyo de sus compañeras pero un numeroso grupo de Huérfanos las había interceptado, estaba sola, pero no la detendrían.
-¡Dhuran carga el cartucho de plata! ¡Fuego!
El gigantesco lobo disparó en dirección hacia el cuervo el cual esquivo dificilmente el ataque, Shiho reía en voz alta.
-Jamas podrás vencerme con ataques tan lentos, protegeré a mi Onii-chan aunque me cueste la vida.
Sin embargo Natsuki ya la había dejado atrás, el objetivo de su disparo no era alcanzarla sino distraerla mientras ella avanzaba, cuando intentó correr tras ella Akira se puso en medio cortándole el paso.
-Ahora tu oponente soy yo.
-No os permitiré hacerle daño a Onii-chan.
Natsuki estaba muy cerca, ahora no podían detenerla, Akira estaba reteniendo a Shiho y algunas de las demás Himes también avanzaban un poco mas atrás, estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta de la cabeza de serpiente gigante que se acercaba por su costado hasta que la golpeó y la lanzó contra el muro del templo atravesando su pared, perdió la consciencia durante unos segundos, pero cuando la recuperó se dio cuenta de que fue un error, su herida se había abierto completamente y estaba perdiendo mucha sangre, pero no le importaba, lo único que la hacia seguir adelante era salvar a Shizuru, miró a su alrededor y reconoció la sala de oración del templo aunque ahora estaba claramente dañada y su techo y lagunas paredes ardían completamente, de entre las llamas apareció Shizuru empuñando su nanigata y mirándola con unos ojos rojos totalmente carentes de expresión, una puñalada mas para el corazón de Natsuki, pero no se rindió.
-Shizuru, se que aun puedes escucharme, te lo suplico, detente, no sigas con esto.
Shizuru la miraba sin mostrar ningún tipo de expresión y trató de alcanzarla con su arma, Natsuki esquivó el ataque a duras penas lo cual le provocó otra oleada de dolor tan inmensa que la hizo caer de rodillas, los ojos de Natsuki no mostraban miedo, solo una inmensa tristeza, sus ojos reflejaban un dolor terriblemente intenso, un dolor que iba mas allá de la herida de su abdomen, sin saber muy bien por que,de los ojos de Shizuru empezaron a rodar lágrimas mientras veía a Natsuki en el suelo y gravemente herida, sacudió la cabeza y alzó su nanigata dispuesta a darle el golpe de gracia y justo cuando la hoja de su arma estaba a punto de impactar contra la cabeza de la peliazul, se detuvo, no entendía que pasaba, debía obedecer a su señor pero era incapaz de rematar a esa muchacha que la miraba con tanto dolor.
-¿porque...no...me matas?
-Natsuki...
La peliazul levantó la cabeza sorprendida porque la hubiese llamado por su nombre y Shizuru calló de rodillas a su lado, sus ojos aun carentes de expresión no dejaban de derramar lágrimas amargas.
-¿porque me duele tu dolor?-le preguntó Shizuru-.
Natsuki le cogió la mano y la puso en su corazón
-Porque tu corazón es mio y mientras sea yo quien lo tenga sabrás que es lo que siento en cada momento-puso su mano en el corazón de Shizuru- de igual modo que tu tienes mi corazón y se que realmente no quieres matarme, por que si me matas tu corazón moriría conmigo.
Shizuru abrió los ojos de golpe, sus ojos habían recuperado la chispa de vida y ahora mostraban confusión, se lanzó a los brazos de la peliazul y la abrazó fuertemente, como necesitando fundir su cuerpo con el de ella, sentir que nunca se separarían, la castaña empezó a notar como un liquido tibio traspasaba su propio uniforme y se apartó para ver lo que era, ahogó un grito cuando vio el abdomen de Natsuki, la mayor parte de la ropa de su uniforme estaba manchada de sangre, una herida no dejaba de sangrar, y la peliazul empezaba a mostrar muy mal aspecto, Shizuru la tumbó y le desabrochó la camisa, vio que un vendaje holgado rodeaba su abdomen y lo quitó cuidadosamente, la herida realmente no parecía tan grave como pensaba, pero estaba perdiendo mucha sangre, cogió el pañuelo que llevaba en su cuello y rodeó la cintura de Natsuki con el, cuando terminó pegó un tirón e hizo el nudo, esto pareció doler profundamente a la peliazul ya que parecía apunto de perder el conocimiento, Shizuru no soportaba mirarla a la cara, no podía entender como pudo hacerle eso, lord Kokuyou se las pagaría, agarró a Natsuki del hombro y la levantó, juntas comenzaron a caminar hacia el exterior.
Mai miraba fijamente a Tate, era extraño, le miraba, sabia que era el, pero no le reconocía, su corazón le decía que era el pero su cuerpo le alertaba del peligro, Mikoto se colocó a su lado y la agarró de la mano dándole su apoyo, era demasiado tarde para echarse atrás, no era a Tate al que estaba mirando, sino a Kokuyou, y aunque se ocultase bajo la misma apariencia de un ángel no podía perdonarle.
-Dime Mai, ¿Vas a matarme?
-Es por el bien de todos
-¿Acaso estas dispuesta a matar a tu persona mas importante solo por lo que digan los demás?, olvídalo todo querida, construyamos un mundo nuevo, tu y yo.
-Realmente...¡Realmente eres un ser despreciable! ¡como te atreves a juzgar a todas las personas del mundo sin conocerlas! no todas son buenas, pero siempre hay alguien por quien merece la pena vivir.
-¿Y tu estarías dispuesta a hacerlo sin mi?
-No es solo mi felicidad la que esta en juego, también la de los demás, y si para conseguir que ellos sean felices tengo que matarte lo aré.
Kagutsuchi rugió a sus espaldas remarcando lo que ella decía, detrás de ellos se veía la terrible batalla que se estaba librando, de seguir así mucho tiempo eso se convertiría en una masacre, miró a Mikoto a los ojos y ambas asintieron. Mai salió volando en dirección a Kokuyou mientras Mikoto clavaba su espada en el suelo e invocaba a su terrible hijo, Miroku apareció de sus pies destrozando el suelo y también se lanzaron a por su enemigo.
Kokuyou miraba divertido como sus oponentes se lanzaban contra el -pobres, aun no se han dado cuenta-. A una velocidad increíble rodeó a Mikoto y a Miroku y subió a la espalda de este ultimo, Mikoto había previsto lo que ocurriría y se giró rápidamente golpeando con su espada la cual Kokuyou bloqueó con la suya, las chispas saltaban entre ellos mientras se miraban fijamente a los ojos.
-Yo protegeré a Mai y te derrotare.
-Mi querida Mikoto parece que aun no te has dado cuenta de que lo que estas haciendo en realidad es ponerla en peligro.
Kokuyou aprovechó ese momento de confusión para tratar de atravesar a la morena que un poco tarde evitó el golpe aunque recibió un pequeño corte en el brazo. Kagutsuchi apareció justamente encima de ellos con sus afiladas garras por delante y descendió velozmente tratando de agarrar a su oponente, el cual no pudo evitar el ser atrapado por estas mientras sentía como las uñas de Kagutsuchi se clavaban en su piel. El gigantesco dragón se dirigió hacia un enorme muro cercano y aun con sus garras por delante se estrelló contra el dejando a Kokuyou entre los escombros, había sido un golpe inmenso y Mai sonreía satisfecha, después de eso les resultaría mas fácil derrotarle, pero se quedó horrorizada al comprobar que no era así, Kokuyou se estaba levantando de nuevo y a pesar de su ropa estaba destrozada y tenia algunos rasguños, sus ojos brillaban con ira.
-Empiezas a molestarme demasiado Mai, es hora de que empecemos a jugar en serio.
Alzó sus manos al cielo mientras el suelo empezaba a temblar, sus ojos empezaron a destellar y su cuerpo se cubrió momentáneamente por la oscuridad formando una esfera siniestra, el suelo a su alrededor empezó a resquebrajarse excepto por la zona en la que la esfera lo rozaba, el aire empezó a soplar con violencia y la esfera estaba rodeada por rayos, Mikoto no entendía lo que estaba pasando pero sabia que de esa esfera siniestra no podía salir nada nuevo, así que empuñando su espada cogió velocidad y se lanzó contra ella tratando de atravesarla, la esfera repelió su ataque y lanzó a Mikoto varios metros atrás, Mai intentó ir a ayudarla pero entonces la esfera explotó y también ella fue lanzada por los aires por la explosión, el tiempo pareció detenerse mientras miraban la criatura que había salido de la esfera.
Kokuyou se alzaba imponente en lo alto del pilar de piedra en el que estaba, a su alrededor todo era vacío y oscuridad, todos miraban asombrados su nueva forma, su forma definitiva, su largo pelo blanco ondeaba con el salvaje viento que lo azotaba, desplegó sus enormes alas a modo de desafío y miró a las Himes.
Natsuki y Shizuru miraban boquiabiertas el terrorifico ser que se alzaba y las miraba, tenia unas gigantescas alas, una blanca y una negra, su torso estaba al descubierto y varias marcas negras lo cruzaban, su pelo blanco, y sus dos cuernos que nacian en su frente, alli donde habia dos ojos amarillos ahora parecia haber dos focos encendidos, no quedaba nada de Yuuichi y ahora Kokuyou se habia convertido en un peligro, tenian que destruirle cuanto antes.
-Natsuki tienes que esperar aqui, esto es demasiado peligroso.
-No puedo quedarme de brazos cruzados mientras vosotras arriesgais vuestras vidas.
-No estas en condiciones de luchar
-Shizuru, sabes que no podras impedirmelo asi que lo mejor que puedes hacer es luchar a mi lado para que no me pase nada-dijo Natsuki guiñandole un ojo-.
Shizuru asintio dulemente y agarró la mano que le ofrecia, de una forma u otra sus vidas estaban entrelazadas, si una fallaba la otra tambien moriria asi que tenian que protegerse la una a la otra.
-¡Kiohime!
-¡Dhuran!
Los temibles Hijos aparecieron detras de ellas llamando la atencion de Kokuyou y de sus compañeras Hime.
-¿Shizuru? ¿Que haces?-dijo Kokuyou confuso-.
-No volveras a manejarme, y juro que te arrancare el corazón con mis propias manos por obligarme a hacer lo que hice.
-Es imposible que hayas resistido el veneno de oscuridad, una vez que la oscuridad se introduce en tu corazón ya no hay marcha atras.
-No podia entregarle mi corazón a la oscurdidad porque ya le pertenecia a otra persona-dijo agarrando mas fuerte la mano de Natsuki-.
-Esto si que no me lo esperaba, realmente estoy decepcionado, pense que tu eras un alma torturada, un alma llena de oscuridad, vi la oscuridad en tu corazón la otra vez y pensé que tu eras la Hime perfecta para ser mi esposa, por esto te mantuve a mi lado, pensé que nunca me fallarias y ahora... Estoy enfadado, estoy muy enfadado...
Todas observaban como Kokuyou empezaba a temblar, en el cielo rojo empezaron a aparecer nubes muy oscuras de las que caian terribles rayos, Kokuyou miró a Mai y Mikoto y las señalo con el dedo -vosotras sereis las primeras en caer- entonces se lanzó contra ellas a una velocidad increible empuñando su espada, iba en direccion a Mikoto pero en el ultimo momento cambió y fue hacia Mai la cual estaba desprevenida y no pudo evitar el ataque, la espada le atravesó el hombro limpiamente y antes de que pudiese devolverle el golpe, Kokuyou la retiró y se apartó preparado para recibir los ataques, Mai calló de rodillas mientras se agarraba fuertemente el hombro y Mikoto se lanzó contra Kokuyou con la ira reflejada en sus ojos amarillos, este apenas pudo bloquear la temible espada de la morena y tuvo que retroceder un par de pasos por la fuerza del impacto, por detrás, unas gigantescas cabezas de serpiente empezaron a rodearlos mientras un enorme lobo plateado aparecia por un lado apuntandolos con sus grandes cañones, Natsuki gritaba desde lo alto de la cabeza de este.
-¡Mikoto sal de ahi!
Mikoto obedientemente trató de escapar pero Kokuyou la agarró de un brazo al tiempo que se escuchaba a Natsuki de dar ordenes a su Hijo-¡Dhuran carga el cartucho de plata! ¡Fuego!- Mikoto miraba desesperada a Kokuyou y entonces este la lanzó contra una de las cabezas de Kiohime que les cortaba el paso, aprovechando que la cabeza se habia movido de su sitio, saltó y empezó a correr por su gigantesco cuello serpenteante mientras una tras otra las otras cabezas intentaban atraparle entre sus dientes, Kokuyou habilmente las esquivaba todas hasta que al final alcanzó el cuerpo de Kiohime y vio a Shizuru de pie en este, una chispa de locura destelló en los ojos de el cuando la vio y se lanzó a por ella, pero la castaña ya estaba preparada para el ataque y le esquivó con facilidad y cuando le dio la espalda le hizo un profundo corte en la espalda con su nanigata, Kokuyou se giró rapidamente para tratar de atraparla antes de que pudiese escapar pero Natsuki apareció mas rapido que el y de una patada le lanzó de nuevo al centro del circulo de las serpientes justo en el momento en el que Dhuran disparaba, el disparo dio de lleno en el centro y Kiohime se retiró rapidamente, Natsuki y Shizuru se miraron preocupadas, Mikoto fue corriendo hacia donde Mai se agarraba su sangrante hombro, Midori y Akane aparecieron tambien corriendo con sus Hijos al lado, al parecer ellas ya habian terminado sus batallas y habian dejado el resto en manos de las otras Himes y las E.V.A, Midori las miraba intrigada y Natsuki le señaló el monton de escombros congelados que habia a unos metros, pareció aliviada por un momento pero entonces los escombros saltaron por los aires con montones de estacas de hielo, todas se pusieron a cubierto tratando de evitar morir ensartadas, momento que aprobechó Kokuyou para lanzarse contra Mai que era la que mas aturdida estaba, la pelirroja no pudo esquivar el ataque de este y un inmenso dolor la atravesó, la espada de Kokuyou la había atravesado, el tiempo se detuvo para Mai que mientras cai hacia atrás veia las caras de sorpresa de sus compañeras y la cara de horror de Mikoto...Mikoto.
-¡Mai!-gritaba Mikoto deseperada-
Kokuyou desapareció tan rapido como habia aparecido, de un enorme salto se cubrio en la oscuridad del bosque, entre los arboles se escuchaban sus risas. Mai miraba una sombra que tenia delante, notaba su espalda mojada y la sensacion de gotas callendo en su cuerpo-llueve...- dijo entendiendo que estaba tumbada en el suelo y tambien entendiendo que la vida se le estaba escapando entre los dedos, Mikoto le agarraba la mano con fuerza, deseando que con solo agarrarla con mas fuerza bastase para mantenerla a su lado, para atrapar la vida que a ella se le estaba escapando, Mai sonrreia dulcemente mientras la miraba.
-Supongo que este es el fin, si yo muero, Kokuyou morira conmigo.
-Mai...no puedes...no me dejes sola-las lagrimas corrian por la cara de Mikoto mezcladas por las gotas de lluvia-.
-Mi...koto, yo..-Mai levantó su mano y la puso dulcemente en la cara de la morena-.
Una estridente risa se escuchó detras de ellas, Mikoto se giró rapidamente para tratar de defender a Mai pero se encontró con la espada de Kokuyou en su cuello.
-Lamento decirte querida Mai, que tu muerte aparte de no significar nada para mi, tampoco me va a traer consecuencias porque hace tiempo que tu corazón no me pertenece, y aunque tu misma tratabas de negarte lo que sentias tus sentimientos se mantenian ahi, yo no soy la persona mas importante para ti...
Un escalofrio recorrió a Mai, la cual trataba de negar con la cabeza, sin querer aceptar lo que le acababa de decir, apenas podia mantener los ojos abiertos, alzó su mano buscando a Mikoto con la desesperacion pintada en el rostro, hasta que no pudo mas, la oscuridad que trataba de evitar la abrazó con sus frios brazos y la envolvio con ellos. Mikoto miraba entre lagrimas como Mai trataba de alcanzarla con la mano, como si a pesar de estar a su lado, para ella cada vez estuviera mas lejos, trató de agarrarsela justo en el momento en el que Mai la dejaba caer y cerraba los ojos, habia dejado de respirar, la persona que mas le habia importado en toda su vida habia muerto delante de ella, Mai, su Mai habia muerto, aun no lo habia asumido cuando un punzante dolor la atravesó por todas las partes de su cuerpo y un destello verde empezó a cubrir sus manos-No puede ser- Dijo Mikoto, de sus ojos seguian callendo lagrimas pero ahora eran de felicidad, una triste felicidad al darse cuenta de que siempre fue ella, su cuerpo estaba desapareciendo y con una mano acarició la cara de Mai- Mi pecado fue amarte y ahora he de pagarlo con mi vida- dijo enconces calló al lado de ella presa del dolor y finalmente tambien dejó de respirar, un destello verde hizo desaparecer lo que quedaba de ellas mientras Kokuyou reia maliciosamente.
Midori y las otras Hime no eran capaces de asimilar lo que acababan de ver, Mai y Mikoto ya no estaban, ya no quedaba nada de ellas, Kokuyou las habia matado y aun sonreia, Midori no pudo soportalo mas y presa de la rabia y la frustracion se lanzó a por el.
Estaba tendida en el suelo, todos habian ignorado su presencia, ya la daban por muerta, mirase donde mirase solo veia la muerte, destruccion, llamas que lamian y arrasaban todo cuanto tocaban, ella estaba aun en el patio del templo, los demas parecian haberse dispersado por los alrededores, trató de levantarse pero falló y volvió a caer en el charco formado por la lluvia y su sangre, lo habia destruido todo, todas aquellas muertes eran su culpa, fue egoista, y ahora toda la humanidad pagaria por ello, no lo permitiria, haciendo un esfuerzo sobrehumano se levantó de nuevo y empezó a caminar hacia donde el aura de oscuridad era mas grande.
Natsuki, Shizuru, Akane y Midori luchaban a la vez contra Kokuyou el cual esquivaba sus ataques con gran maestria al principio pero cada vez le contaba mas, cuando lanzaba a una Hime para tratar de ganar espacio otra ocupaba su lugar, su cuerpo se habia llenado de rasguños de los que empezaban a caer finos hilos de sangre.
-No podreis conmigo Himes
-Estas acabado, rindete de una vez-gritaba Midori mientras se lanzaba de nuevo contra el-.
Natsuki se apartó un poco disimuladamente de la batalla, se encontraba muy mal, estaba realmente mareada, aunque la presión del pañuelo de Shizuru habia echo maravillas con su hemorragia, con la lucha y los movimientos bruscos no había dejado de sangrar y a ese paso moriria desangrada, entonces un pensamiento horrible pasó por su cabeza, recordó la escena que acababan de vivir Miko y Mai y se dio cuenta de que si ella moria Shizuru moriria con ella, asi que aguantó un poco y se incorporó de nuevo a la lucha pero esta vez con mas cuidado.
Kokuyou esquivaba los ataques de las insistentes Hime, realmente le estaba costando seguir el ritmo de la lucha, tenia que buscar una salida o al final le alcanzarian, algo llamó su atencion, una sombra avanzaba tambalenadose entre los arboles hasta su posicion, cuando estubo cerca ninguno pudo ocultar su sorpresa.
-Vaya, pero si es Fumi-san, pensé que te habia matado, supongo que esta vez no cometere el mismo error-dijo Kokuyou-.
Fumi le miraba con los ojos inyectados en sangre, estaba llena de odio y colera, una colera tan inmensa que le impedia razonar, solo tenia la necesidad de hacerle daño a aquel que la habia engañado y habia causado tanto dolor a aquellos que les importaba, esa sensacion de ira recorrio cada fibra de su cuerpo dandole poder, no entendia que estaba pasando, pero sabia muy bien lo que tenia que hacer, invocó su guadaña la cual habia crecido muchisimo, su terrorifica hoja era de su misma altura, no era dueña de sus acciones, la colera ocultaba su dolor y su ira la manejaba, avanzo un par de pasos, todos la miraban boquiabiertos, su odio, su dolor, no pudo mas, y aquellas palabras salieron propulsadas de su garganta impulsadas por todo aquello que le estaba comiendo por dentro.
-¡¡MASHIRO APARECE!!
Un gigantesco tornado aparecio de los cielos y llegó hasta el suelo, los temibles rayos que lo rodeaban impedian que nadie se acercara, nadie podia creerse lo que estaba pasando ni siquiera Fumi, entonces, el tornado que estaba rodeado por rayos empezó a arder, unas temibes llamas ascendian en circulos hasta el cielo, Kokuyou por primera vez se quedo livido de terror al comprender lo que eso significaba.
-No puede ser...
Las llamas cambiaron de color, ahora eran de un azul intenso y entonces el tornado explotó, las llamas se desintegraron antes de tocar a nadie y una unica figura imponente aparecio de su centro, Fumi calló de rodillas y empezo a llorar de felicidad, Mashiro Kazahana estaba en el centro del circulo de fuego que habia quedado del tornado, la princesa de cristal estaba en su forma original y miraba a Kokuyou con la pena reflejada en sus ojos amarillos, entonces le apuntó con su negra espada sentenciandole a muerte.
-Aqui acaba todo.
Nadi podia creerse lo que estaba pasando, Mashiro habia aparecido y estaba desafiando a Kokuyou con su espada la cual tenia dos ojos azules. Fumi aun lloraba de felicidad en el suelo cuando Mashiro se acercó a ella, no hablaron, sus miradas tiernas lo dijeron todo, la princesa de cristal alargó una mano hasta la herida de Fumi y un destello azul la cubrio por completo, cuando desaparecio ya no estaba, la habia curado para que pudiera luchar a su lado.
-Mashiro-sama yo...
Mashiro asintió con la cabeza y le dio la mano para ayudarla a levantarse, cuando ambas estuvieron de pie miraron a Kokuyou el cual parecia algo nervioso.
-Necesitareis algo mas que eso para derrotarme.-dijo Kokuyou lanzandose a por ellas-.
Mashiro esquivó el ataque e interpuso su espada entre el y su cuerpo, cuando sus espadas chocaron una onda expansiva los lanzo hacia atras pero volvieron corriendo a enfrentarse, kokuyou lanzaba ataques que Mashiro esquivaba y viceversa, se movian a tal velocidad que apenas era posible seguir sus movimientos, Fumi se unio a ellos y despues las demas Himes, todas luchaban desesperadas por derrotar a Kokuyou el cual empezaba a parecer acorralado, cada golpe que no esquivaba era una dolorosa herida, pero no estaba dispuesto a perder contra ellas, concentró parte de la oscuridad que tenia dentró y la soltó en forma de onda expansiva, lanzando a sus oponentes a unos metros de distancia, dandole tiempo para recuperarse de el ataque, entonces Kokuyou gritó e invocó a su ayudante.
-¡Miroku!
El hijo de Mikoto apareció de los pies de su señor ante las miradas atonitas de las Himes, su color se habia vuelto negro y su tamaño habia aumentado.
-¿Como es posible?-pregunto Midori confusa-.
-Miroku aunque fuese el Hijo de Mikoto fue creado por lord Kokuyou para ayudarle y ser su guardaespaldas-dijo Mashiro-
Todas se miraron e invocaron a sus hijos, todos los demonios aparecieron a la vez, seria una batalla de proporciones titanicas, todas las Hime y sus Hijos se lanzaron a las vez contra Kokuyou y Miroku cuando un grupo de Huerfanos aparecieron de golpe.
-¿No pensariais que iba a luchar solo verdad?
Los huefanos se lanzaron contras las Himes mientras Mashiro seguia luchando contra Kokuyou y Miroku, ahora ella estaba en desventaja y aunque era veloz y agil no podia evitar llevarse algun golpe que le causaba gran dolor, pero no estaba dispuesta a perder, y si su enemigo invocaba a su Hijo...ella tambien lo aria.
-¡¡KAGUTSUCHI!!
Un gigantesco dragón azul aparecio desde lo alto del cielo, atravesando las nubes en forma de cometa azul, aterrizó a pocos metros de Mashiro y esta sonrió al verlo.
-Ha pasado mucho tiempo mi Kagutsuchi, aun recuerdo los dias que pasé como Hime a tu lado, y ahora te pido que luches una vez mas junto a mi para derrotar las fuerzas del mal.
Kagutsuchi lanzó un torrente de llamas azules hacia el cielo mientras rugia ferozmente.
-Sabia que podia contar contigo-dijo sonriendo-
Amos se lanzaron a la vez contra sus oponentes, mientras Kagustuchi luchaba contra Miroku, Mashiro y Kokuyou luchaban espada en mano, sus golpes sonaban igual que atronadores rayos partiendo el cielo, Kokuyou ya parecia cansado y Mashiro aprovechó para atravesarle con su espada, la sangre goteaba de la hoja de esta al retirarla del cuerpo de su adversario, Kokuyou se llevo la mano al pecho y vio la sangre en su mano, lentamente lamio sus dedos y empezó a sonreir al tiempo que se volvia a lanzar contra Mashiro.
Natsuki miraba impotente como Mashiro tenia que enfrentarse sola a Kokuyou y decidió que terminaría rapido con los Huérfanos para así poder ayudar a su compañera, Shizuru la miraba de reojo con cara de verdadera preocupación y Natsuki buscó la rabia de su interior y el odio, se dejó envolver por ellos e invocó su gigantesco cañon, Shizuru la miraba sorprendida y la peliazul simplemente se encogió de hombros y apuntó con el a los Huérfanos que tenia delante, antes de poder disparar uno de ellos lanzó un temible golpe al suelo y Akane recibió el impacto de lleno, Midori y Gakutenou la recogieron y la apartaron de la zona de lucha, realmente fue un golpe muy duro Akane había quedado fuera de combate, Dhuran apareció detrás de Natsuki y se preparó para el combate.
-¡Dhuran, carga el cartucho de diamantes! ¡Fuego!
El enorme lobo cargó el letal cartucho mientras Natsuki apuntaba con su cañón y ambos dispararon a la vez, el impacto fue tan violento que los Huérfanos se desintegraron al instante, ahora tenían vía libre para acabar con Kokuyou.
Kokuyou luchaba desesperado contra Mashiro, ambos estaban cubiertos de cortes y heridas, su sangre en el suelo se mezclaba con la lluvia, había sido una batalla muy dura pero pronto acabaría, Fumi apareció por detrás de el y le atravesó con la guadaña, Mashiro hizo lo mismo por uno de sus costados, una tercera puntada de dolor le llegó desde otro costado y vio a Shizuru sonriendo mientras le atravesaba con su nanigata, , Kokuyou gritó de dolor cuando un silbido llamó su atención, miró hacia delante y vio a Natsuki apuntándole con un gigantesco cañón.
-No deberías quejarte por eso-dijo cargando su cañón- porque esto te va a doler mucho mas.
Kokuyou miraba aterrorizado la sonrisa diabólica de Natsuki, entonces esta apretó el gatillo y el enorme rayo salió disparado del cañón atravesando a Kokuyou y partiendo las armas de sus compañeras dentro de este, Kokuyou salió disparado por la fuerza del impacto y se desintegró entre gritos y jadeos de dolor.
Natsuki miraba orgullosa los restos humeantes de aquel que fue Kokuyou, el cielo empezaba a recuperar poco a poco el tono azul brillante y la estrella Hime había desaparecido completamente junto con su señor, los nubarrones oscuros habían desaparecido, Mashiro abrazaba con fuerza a Fumi y a lo lejos se escuchaba a sus compañeras llamarlas corriendo y gritando de felicidad, al final el escuadrón E.V.A había conseguido derrotar al ejercito de huérfanos a pesar de haber perdido a la mayoría de sus Valquirias, algunos Huérfanos habian huido internándose en el bosque pero las Valquirias restantes lideradas por Miyu habían salido a su búsqueda y los eliminarían enseguida, un helicóptero de rescate de Searrs había aparecido para llevarse a los heridos entre los que se encontraban Akane, la que con seguridad se había roto varios huesos, Akira y Shiho que luchando la una con la otra habían acabado exhaustas e inconscientes, Midori iría con ellas, todo había salido bien, Mashiro estaba tratando de devolverle la vida a Mai y a Mikoto y Shizuru la miraba con ojos tiernos, cuando un medico se acercó a Natsuki para preguntarle si necesitaba ayuda esta perdió el conocimiento, se había mantenido consciente gracias a la adrenalina y cuando todo acabó y se relajó no pudo soportar mas el dolor y perdió el conocimiento, pero lo hizo con una sonrisa en los labios.
#VARIAS SEMANAS DESPUÉS#
El barco se balanceaba demasiado para el gusto de Natsuki, era una noche realmente apacible y las estrellas iluminaban el cielo, mientras se dirigía a al salón se agarraba el abdomen, hacia días que dejó le dejo de doler pero lo había pasado realmente mal, por suerte Shizuru estaba ahí para cuidarla, Shizuru... cada vez que pensaba en ella su corazón se llenaba de felicidad, cuando llegó al gran salón se sintió un poco perdida, estaba lleno de gente, no las encontraría, entonces escuchó voces de una de las mesas del fondo de la izquierda, Midori la estaba llamando a voces y todos a su alrededor se habían quedado mirando, cuando Natsuki se acercó todas se quedaron boquiabiertas.
-Vaya Natsuki, ese vestido de favorece de verdad-dijo Akane desde la silla de ruedas-.
-Gracias Akane-chan.
Todas estaban vestidas de gala y hablaban felices y animadas en la mesa, Midori no dejaba de mostrar a todos el enorme anillo de compromiso que lucia en su dedo mientras abrazaba a su querido doctor, Akane disfrutaba de los cuidados y atenciones de su querido Kazu-kun mientras ella tenia la pierna y el brazo derecho escayolados, por no hablar de varias costillas rotas, Akira y Takumi se miraban y sonreían felices de poder estar juntos, la hermana y su amado profesor de arte no pudieron ir de vacaciones por que al parecer la hermana Yukariko estaba embarazada y un paseo en barco solo la marearía, Nao y Takeda estaban completamente rojos y evitaban mirarse, Yuukino y Haruka charlaban animadamente sobre las normas de etiqueta de esos lugares, Natsuki miro hacia la mesa presidencial en la que se reunían las personas mas importantes del barco y vio a Fumi y a Mashiro, Fumi renunció a su cargo de directora y se lo cedió a Mashiro, la cual había vuelto a adoptar la forma de una niña y por ultimo vio a Shizuru sentada sola en la cabeza de la mesa, estaba realmente deslumbrante su hermoso vestido dorado la dejaba sin aliento, llevaba el pelo recogido de forma formal y la estaba mirando con esos ojos rubíes que la derretían por dentro, se sentó a su lado y la besó tiernamente en la mejilla, toda la mesa se revoluciono ante el gesto de cariño y empezaron a llover comentarios picaros sobre ellas, Natsuki observó que de todos los integrantes de la mesa faltaban aun varias personas.
-¿donde esta Shiho-chan? ¿Y Mai y Mikoto?
Midori empezó a reír y le explicó que Shiho se había empezado a sentir indispuesta por haber comido demasiado dulces y que seguramente estaría en la proa del barco vaciando su estomago, también le dijo que desde que Mai y Mikoto habían vuelto a la vida habían estado mas unidas que nunca y en mas de un sentido así que lo mas seguro es que estuvieran en su camarote disfrutando de su compañía mutua y que no seria buena idea molestarlas. Un destello rubio capto su atención y vio que Alissa y Miyu se acercaban hasta donde se encontraban y se sentaban junto a ellas, Alissa se acercó hasta Shizuru y le susurró algo al oído mientras le daba lago, la castaña parecía contenta con lo que le acababa de decir y metió algo en su bolso, Natsuki no quiso preguntar para no parecer maleducada así que lo dejo pasar, la noche transcurrió sin incidentes, la cena fue tranquila y hubo algunos bailes después, en los que Natsuki demostró no tener coordinación ninguna, después del baile, Natsuki y Shizuru se retiraron a su camarote con la excusa de que la peliazul tenia que descansar, una vez dentro ambas se desnudaron y se dejaron caer sobre la cama, los besos de Natsuki a pesar de ser dulce y tiernos quemaban sobre la piel de Shizuru y enseguida se perdieron ante un torrente de pasión que se apodero de ellas, mientras Natsuki la besaba Shizuru le preguntó:
-Dime Natsuki ¿me amas de verdad?
-Claro que si, ¿a que viene esa pregunta?
-¿Que estarías dispuesta a dar por mi?
-Mi vida si me la pidieses
-¡ Excelente!-Shizuru se levantó de la cama y fue hacia el bolso que se había llevado al salón y sacó un papel que le enseñó a Natsuki-.
-¿Que es esto?-Dijo viendo que en la cabeza de la pagina se mostraba el emblema de los Searrs-.
-No necesito que me des tu ''vida'' exactamente pero es algo parecido-dijo viendo como Natsuki se concentraba mas y mas en lo que leía-.
-¡¿Esto es?!
-Es un pequeño regalo de Alissa, nos ha dado la oportunidad de juntar tu ADN y el mio para crear un ser vivo.
-¿Me...me estas...diciendo...?
-¡Vamos a tener un hijo!-dijo Shizuru deprendiendo auras de felicidad- solo tienes que firmar aquí, aquí, aqui....
Natsuki apenas podía creerse lo que acababa de escuchar, pero no le pareció mala idea, no tendrían mas oportunidades así jamas y ahora ya no tendrían que preocuparse por luchar, abrazó a Shizuru con ternura y esta dejó caer los papeles al suelo.
-Te amo Shizuru
-Yo también te amo Natsuki
Y así, entre besos y a brazos volvieron a la cama donde sus caricias se volvieron de fuego y sus besos quemaban en la piel, nada las volvería a separar.
FIN
(Nota de la autora: Espero que os haya gustado la historia porque realmente me he esforzado por tratar de no decepcionaros, prometo escribir mas historias y gracias por el apoyo que me habéis dado, porque sin vosotros esta historia no existiría GRACIAS)
CAPITULO 19
Todas avanzaban veloces por el bosque, seguían incansables la sombra de Kiohime, el cual se desplazaba mas rápido que ellas al ser mas grande, a Natsuki no le importaba el tiempo que durase la persecución, no perdería a Shizuru, la seguiría hasta la guarida de Kokuyou aunque tuviese que ir al fin del mundo y allí le aria pagar por todo lo que había echo. Mientras el gigantesco Dhuran pasaba por encima del bosque, los demás Hijos apenas se veían entre los arboles.
Kiohime que estaba bastante lejos de sus perseguidoras pareció detenerse, todas reconocieron el lugar, era el templo del abuelo de Shiho. Cuando estuvieron mas cerca vieron a Kiohime parado en el centro del patio del templo, Fumi había desaparecido y solo Shizuru las miraba mientras se acercaban.
-¿Donde esta Kokuyou?-preguntaba Midori-.
-Mi señor saldrá a atenderos enseguida pero antes quiere daros una sorpresa.
-¿que tipo de sorpresa?
-Ya lo veréis, estoy segura de que os gustara-dijo Shizuru sonriendo-.
Cuando terminó de decir esto, las puertas del templo se abrieron y Fumi apareció de entre la oscuridad del interior del edificio con un grupo de personas detrás, a todas les dio un vuelco el corazón cuando los reconocieron.
-¡Tate!, ¡Takumi!-dijo Mai casi lanzándose a por ellos al verlos
Todas parecieron felices por un momento hasta que recordaron su situación, sus seres queridos estaban prisioneros y ahora eran incapaces de defenderse.
-Como podéis ver aquellos que mas os importan están aquí reunidos, confío en que no cometeréis ninguna estupidez que pueda poner sus vidas en peligro. Todas se miraron seriamente e hicieron desaparecer a sus Hijos, también sus elementos desaparecieron, ahora si que tenían las cosas difíciles.
-¡Corred! ¡Es una trampa!-Gritó Yuuichi desesperado-. Lo cual pareció molestar a Fumi la cual le golpeó el estomago con el extremo de su guadaña haciéndole caer de rodillas.
-¡Silencio!, ¿acaso quieres ser tu el primero en morir?
-¡No le toques!-la miraba Mai amenazante-.
-¿O que?
Mai parecía dispuesta a saltar cuando Midori la agarró del brazo
-¿Acaso te has vuelto completamente loca?, si se te ocurre atacar los mataran a todos y entonces si habremos perdido la batalla.
-Haz caso de tu querida amiga Mai-san, es evidente que es inteligente, espero que lo sea mas que ese arqueólogo loco del que esta enamorada.
Un escalofrío recorrió a Midori cuando de entre todas las personas que había en fila y encadenadas,vio a un hombre tirado en el suelo con claros signos de haber sufrido brutales palizas.
-¿Que le habéis echo?
-Solo tratábamos de enseñarle que resistirse es inútil, pero el muy terco no dejaba de luchar y amenazarnos, realmente fue un trabajo muy duro hacer que dejara de forcejear, pero no por ello fue menos divertido...-Dijo sonriendo-.
Ahora era Midori la que intentaba alcanzar a la directora, pero Natsuki disparó hacia el cielo llamando la atención de todos los presentes.
-¿Para que nos has traído hasta aquí?
-Bueno, la verdad es que desde el primer momento nuestra intención era mataros, pero lord Kokuyou insistió en que esta forma seria mas divertida.
-¿Se puede saber por que haces esto?
-Mashiro-sama...
-¡Esa no es razón suficiente para destruir todo aquello por lo que ella luchó! ella quería la felicidad de las Himes, el fin de las batallas, y tu has echo que todo aquello que sufrió no valiera la pena, tu también eres una Hime, ¿Que haces del bando de Kokuyou? ¿Acaso crees de verdad que te devolverá a la directora?
-Yo...-La duda se reflejó por unos momentos en sus ojos-.
-Piénsalo por un momento, el verdadero plan de Kokuyou es destruir el mundo, ¿De verdad crees que te decía la verdad cuando te prometió devolvértela? ¿no te das cuenta de que te ha estado utilizando?
Fumi no pudo soportarlo mas y finalmente reconoció la evidente verdad que la peliazul le había dicho, calló de rodillas, y se llevó las manos al rostro mientras empezaba a llorar.
-¡Lo siento!, lo siento tanto.
La nueva directora se levantó y con un corte recto de su guadaña cortó las esposas de los prisioneros, los cuales dejaron caer rápidamente los grilletes que les oprimían y corrieron hacia sus seres queridos.
-¡Tened cuidado, lord Kokuyou es...!- trató de de decir rápidamente Fumi pero no tuvo tiempo de terminar la frase porque el extremo de una gigantesca espada apareció por su abdomen dejando a todos los presentes paralizados, un fino hilo de sangre empezó a caer de una de las comisuras de sus labios, la espada se retiró bruscamente de su cuerpo y Fumi calló al suelo gravemente herida, y horrorizados vieron como la figura que la había atacado los miraba con sus fríos ojos amarillos mientras lamia la hoja de su espada, Mai calló de rodillas incapaz de aceptar lo que sus ojos veían, las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas mientras empezaba a gritar.
Yuuichi Tate miraba como Mai había caído de rodillas y lloraba mientras gritaba y negaba con la cabeza, seguramente se preguntaba el porque, pero no necesitaba saberlo, ya no era la elegida para ser su esposa y crear una nueva paz, la vez anterior no pudo verlo, pero el corazón de esa chica tenia demasiadas ataduras con ese mundo condenado, necesitaba un corazón torturado, así le resultaría mas fácil dominarlo y hacerlo suyo. Siguió lamiendo la sangre de Fumi de su espada y empezó a sonreír.
-La sangre de Hime sabe realmente bien, no, yo diría que es mas que eso, la sangre de una Hime es realmente especial, su sabor, su olor, su poder... realmente es una delicia.
-¿Tate-kun? ¿Que estas haciendo?-Midori no quería entender lo evidente-.
-Yuuichi Tate ha muerto, su alma ha sido devorada completamente por mi, ya no queda nada de el excepto esta apariencia, lamento comunicaros Himes que esta vez no podréis derrotarme, y aunque penséis que podéis poner a vuestros seres queridos a salvo me temo que os equivocáis, no tenéis esperanza, soy mas poderoso que nunca.
Alissa se adelantó unos pasos hasta quedar casi a la altura de lord kokuyou y le miró fijamente a los ojos.
-Lamento comunicarte que el que esta perdido eres tu, ¡Miyu!
-¡Si señorita!-se colocó un transmisor en la oreja-¡Valhalla suelta a las Valquirias!
Unos instantes después se pudieron escuchar unos leves zumbidos a lo lejos, en el cielo rojo, pero enseguida se convirtieron en unos zumbidos atronadores, cientos de helicópteros sobrevolaban en círculos su posición y entonces cientos de figuras negras calleron de ellos aterrizando en el centro del patio del templo, entre las Himes y Kokuyou y Allissa.
-¿Que significa esto?-Dijo Kokuyou intrigado- Huelen a...
-Himes-terminó Alissa por el- La fundación Searrs ha conseguido lo impensable, ha conseguido fusionar ADN de dos personas para crear un nuevo individuo, en este caso, hemos añadido sangre de las Hime a cuerpos robóticos inteligentes y hemos creado la... Elite de Valquirias Automatizadas, E.V.A, sus capacidades físicas son como las de Miyu pero la sangre de las Hime les ha dado un potencial superior, ¿Miyu?.
-¡Escuadrón E.V.A! ¡Modo platino!-gritó Miyu-.
Todas las sombras que habían ocupado el patio se movieron a la vez lanzando sus capas negras y mostrando sus armaduras plateadas y sus armas, físicamente eran todas iguales, o casi iguales, lo único que las diferenciaba eran sus ojos, algunas tenían ojos verdes, otros amarillos, rubíes, violetas...-No puede ser pensó Natsuki cuando vio las armas que empuñaban- Aunque no eran los originales, empuñaban elementos idénticos a los de las Hime, algunas empuñaban grandes espadas, pistolas, garras, aros de fuego... nadie podía decir nada ante lo que estaban viendo, cuando el escuadrón se posicionó en modo de combate lord Kokuyou empezó a aplaudir.
-Brillante, poder fusionar ADN de dos personas para crear seres superiores, pero...no dejan de ser criaturas que no debían de haber sido creadas-esto ultimo lo dijo mirando a Alissa- por lo tanto creo que son lo primero que tengo que destruir antes de seguir con mi plan.
Kokuyou dio un enorme salto y aterrizó en lo alto del tejado del templo y alzó sus manos hacia el siniestro cielo.
-La estrella ya esta aquí, es demasiado tarde para detenerme.
(NOTA: OS RECOMIENDO LEER ESTA PARTE MIENTRAS ESCUCHAIS ESTA CANCION http://www.youtube.com/watch?v=FkBVUgpXGcQ&feature=related ESPERO QUE OS GUSTE)
Las sombras salieron de sus espalda, eran tantas que por un momento parecieron cubrir el cielo de oscuridad, cuando aterrizaron no eran sombras, era un ejercito de miles de Huérfanos.
-Himes, esta sera la batalla final, y esta vez vosotras seréis la vencidas.
-Por mas que lo intentes no podrás derrotarnos, ¡Adelante escuadron E.V.A!
Las miles de figuras se movieron a la vez, los Huerfanos y las Valquirias no tardaron en encontrarse y empezar a luchar, mientras, las Himes miraban asombradas a su alrededor todo aquello parecía una pesadilla, un helicóptero aterrizó detrás de ellas y Miyu las sacó de su estado de shock.
-¡Rapido, tenemos que evacuar a aquellos que no puedan luchar!
Todas asintieron y metieron a los que habían estado prisioneros en el helicóptero para que pudieran escapar, todo a su alrededor se había convertido en un verdadero caos, el templo ardía y las Valquirias y los Huerfanos luchaban por todas partes, Kokuyou las miraba desafiante y sonriendo con Shizuru y Kiohime a su lado, y Fumi estaba tendida unos metros a un lado en un charco de sangre, era la hora de luchar, no podían seguir retrasando lo inevitable, todas se miraron e invocaron a sus Hijos y sus elementos mientras se disponían a ir a por Kokuyou, Shizuru y Kiohime se pusieron en medio cortándoles el paso y Shiho y Yatagarasu se unieron a ellos.
Natsuki se agarraba el abdomen con una mano mientras sentía un cálido liquido escurrirse entre sus dedos y la otra mano la tenia puesta encima de su corazón, el cual parecía latir desbocado al saber que se iba a enfrentar a la persona que amaba, cada latido era una oleada de dolor a su cuerpo, pero tenia que salvarla y lo aria, Dhuran lanzo un largo aullido y empezaron a cabalgar hacia kokuyou, Shiho y yatagarasu se interpusienron en su camino, Natsuki miró hacia atrás buscando el apoyo de sus compañeras pero un numeroso grupo de Huérfanos las había interceptado, estaba sola, pero no la detendrían.
-¡Dhuran carga el cartucho de plata! ¡Fuego!
El gigantesco lobo disparó en dirección hacia el cuervo el cual esquivo dificilmente el ataque, Shiho reía en voz alta.
-Jamas podrás vencerme con ataques tan lentos, protegeré a mi Onii-chan aunque me cueste la vida.
Sin embargo Natsuki ya la había dejado atrás, el objetivo de su disparo no era alcanzarla sino distraerla mientras ella avanzaba, cuando intentó correr tras ella Akira se puso en medio cortándole el paso.
-Ahora tu oponente soy yo.
-No os permitiré hacerle daño a Onii-chan.
Natsuki estaba muy cerca, ahora no podían detenerla, Akira estaba reteniendo a Shiho y algunas de las demás Himes también avanzaban un poco mas atrás, estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta de la cabeza de serpiente gigante que se acercaba por su costado hasta que la golpeó y la lanzó contra el muro del templo atravesando su pared, perdió la consciencia durante unos segundos, pero cuando la recuperó se dio cuenta de que fue un error, su herida se había abierto completamente y estaba perdiendo mucha sangre, pero no le importaba, lo único que la hacia seguir adelante era salvar a Shizuru, miró a su alrededor y reconoció la sala de oración del templo aunque ahora estaba claramente dañada y su techo y lagunas paredes ardían completamente, de entre las llamas apareció Shizuru empuñando su nanigata y mirándola con unos ojos rojos totalmente carentes de expresión, una puñalada mas para el corazón de Natsuki, pero no se rindió.
-Shizuru, se que aun puedes escucharme, te lo suplico, detente, no sigas con esto.
Shizuru la miraba sin mostrar ningún tipo de expresión y trató de alcanzarla con su arma, Natsuki esquivó el ataque a duras penas lo cual le provocó otra oleada de dolor tan inmensa que la hizo caer de rodillas, los ojos de Natsuki no mostraban miedo, solo una inmensa tristeza, sus ojos reflejaban un dolor terriblemente intenso, un dolor que iba mas allá de la herida de su abdomen, sin saber muy bien por que,de los ojos de Shizuru empezaron a rodar lágrimas mientras veía a Natsuki en el suelo y gravemente herida, sacudió la cabeza y alzó su nanigata dispuesta a darle el golpe de gracia y justo cuando la hoja de su arma estaba a punto de impactar contra la cabeza de la peliazul, se detuvo, no entendía que pasaba, debía obedecer a su señor pero era incapaz de rematar a esa muchacha que la miraba con tanto dolor.
-¿porque...no...me matas?
-Natsuki...
La peliazul levantó la cabeza sorprendida porque la hubiese llamado por su nombre y Shizuru calló de rodillas a su lado, sus ojos aun carentes de expresión no dejaban de derramar lágrimas amargas.
-¿porque me duele tu dolor?-le preguntó Shizuru-.
Natsuki le cogió la mano y la puso en su corazón
-Porque tu corazón es mio y mientras sea yo quien lo tenga sabrás que es lo que siento en cada momento-puso su mano en el corazón de Shizuru- de igual modo que tu tienes mi corazón y se que realmente no quieres matarme, por que si me matas tu corazón moriría conmigo.
Shizuru abrió los ojos de golpe, sus ojos habían recuperado la chispa de vida y ahora mostraban confusión, se lanzó a los brazos de la peliazul y la abrazó fuertemente, como necesitando fundir su cuerpo con el de ella, sentir que nunca se separarían, la castaña empezó a notar como un liquido tibio traspasaba su propio uniforme y se apartó para ver lo que era, ahogó un grito cuando vio el abdomen de Natsuki, la mayor parte de la ropa de su uniforme estaba manchada de sangre, una herida no dejaba de sangrar, y la peliazul empezaba a mostrar muy mal aspecto, Shizuru la tumbó y le desabrochó la camisa, vio que un vendaje holgado rodeaba su abdomen y lo quitó cuidadosamente, la herida realmente no parecía tan grave como pensaba, pero estaba perdiendo mucha sangre, cogió el pañuelo que llevaba en su cuello y rodeó la cintura de Natsuki con el, cuando terminó pegó un tirón e hizo el nudo, esto pareció doler profundamente a la peliazul ya que parecía apunto de perder el conocimiento, Shizuru no soportaba mirarla a la cara, no podía entender como pudo hacerle eso, lord Kokuyou se las pagaría, agarró a Natsuki del hombro y la levantó, juntas comenzaron a caminar hacia el exterior.
Mai miraba fijamente a Tate, era extraño, le miraba, sabia que era el, pero no le reconocía, su corazón le decía que era el pero su cuerpo le alertaba del peligro, Mikoto se colocó a su lado y la agarró de la mano dándole su apoyo, era demasiado tarde para echarse atrás, no era a Tate al que estaba mirando, sino a Kokuyou, y aunque se ocultase bajo la misma apariencia de un ángel no podía perdonarle.
-Dime Mai, ¿Vas a matarme?
-Es por el bien de todos
-¿Acaso estas dispuesta a matar a tu persona mas importante solo por lo que digan los demás?, olvídalo todo querida, construyamos un mundo nuevo, tu y yo.
-Realmente...¡Realmente eres un ser despreciable! ¡como te atreves a juzgar a todas las personas del mundo sin conocerlas! no todas son buenas, pero siempre hay alguien por quien merece la pena vivir.
-¿Y tu estarías dispuesta a hacerlo sin mi?
-No es solo mi felicidad la que esta en juego, también la de los demás, y si para conseguir que ellos sean felices tengo que matarte lo aré.
Kagutsuchi rugió a sus espaldas remarcando lo que ella decía, detrás de ellos se veía la terrible batalla que se estaba librando, de seguir así mucho tiempo eso se convertiría en una masacre, miró a Mikoto a los ojos y ambas asintieron. Mai salió volando en dirección a Kokuyou mientras Mikoto clavaba su espada en el suelo e invocaba a su terrible hijo, Miroku apareció de sus pies destrozando el suelo y también se lanzaron a por su enemigo.
Kokuyou miraba divertido como sus oponentes se lanzaban contra el -pobres, aun no se han dado cuenta-. A una velocidad increíble rodeó a Mikoto y a Miroku y subió a la espalda de este ultimo, Mikoto había previsto lo que ocurriría y se giró rápidamente golpeando con su espada la cual Kokuyou bloqueó con la suya, las chispas saltaban entre ellos mientras se miraban fijamente a los ojos.
-Yo protegeré a Mai y te derrotare.
-Mi querida Mikoto parece que aun no te has dado cuenta de que lo que estas haciendo en realidad es ponerla en peligro.
Kokuyou aprovechó ese momento de confusión para tratar de atravesar a la morena que un poco tarde evitó el golpe aunque recibió un pequeño corte en el brazo. Kagutsuchi apareció justamente encima de ellos con sus afiladas garras por delante y descendió velozmente tratando de agarrar a su oponente, el cual no pudo evitar el ser atrapado por estas mientras sentía como las uñas de Kagutsuchi se clavaban en su piel. El gigantesco dragón se dirigió hacia un enorme muro cercano y aun con sus garras por delante se estrelló contra el dejando a Kokuyou entre los escombros, había sido un golpe inmenso y Mai sonreía satisfecha, después de eso les resultaría mas fácil derrotarle, pero se quedó horrorizada al comprobar que no era así, Kokuyou se estaba levantando de nuevo y a pesar de su ropa estaba destrozada y tenia algunos rasguños, sus ojos brillaban con ira.
-Empiezas a molestarme demasiado Mai, es hora de que empecemos a jugar en serio.
Alzó sus manos al cielo mientras el suelo empezaba a temblar, sus ojos empezaron a destellar y su cuerpo se cubrió momentáneamente por la oscuridad formando una esfera siniestra, el suelo a su alrededor empezó a resquebrajarse excepto por la zona en la que la esfera lo rozaba, el aire empezó a soplar con violencia y la esfera estaba rodeada por rayos, Mikoto no entendía lo que estaba pasando pero sabia que de esa esfera siniestra no podía salir nada nuevo, así que empuñando su espada cogió velocidad y se lanzó contra ella tratando de atravesarla, la esfera repelió su ataque y lanzó a Mikoto varios metros atrás, Mai intentó ir a ayudarla pero entonces la esfera explotó y también ella fue lanzada por los aires por la explosión, el tiempo pareció detenerse mientras miraban la criatura que había salido de la esfera.
Kokuyou se alzaba imponente en lo alto del pilar de piedra en el que estaba, a su alrededor todo era vacío y oscuridad, todos miraban asombrados su nueva forma, su forma definitiva, su largo pelo blanco ondeaba con el salvaje viento que lo azotaba, desplegó sus enormes alas a modo de desafío y miró a las Himes.
Natsuki y Shizuru miraban boquiabiertas el terrorifico ser que se alzaba y las miraba, tenia unas gigantescas alas, una blanca y una negra, su torso estaba al descubierto y varias marcas negras lo cruzaban, su pelo blanco, y sus dos cuernos que nacian en su frente, alli donde habia dos ojos amarillos ahora parecia haber dos focos encendidos, no quedaba nada de Yuuichi y ahora Kokuyou se habia convertido en un peligro, tenian que destruirle cuanto antes.
-Natsuki tienes que esperar aqui, esto es demasiado peligroso.
-No puedo quedarme de brazos cruzados mientras vosotras arriesgais vuestras vidas.
-No estas en condiciones de luchar
-Shizuru, sabes que no podras impedirmelo asi que lo mejor que puedes hacer es luchar a mi lado para que no me pase nada-dijo Natsuki guiñandole un ojo-.
Shizuru asintio dulemente y agarró la mano que le ofrecia, de una forma u otra sus vidas estaban entrelazadas, si una fallaba la otra tambien moriria asi que tenian que protegerse la una a la otra.
-¡Kiohime!
-¡Dhuran!
Los temibles Hijos aparecieron detras de ellas llamando la atencion de Kokuyou y de sus compañeras Hime.
-¿Shizuru? ¿Que haces?-dijo Kokuyou confuso-.
-No volveras a manejarme, y juro que te arrancare el corazón con mis propias manos por obligarme a hacer lo que hice.
-Es imposible que hayas resistido el veneno de oscuridad, una vez que la oscuridad se introduce en tu corazón ya no hay marcha atras.
-No podia entregarle mi corazón a la oscurdidad porque ya le pertenecia a otra persona-dijo agarrando mas fuerte la mano de Natsuki-.
-Esto si que no me lo esperaba, realmente estoy decepcionado, pense que tu eras un alma torturada, un alma llena de oscuridad, vi la oscuridad en tu corazón la otra vez y pensé que tu eras la Hime perfecta para ser mi esposa, por esto te mantuve a mi lado, pensé que nunca me fallarias y ahora... Estoy enfadado, estoy muy enfadado...
Todas observaban como Kokuyou empezaba a temblar, en el cielo rojo empezaron a aparecer nubes muy oscuras de las que caian terribles rayos, Kokuyou miró a Mai y Mikoto y las señalo con el dedo -vosotras sereis las primeras en caer- entonces se lanzó contra ellas a una velocidad increible empuñando su espada, iba en direccion a Mikoto pero en el ultimo momento cambió y fue hacia Mai la cual estaba desprevenida y no pudo evitar el ataque, la espada le atravesó el hombro limpiamente y antes de que pudiese devolverle el golpe, Kokuyou la retiró y se apartó preparado para recibir los ataques, Mai calló de rodillas mientras se agarraba fuertemente el hombro y Mikoto se lanzó contra Kokuyou con la ira reflejada en sus ojos amarillos, este apenas pudo bloquear la temible espada de la morena y tuvo que retroceder un par de pasos por la fuerza del impacto, por detrás, unas gigantescas cabezas de serpiente empezaron a rodearlos mientras un enorme lobo plateado aparecia por un lado apuntandolos con sus grandes cañones, Natsuki gritaba desde lo alto de la cabeza de este.
-¡Mikoto sal de ahi!
Mikoto obedientemente trató de escapar pero Kokuyou la agarró de un brazo al tiempo que se escuchaba a Natsuki de dar ordenes a su Hijo-¡Dhuran carga el cartucho de plata! ¡Fuego!- Mikoto miraba desesperada a Kokuyou y entonces este la lanzó contra una de las cabezas de Kiohime que les cortaba el paso, aprovechando que la cabeza se habia movido de su sitio, saltó y empezó a correr por su gigantesco cuello serpenteante mientras una tras otra las otras cabezas intentaban atraparle entre sus dientes, Kokuyou habilmente las esquivaba todas hasta que al final alcanzó el cuerpo de Kiohime y vio a Shizuru de pie en este, una chispa de locura destelló en los ojos de el cuando la vio y se lanzó a por ella, pero la castaña ya estaba preparada para el ataque y le esquivó con facilidad y cuando le dio la espalda le hizo un profundo corte en la espalda con su nanigata, Kokuyou se giró rapidamente para tratar de atraparla antes de que pudiese escapar pero Natsuki apareció mas rapido que el y de una patada le lanzó de nuevo al centro del circulo de las serpientes justo en el momento en el que Dhuran disparaba, el disparo dio de lleno en el centro y Kiohime se retiró rapidamente, Natsuki y Shizuru se miraron preocupadas, Mikoto fue corriendo hacia donde Mai se agarraba su sangrante hombro, Midori y Akane aparecieron tambien corriendo con sus Hijos al lado, al parecer ellas ya habian terminado sus batallas y habian dejado el resto en manos de las otras Himes y las E.V.A, Midori las miraba intrigada y Natsuki le señaló el monton de escombros congelados que habia a unos metros, pareció aliviada por un momento pero entonces los escombros saltaron por los aires con montones de estacas de hielo, todas se pusieron a cubierto tratando de evitar morir ensartadas, momento que aprobechó Kokuyou para lanzarse contra Mai que era la que mas aturdida estaba, la pelirroja no pudo esquivar el ataque de este y un inmenso dolor la atravesó, la espada de Kokuyou la había atravesado, el tiempo se detuvo para Mai que mientras cai hacia atrás veia las caras de sorpresa de sus compañeras y la cara de horror de Mikoto...Mikoto.
-¡Mai!-gritaba Mikoto deseperada-
Kokuyou desapareció tan rapido como habia aparecido, de un enorme salto se cubrio en la oscuridad del bosque, entre los arboles se escuchaban sus risas. Mai miraba una sombra que tenia delante, notaba su espalda mojada y la sensacion de gotas callendo en su cuerpo-llueve...- dijo entendiendo que estaba tumbada en el suelo y tambien entendiendo que la vida se le estaba escapando entre los dedos, Mikoto le agarraba la mano con fuerza, deseando que con solo agarrarla con mas fuerza bastase para mantenerla a su lado, para atrapar la vida que a ella se le estaba escapando, Mai sonrreia dulcemente mientras la miraba.
-Supongo que este es el fin, si yo muero, Kokuyou morira conmigo.
-Mai...no puedes...no me dejes sola-las lagrimas corrian por la cara de Mikoto mezcladas por las gotas de lluvia-.
-Mi...koto, yo..-Mai levantó su mano y la puso dulcemente en la cara de la morena-.
Una estridente risa se escuchó detras de ellas, Mikoto se giró rapidamente para tratar de defender a Mai pero se encontró con la espada de Kokuyou en su cuello.
-Lamento decirte querida Mai, que tu muerte aparte de no significar nada para mi, tampoco me va a traer consecuencias porque hace tiempo que tu corazón no me pertenece, y aunque tu misma tratabas de negarte lo que sentias tus sentimientos se mantenian ahi, yo no soy la persona mas importante para ti...
Un escalofrio recorrió a Mai, la cual trataba de negar con la cabeza, sin querer aceptar lo que le acababa de decir, apenas podia mantener los ojos abiertos, alzó su mano buscando a Mikoto con la desesperacion pintada en el rostro, hasta que no pudo mas, la oscuridad que trataba de evitar la abrazó con sus frios brazos y la envolvio con ellos. Mikoto miraba entre lagrimas como Mai trataba de alcanzarla con la mano, como si a pesar de estar a su lado, para ella cada vez estuviera mas lejos, trató de agarrarsela justo en el momento en el que Mai la dejaba caer y cerraba los ojos, habia dejado de respirar, la persona que mas le habia importado en toda su vida habia muerto delante de ella, Mai, su Mai habia muerto, aun no lo habia asumido cuando un punzante dolor la atravesó por todas las partes de su cuerpo y un destello verde empezó a cubrir sus manos-No puede ser- Dijo Mikoto, de sus ojos seguian callendo lagrimas pero ahora eran de felicidad, una triste felicidad al darse cuenta de que siempre fue ella, su cuerpo estaba desapareciendo y con una mano acarició la cara de Mai- Mi pecado fue amarte y ahora he de pagarlo con mi vida- dijo enconces calló al lado de ella presa del dolor y finalmente tambien dejó de respirar, un destello verde hizo desaparecer lo que quedaba de ellas mientras Kokuyou reia maliciosamente.
Midori y las otras Hime no eran capaces de asimilar lo que acababan de ver, Mai y Mikoto ya no estaban, ya no quedaba nada de ellas, Kokuyou las habia matado y aun sonreia, Midori no pudo soportalo mas y presa de la rabia y la frustracion se lanzó a por el.
Estaba tendida en el suelo, todos habian ignorado su presencia, ya la daban por muerta, mirase donde mirase solo veia la muerte, destruccion, llamas que lamian y arrasaban todo cuanto tocaban, ella estaba aun en el patio del templo, los demas parecian haberse dispersado por los alrededores, trató de levantarse pero falló y volvió a caer en el charco formado por la lluvia y su sangre, lo habia destruido todo, todas aquellas muertes eran su culpa, fue egoista, y ahora toda la humanidad pagaria por ello, no lo permitiria, haciendo un esfuerzo sobrehumano se levantó de nuevo y empezó a caminar hacia donde el aura de oscuridad era mas grande.
Natsuki, Shizuru, Akane y Midori luchaban a la vez contra Kokuyou el cual esquivaba sus ataques con gran maestria al principio pero cada vez le contaba mas, cuando lanzaba a una Hime para tratar de ganar espacio otra ocupaba su lugar, su cuerpo se habia llenado de rasguños de los que empezaban a caer finos hilos de sangre.
-No podreis conmigo Himes
-Estas acabado, rindete de una vez-gritaba Midori mientras se lanzaba de nuevo contra el-.
Natsuki se apartó un poco disimuladamente de la batalla, se encontraba muy mal, estaba realmente mareada, aunque la presión del pañuelo de Shizuru habia echo maravillas con su hemorragia, con la lucha y los movimientos bruscos no había dejado de sangrar y a ese paso moriria desangrada, entonces un pensamiento horrible pasó por su cabeza, recordó la escena que acababan de vivir Miko y Mai y se dio cuenta de que si ella moria Shizuru moriria con ella, asi que aguantó un poco y se incorporó de nuevo a la lucha pero esta vez con mas cuidado.
Kokuyou esquivaba los ataques de las insistentes Hime, realmente le estaba costando seguir el ritmo de la lucha, tenia que buscar una salida o al final le alcanzarian, algo llamó su atencion, una sombra avanzaba tambalenadose entre los arboles hasta su posicion, cuando estubo cerca ninguno pudo ocultar su sorpresa.
-Vaya, pero si es Fumi-san, pensé que te habia matado, supongo que esta vez no cometere el mismo error-dijo Kokuyou-.
Fumi le miraba con los ojos inyectados en sangre, estaba llena de odio y colera, una colera tan inmensa que le impedia razonar, solo tenia la necesidad de hacerle daño a aquel que la habia engañado y habia causado tanto dolor a aquellos que les importaba, esa sensacion de ira recorrio cada fibra de su cuerpo dandole poder, no entendia que estaba pasando, pero sabia muy bien lo que tenia que hacer, invocó su guadaña la cual habia crecido muchisimo, su terrorifica hoja era de su misma altura, no era dueña de sus acciones, la colera ocultaba su dolor y su ira la manejaba, avanzo un par de pasos, todos la miraban boquiabiertos, su odio, su dolor, no pudo mas, y aquellas palabras salieron propulsadas de su garganta impulsadas por todo aquello que le estaba comiendo por dentro.
-¡¡MASHIRO APARECE!!
Un gigantesco tornado aparecio de los cielos y llegó hasta el suelo, los temibles rayos que lo rodeaban impedian que nadie se acercara, nadie podia creerse lo que estaba pasando ni siquiera Fumi, entonces, el tornado que estaba rodeado por rayos empezó a arder, unas temibes llamas ascendian en circulos hasta el cielo, Kokuyou por primera vez se quedo livido de terror al comprender lo que eso significaba.
-No puede ser...
Las llamas cambiaron de color, ahora eran de un azul intenso y entonces el tornado explotó, las llamas se desintegraron antes de tocar a nadie y una unica figura imponente aparecio de su centro, Fumi calló de rodillas y empezo a llorar de felicidad, Mashiro Kazahana estaba en el centro del circulo de fuego que habia quedado del tornado, la princesa de cristal estaba en su forma original y miraba a Kokuyou con la pena reflejada en sus ojos amarillos, entonces le apuntó con su negra espada sentenciandole a muerte.
-Aqui acaba todo.
Nadi podia creerse lo que estaba pasando, Mashiro habia aparecido y estaba desafiando a Kokuyou con su espada la cual tenia dos ojos azules. Fumi aun lloraba de felicidad en el suelo cuando Mashiro se acercó a ella, no hablaron, sus miradas tiernas lo dijeron todo, la princesa de cristal alargó una mano hasta la herida de Fumi y un destello azul la cubrio por completo, cuando desaparecio ya no estaba, la habia curado para que pudiera luchar a su lado.
-Mashiro-sama yo...
Mashiro asintió con la cabeza y le dio la mano para ayudarla a levantarse, cuando ambas estuvieron de pie miraron a Kokuyou el cual parecia algo nervioso.
-Necesitareis algo mas que eso para derrotarme.-dijo Kokuyou lanzandose a por ellas-.
Mashiro esquivó el ataque e interpuso su espada entre el y su cuerpo, cuando sus espadas chocaron una onda expansiva los lanzo hacia atras pero volvieron corriendo a enfrentarse, kokuyou lanzaba ataques que Mashiro esquivaba y viceversa, se movian a tal velocidad que apenas era posible seguir sus movimientos, Fumi se unio a ellos y despues las demas Himes, todas luchaban desesperadas por derrotar a Kokuyou el cual empezaba a parecer acorralado, cada golpe que no esquivaba era una dolorosa herida, pero no estaba dispuesto a perder contra ellas, concentró parte de la oscuridad que tenia dentró y la soltó en forma de onda expansiva, lanzando a sus oponentes a unos metros de distancia, dandole tiempo para recuperarse de el ataque, entonces Kokuyou gritó e invocó a su ayudante.
-¡Miroku!
El hijo de Mikoto apareció de los pies de su señor ante las miradas atonitas de las Himes, su color se habia vuelto negro y su tamaño habia aumentado.
-¿Como es posible?-pregunto Midori confusa-.
-Miroku aunque fuese el Hijo de Mikoto fue creado por lord Kokuyou para ayudarle y ser su guardaespaldas-dijo Mashiro-
Todas se miraron e invocaron a sus hijos, todos los demonios aparecieron a la vez, seria una batalla de proporciones titanicas, todas las Hime y sus Hijos se lanzaron a las vez contra Kokuyou y Miroku cuando un grupo de Huerfanos aparecieron de golpe.
-¿No pensariais que iba a luchar solo verdad?
Los huefanos se lanzaron contras las Himes mientras Mashiro seguia luchando contra Kokuyou y Miroku, ahora ella estaba en desventaja y aunque era veloz y agil no podia evitar llevarse algun golpe que le causaba gran dolor, pero no estaba dispuesta a perder, y si su enemigo invocaba a su Hijo...ella tambien lo aria.
-¡¡KAGUTSUCHI!!
Un gigantesco dragón azul aparecio desde lo alto del cielo, atravesando las nubes en forma de cometa azul, aterrizó a pocos metros de Mashiro y esta sonrió al verlo.
-Ha pasado mucho tiempo mi Kagutsuchi, aun recuerdo los dias que pasé como Hime a tu lado, y ahora te pido que luches una vez mas junto a mi para derrotar las fuerzas del mal.
Kagutsuchi lanzó un torrente de llamas azules hacia el cielo mientras rugia ferozmente.
-Sabia que podia contar contigo-dijo sonriendo-
Amos se lanzaron a la vez contra sus oponentes, mientras Kagustuchi luchaba contra Miroku, Mashiro y Kokuyou luchaban espada en mano, sus golpes sonaban igual que atronadores rayos partiendo el cielo, Kokuyou ya parecia cansado y Mashiro aprovechó para atravesarle con su espada, la sangre goteaba de la hoja de esta al retirarla del cuerpo de su adversario, Kokuyou se llevo la mano al pecho y vio la sangre en su mano, lentamente lamio sus dedos y empezó a sonreir al tiempo que se volvia a lanzar contra Mashiro.
Natsuki miraba impotente como Mashiro tenia que enfrentarse sola a Kokuyou y decidió que terminaría rapido con los Huérfanos para así poder ayudar a su compañera, Shizuru la miraba de reojo con cara de verdadera preocupación y Natsuki buscó la rabia de su interior y el odio, se dejó envolver por ellos e invocó su gigantesco cañon, Shizuru la miraba sorprendida y la peliazul simplemente se encogió de hombros y apuntó con el a los Huérfanos que tenia delante, antes de poder disparar uno de ellos lanzó un temible golpe al suelo y Akane recibió el impacto de lleno, Midori y Gakutenou la recogieron y la apartaron de la zona de lucha, realmente fue un golpe muy duro Akane había quedado fuera de combate, Dhuran apareció detrás de Natsuki y se preparó para el combate.
-¡Dhuran, carga el cartucho de diamantes! ¡Fuego!
El enorme lobo cargó el letal cartucho mientras Natsuki apuntaba con su cañón y ambos dispararon a la vez, el impacto fue tan violento que los Huérfanos se desintegraron al instante, ahora tenían vía libre para acabar con Kokuyou.
Kokuyou luchaba desesperado contra Mashiro, ambos estaban cubiertos de cortes y heridas, su sangre en el suelo se mezclaba con la lluvia, había sido una batalla muy dura pero pronto acabaría, Fumi apareció por detrás de el y le atravesó con la guadaña, Mashiro hizo lo mismo por uno de sus costados, una tercera puntada de dolor le llegó desde otro costado y vio a Shizuru sonriendo mientras le atravesaba con su nanigata, , Kokuyou gritó de dolor cuando un silbido llamó su atención, miró hacia delante y vio a Natsuki apuntándole con un gigantesco cañón.
-No deberías quejarte por eso-dijo cargando su cañón- porque esto te va a doler mucho mas.
Kokuyou miraba aterrorizado la sonrisa diabólica de Natsuki, entonces esta apretó el gatillo y el enorme rayo salió disparado del cañón atravesando a Kokuyou y partiendo las armas de sus compañeras dentro de este, Kokuyou salió disparado por la fuerza del impacto y se desintegró entre gritos y jadeos de dolor.
Natsuki miraba orgullosa los restos humeantes de aquel que fue Kokuyou, el cielo empezaba a recuperar poco a poco el tono azul brillante y la estrella Hime había desaparecido completamente junto con su señor, los nubarrones oscuros habían desaparecido, Mashiro abrazaba con fuerza a Fumi y a lo lejos se escuchaba a sus compañeras llamarlas corriendo y gritando de felicidad, al final el escuadrón E.V.A había conseguido derrotar al ejercito de huérfanos a pesar de haber perdido a la mayoría de sus Valquirias, algunos Huérfanos habian huido internándose en el bosque pero las Valquirias restantes lideradas por Miyu habían salido a su búsqueda y los eliminarían enseguida, un helicóptero de rescate de Searrs había aparecido para llevarse a los heridos entre los que se encontraban Akane, la que con seguridad se había roto varios huesos, Akira y Shiho que luchando la una con la otra habían acabado exhaustas e inconscientes, Midori iría con ellas, todo había salido bien, Mashiro estaba tratando de devolverle la vida a Mai y a Mikoto y Shizuru la miraba con ojos tiernos, cuando un medico se acercó a Natsuki para preguntarle si necesitaba ayuda esta perdió el conocimiento, se había mantenido consciente gracias a la adrenalina y cuando todo acabó y se relajó no pudo soportar mas el dolor y perdió el conocimiento, pero lo hizo con una sonrisa en los labios.
#VARIAS SEMANAS DESPUÉS#
El barco se balanceaba demasiado para el gusto de Natsuki, era una noche realmente apacible y las estrellas iluminaban el cielo, mientras se dirigía a al salón se agarraba el abdomen, hacia días que dejó le dejo de doler pero lo había pasado realmente mal, por suerte Shizuru estaba ahí para cuidarla, Shizuru... cada vez que pensaba en ella su corazón se llenaba de felicidad, cuando llegó al gran salón se sintió un poco perdida, estaba lleno de gente, no las encontraría, entonces escuchó voces de una de las mesas del fondo de la izquierda, Midori la estaba llamando a voces y todos a su alrededor se habían quedado mirando, cuando Natsuki se acercó todas se quedaron boquiabiertas.
-Vaya Natsuki, ese vestido de favorece de verdad-dijo Akane desde la silla de ruedas-.
-Gracias Akane-chan.
Todas estaban vestidas de gala y hablaban felices y animadas en la mesa, Midori no dejaba de mostrar a todos el enorme anillo de compromiso que lucia en su dedo mientras abrazaba a su querido doctor, Akane disfrutaba de los cuidados y atenciones de su querido Kazu-kun mientras ella tenia la pierna y el brazo derecho escayolados, por no hablar de varias costillas rotas, Akira y Takumi se miraban y sonreían felices de poder estar juntos, la hermana y su amado profesor de arte no pudieron ir de vacaciones por que al parecer la hermana Yukariko estaba embarazada y un paseo en barco solo la marearía, Nao y Takeda estaban completamente rojos y evitaban mirarse, Yuukino y Haruka charlaban animadamente sobre las normas de etiqueta de esos lugares, Natsuki miro hacia la mesa presidencial en la que se reunían las personas mas importantes del barco y vio a Fumi y a Mashiro, Fumi renunció a su cargo de directora y se lo cedió a Mashiro, la cual había vuelto a adoptar la forma de una niña y por ultimo vio a Shizuru sentada sola en la cabeza de la mesa, estaba realmente deslumbrante su hermoso vestido dorado la dejaba sin aliento, llevaba el pelo recogido de forma formal y la estaba mirando con esos ojos rubíes que la derretían por dentro, se sentó a su lado y la besó tiernamente en la mejilla, toda la mesa se revoluciono ante el gesto de cariño y empezaron a llover comentarios picaros sobre ellas, Natsuki observó que de todos los integrantes de la mesa faltaban aun varias personas.
-¿donde esta Shiho-chan? ¿Y Mai y Mikoto?
Midori empezó a reír y le explicó que Shiho se había empezado a sentir indispuesta por haber comido demasiado dulces y que seguramente estaría en la proa del barco vaciando su estomago, también le dijo que desde que Mai y Mikoto habían vuelto a la vida habían estado mas unidas que nunca y en mas de un sentido así que lo mas seguro es que estuvieran en su camarote disfrutando de su compañía mutua y que no seria buena idea molestarlas. Un destello rubio capto su atención y vio que Alissa y Miyu se acercaban hasta donde se encontraban y se sentaban junto a ellas, Alissa se acercó hasta Shizuru y le susurró algo al oído mientras le daba lago, la castaña parecía contenta con lo que le acababa de decir y metió algo en su bolso, Natsuki no quiso preguntar para no parecer maleducada así que lo dejo pasar, la noche transcurrió sin incidentes, la cena fue tranquila y hubo algunos bailes después, en los que Natsuki demostró no tener coordinación ninguna, después del baile, Natsuki y Shizuru se retiraron a su camarote con la excusa de que la peliazul tenia que descansar, una vez dentro ambas se desnudaron y se dejaron caer sobre la cama, los besos de Natsuki a pesar de ser dulce y tiernos quemaban sobre la piel de Shizuru y enseguida se perdieron ante un torrente de pasión que se apodero de ellas, mientras Natsuki la besaba Shizuru le preguntó:
-Dime Natsuki ¿me amas de verdad?
-Claro que si, ¿a que viene esa pregunta?
-¿Que estarías dispuesta a dar por mi?
-Mi vida si me la pidieses
-¡ Excelente!-Shizuru se levantó de la cama y fue hacia el bolso que se había llevado al salón y sacó un papel que le enseñó a Natsuki-.
-¿Que es esto?-Dijo viendo que en la cabeza de la pagina se mostraba el emblema de los Searrs-.
-No necesito que me des tu ''vida'' exactamente pero es algo parecido-dijo viendo como Natsuki se concentraba mas y mas en lo que leía-.
-¡¿Esto es?!
-Es un pequeño regalo de Alissa, nos ha dado la oportunidad de juntar tu ADN y el mio para crear un ser vivo.
-¿Me...me estas...diciendo...?
-¡Vamos a tener un hijo!-dijo Shizuru deprendiendo auras de felicidad- solo tienes que firmar aquí, aquí, aqui....
Natsuki apenas podía creerse lo que acababa de escuchar, pero no le pareció mala idea, no tendrían mas oportunidades así jamas y ahora ya no tendrían que preocuparse por luchar, abrazó a Shizuru con ternura y esta dejó caer los papeles al suelo.
-Te amo Shizuru
-Yo también te amo Natsuki
Y así, entre besos y a brazos volvieron a la cama donde sus caricias se volvieron de fuego y sus besos quemaban en la piel, nada las volvería a separar.
FIN
(Nota de la autora: Espero que os haya gustado la historia porque realmente me he esforzado por tratar de no decepcionaros, prometo escribir mas historias y gracias por el apoyo que me habéis dado, porque sin vosotros esta historia no existiría GRACIAS)
jueves, 8 de septiembre de 2011
La gran batalla de Fuuka Cap.18
Autora: Lobanako
CAPITULO 18
Cuando abrió los ojos, sentía que su cuerpo no tenia vida, sentía que no tenia ganas de vivir. Miró a su derecha y vio una hermosa mariposa azul agitando sus alas en la ventana, por un momento quiso creer que todo fue un sueño, que nada de eso pasó realmente pero el dolor de su abdomen le recordaba que no era así no tenia tiempo que perder, tenia que ir a buscar a Shizuru, no sabia cuanto tiempo llevaba inconsciente pero seguro que había sido demasiado. Mientras se incorporaba lentamente un agudo dolor la atravesó y su visión se tiñó de negro, estaba a punto de perder el conocimiento de nuevo, pero no podía rendirse, se levantó trabajosamente de la cama y miró a su alrededor, era el apartamento de Mikoto y Mai pero no parecía haber nadie allí, se miró y vio que solo tenia un camisón puesto así que buscó su ropa , la encontró perfectamente doblada y limpia encima de la mesita de noche, mientras se vestía analizó su herida, el corte aunque no muy largo, la había atravesado limpiamente, era extraño notar como el dolor la atacaba por diferentes puntos pero con la misma intensidad, cuando estuvo lista se encaminó a la sala del consejo estudiantil, donde supuso que se estarían las demás Hime a esas horas de la tarde.
El colegio estaba completamente desierto, aun se podía notar el olor a humo en algunos rincones de los pasillos, incluso algunas zonas estaban cerradas con cordones policiales debido al mal estado de estas. Después del inquietante paseo llegó a la puerta del consejo esperando ver a sus compañeras reunidas, pero no fue así, la estancia estaba vacía y eso solo hizo que Natsuki se sintiera peor, al mirar el gran escritorio que tenia delante sintió un gran vacío en el pecho, una única lágrima corría por su mejilla mientras se prometía salvar a Shizuru aunque fuese lo ultimo que hiciese.
Mai y Midori corrían veloces entre los arboles, su perseguidores estaban demasiado cerca para permitirse el lujo de parar, mientras, Yukino y Mikoto esperaban escondidas en el claro, la morena esperaba impaciente la señal de la otra chica, la cual miraba fijamente el espejo que tenia delante, en el se veían a las otras dos Himes correr desesperadas, cuando estaban llegando hasta su posición Yukino dio la señal a Mikoto.
-¡Ahora!
Mikoto salió corriendo hacia el camino de arboles que tenia al lado justo cuando las dos chicas pasaban por su lado, la morena alzó su espada y eliminó a una de las extrañas siluetas que las seguían, las otras cuatro pasaron de largo convirtiendose en enormes monstruos morados, Mai invocó a Kagutsuchi y corrió hacia los dos que tenia delante, Midori y Gakutenou fueron a por el de al lado y Mikoto fue a por la criatura restante, Yukino observaba inquieta las batallas de sus amigas cuando un brazo con forma de afilada espada se posó en su cuello.
-Hime muerta-dijo Miyu-.
Las otras chicas se detuvieron de inmediato dejando de luchar, Mikoto envainó su espada y se sentó en el suelo con gesto de enfado.
-Otra vez no, llevamos toda la mañana entrenando pero esto es muy difícil.
-Pero realmente necesitamos el entrenamiento-dijo Mai- ¿y quien mejor para entrenarnos que Miyu?
Alissa apareció de entre los arboles y los Huérfanos parecieron ser absorbidos por la chica, la cual las miraba seriamente.
-Debéis entrenar mas el trabajo en equipo, habéis empezado bien, pero habéis dejado desprotegida y sola a Yukino-san, convirtiendola en un blanco fácil.
-Yo...solo soy un estorbo...-dijo tristemente Yukino-.
-Ninguna sois un estorbo, pero tenéis que aprender a desarrollar vuestro juego en equipo, por separadas sois débiles pero juntas podéis formar un temible grupo. Miyu, creo que sera mejor descansar un poco.
-Si, señorita
Todas se sentaron en el césped a conversar sobre lo ocurrido, Miyu había accedido a entrenarlas por petición de Alissa, la cual pensaba que para poder vencer de nuevo a lord Kokuyou tendrían que trabajar en equipo, así que se habían tirado todo el día desarroyando tácticas de combate mientras Alissa invocaba monstruos y Miyu rondaba cerca de ellas esperando el mejor momento para atacar. Había sido un día muy duro, pero ya habían pasado varios días desde que Shizuru atacó a Natsuki y no podían perder mas tiempo esperando a que se recuperase, tenían que prepararse.
Mai trataba de absorber todo lo que le decían pero su mente estaba lejos, se preguntaba que estaría haciendo Tate en ese momento, o si el la echaría de menos, tenia que encontrarle, no podía permitir que le pasara nada malo, en cierto modo era mas una sensacion de culpa que de verdadera preocupación la que la empujaba a lanzarse a esa batalla, se sentía culpable por lo que pasó con Mikoto, culpable pero no arrepentida. Miró fijamente a la morena sin que esta se diese cuenta, realmente ahora la veía con otros ojos, ya no era una niña, no estaba segura del porque pero cuando la miraba su corazón se aceleraba y sus latidos se volvían mas dulces, sacudió la cabeza con nerviosismo, no podía pensar en eso ahora, Tate la necesitaba, miró al cielo y suspiró tristemente.
Mientras, no muy lejos de allí, lord Kokuyou miraba a Fumi satisfecho.
-Has echo bien tu trabajo Fumi-san.
-Gracias mi señor.
-¿Has encerrado ya a los seres queridos de las Hime?.
-A todos señor.
-Bien, es hora de darles un ultimo aviso y empezar con la ultima parte del plan, recuerda, aquellas que no se unan a nosotros, van contra nosotros.
Fumi miraba embelesada los ojos amarillos de su señor, era increíble como solo el color de sus ojos había cambiado tanto la cara de esa persona, hizo una reverencia y se marchó, tenia que encontrar a las Hime y hacerles su promesa, mientras caminaba se llevó una mano al corazón, se sentía vacía, pero era un vació diferente al que sentía cuando pensaba en Mashiro-sama, era la sensación de que estaba haciendo algo mal y estaba perdiendo a las únicas personas que le importaban...Pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás, ellas estaban condenadas y todo terminaría pronto, cuando sintiese el cálido abrazo de Mashiro-sama todo habría valido la pena, mientras tanto tendría que obedecer sin rechistar, como toda buena sirvienta...
Natsuki miraba profundamente dolida a su alrededor, todas aquellas hermosas flores se habían convertido en cenizas, no quedaba nada hermoso en aquel jardín que tanto amaba, Kokuyou se lo estaba quitando todo, pero no lo permitiría, lucharía por aquello que amaba, se llevó una mano al vendaje que tenia oculto bajo su ropa, el cual le permitía hacer mas movimientos sin sentir que su herida volvía a abrirse, sabia que no tendría que esperar mucho tiempo antes de de el propio Kokuyou se descubriese, pero a pesar de esperar impaciente ese momento, aun no tenia que claro que es lo que tendría que hacer, realmente estaban en una situación muy delicada ya que sus seres queridos estaban atrapados y cualquier fallo podría causarles la muerte. Un sonido a sus espaldas la alertó y se giró con sus pistolas ya en las manos para encontrarse con todas sus compañeras Hime.
-¡Natsuki!-Mai se lanzó a sus brazos- estábamos muy preocupadas por tu estado, pensábamos que ya no despertarías en mucho tiempo y que mucho menos estarías en condiciones de moverte.
-Estoy bien...pero tenemos que actuar ya, la lucha final entre Kokuyou y las Hime no puede esperar mas-Miró al cielo y sus compañeras siguieron el rumbo de su mirada...
La estrella roja estaba muy cerca, casi rozaba el suelo, no podían perder mas tiempo, la lucha final tenia que ser pronto, y lord Kokuyou aun no había dado la cara. Unos pasos lentos hicieron que se giraran, Fumi estaba allí, mirandolas fijamente.
-Traigo un mensaje de mi señor.
-¡Danos una razón para no matarte ahora mismo!-Dijo Natsuki colérica-.
-Es sencillo, mi amo tiene aquello que vosotras mas queréis y si no queréis perderlo sera mejor que colaboréis.
-¿Que quiere tu amo?-Preguntó Mai completamente pálida-
-A vosotras, vuestra fidelidad, vuestra lealtad, quiere que seáis sus Valkirias, ha decidido que vuestra sangre es demasiado valiosa como para perderse y quiere perdonaros la vida y haceros formar parte del nuevo mundo que quiere crear, y vosotras formareis parte de el como sus Himes guardianas, sus Valkirias.
-¡Esto es indignante! ¿como se atreve a pedirnos tal cosa después de lo que nos ha echo?-Midori parecía realmente enfadada-.
-Es todo cuanto tenia que deciros, aquellas que quieran unirse a el que vengan conmigo, las que no...Os recomendaría que os fueseis despidiendo.
Todas las Hime se miraban fijamente, la duda se reflejaba en sus ojos, sabían que había en juego y no estaban dispuestas a perderlo, pero tampoco podían entregarse a Kokuyou.
-Yo me niego a entregarme, se que a mi querido doctor no le gustaría que me rindiese sin luchar-Dijo Midori dulcemente-. dime Fumi-san ¿Crees que Mashiro-sama aprobaría lo que estas haciendo?, ella lo dio todo por las Hime y tu estas haciendo que todo su esfuerzo no valiese para nada.
Las palabras de la profesora fueron como una puñalada fría en el estomago para Fumi, la cual parecía no querer aceptar aquello que le decían, y con unos ojos ciegos de cólera las miró.
-No te atrevas a nombrar a Mashiro-sama, ella no merecía pasar por lo que pasó, y por recuperarla estaré dispuesta a hacer lo que sea necesario.
Fumi se lanzó contra Midori la cual apenas tuvo tiempo de hacer aparecer su elemento y defenderse del ataque de la nueva directora, se miraban fijamente mientras del filo de sus afiladas armas hacían soltar chispas por la fuerza con las que las empuñaban sus dueñas, Mikoto interfirió y trató de alcanzar a Fumi con su espada pero esta la esquivó, Natsuki empezó a disparar mientras la chica de pelo rosa corría velozmente, Mai se puso en medio para tratar de evitar que escapara pero de un golpe la lanzo a unos cuantos metros a sus espaldas, Midori volvió a atacar a Fumi de frente haciendo que esta se detuviera, justo en el momento en el que Natsuki se lanzaba contra ella y la tiraba contra el suelo, Mikoto también aprovechó esta situación y puso su espada en el pecho de la jadeante directora, la cual las miraba impotente.
-Yo solo quería que Mashiro-sama volviese a mi lado-dijo empezando a llorar-.y no voy a permitir que os interpongáis en mi camino.
Un fuerte golpe derribó a Natsuki y a Mikoto lanzándolas contra un árbol que había cerca, Shizuru miraba fijamente a las dos chicas, sus ojos estaban vacíos de todo sentimiento, esto le dolió a Natsuki mas que el echo de que su herida se hubiese abierto de nuevo y hubiese empezado a sangrar.
-Shizuru...
Esta no respondió, esperó a que Fumi se levantara del suelo y cuando lo hizo, invocó a Kiohime.
-Todas estáis sentenciadas a muerte desde este mismo momento-dijo Fumi subiéndose en Kiohime con Shizuru-El cielo se tiñó de rojo y el sol se ocultó detrás de las siniestras nubes-. Esta batalla la habéis perdido Himes
Kiohime se marchó con Shizuru y con ella encima y Midori no tardó en reaccionar.
-¡Aun tenemos una oportunidad!, ¿van a ver a Kokuyou no?, pues no dejemos que vayan solas, es hora de ver el rostro de ese miserable que nos ha causado tanto daño y enfrentarnos a el.
Natsuki asintió agarrándose el abdomen, todas invocaron a sus Hijos y fueron detrás de Kiohime listas para la batalla final contra lord Kokuyou, esta vez solo podía vencer un bando, y seria de forma definitiva, mientras las perseguían, la hermana y Vlas y Miyu y Alissa se unieron a ellas, seria una batalla realmente dura pero la derrota no era una opción.
CAPITULO 18
Cuando abrió los ojos, sentía que su cuerpo no tenia vida, sentía que no tenia ganas de vivir. Miró a su derecha y vio una hermosa mariposa azul agitando sus alas en la ventana, por un momento quiso creer que todo fue un sueño, que nada de eso pasó realmente pero el dolor de su abdomen le recordaba que no era así no tenia tiempo que perder, tenia que ir a buscar a Shizuru, no sabia cuanto tiempo llevaba inconsciente pero seguro que había sido demasiado. Mientras se incorporaba lentamente un agudo dolor la atravesó y su visión se tiñó de negro, estaba a punto de perder el conocimiento de nuevo, pero no podía rendirse, se levantó trabajosamente de la cama y miró a su alrededor, era el apartamento de Mikoto y Mai pero no parecía haber nadie allí, se miró y vio que solo tenia un camisón puesto así que buscó su ropa , la encontró perfectamente doblada y limpia encima de la mesita de noche, mientras se vestía analizó su herida, el corte aunque no muy largo, la había atravesado limpiamente, era extraño notar como el dolor la atacaba por diferentes puntos pero con la misma intensidad, cuando estuvo lista se encaminó a la sala del consejo estudiantil, donde supuso que se estarían las demás Hime a esas horas de la tarde.
El colegio estaba completamente desierto, aun se podía notar el olor a humo en algunos rincones de los pasillos, incluso algunas zonas estaban cerradas con cordones policiales debido al mal estado de estas. Después del inquietante paseo llegó a la puerta del consejo esperando ver a sus compañeras reunidas, pero no fue así, la estancia estaba vacía y eso solo hizo que Natsuki se sintiera peor, al mirar el gran escritorio que tenia delante sintió un gran vacío en el pecho, una única lágrima corría por su mejilla mientras se prometía salvar a Shizuru aunque fuese lo ultimo que hiciese.
Mai y Midori corrían veloces entre los arboles, su perseguidores estaban demasiado cerca para permitirse el lujo de parar, mientras, Yukino y Mikoto esperaban escondidas en el claro, la morena esperaba impaciente la señal de la otra chica, la cual miraba fijamente el espejo que tenia delante, en el se veían a las otras dos Himes correr desesperadas, cuando estaban llegando hasta su posición Yukino dio la señal a Mikoto.
-¡Ahora!
Mikoto salió corriendo hacia el camino de arboles que tenia al lado justo cuando las dos chicas pasaban por su lado, la morena alzó su espada y eliminó a una de las extrañas siluetas que las seguían, las otras cuatro pasaron de largo convirtiendose en enormes monstruos morados, Mai invocó a Kagutsuchi y corrió hacia los dos que tenia delante, Midori y Gakutenou fueron a por el de al lado y Mikoto fue a por la criatura restante, Yukino observaba inquieta las batallas de sus amigas cuando un brazo con forma de afilada espada se posó en su cuello.
-Hime muerta-dijo Miyu-.
Las otras chicas se detuvieron de inmediato dejando de luchar, Mikoto envainó su espada y se sentó en el suelo con gesto de enfado.
-Otra vez no, llevamos toda la mañana entrenando pero esto es muy difícil.
-Pero realmente necesitamos el entrenamiento-dijo Mai- ¿y quien mejor para entrenarnos que Miyu?
Alissa apareció de entre los arboles y los Huérfanos parecieron ser absorbidos por la chica, la cual las miraba seriamente.
-Debéis entrenar mas el trabajo en equipo, habéis empezado bien, pero habéis dejado desprotegida y sola a Yukino-san, convirtiendola en un blanco fácil.
-Yo...solo soy un estorbo...-dijo tristemente Yukino-.
-Ninguna sois un estorbo, pero tenéis que aprender a desarrollar vuestro juego en equipo, por separadas sois débiles pero juntas podéis formar un temible grupo. Miyu, creo que sera mejor descansar un poco.
-Si, señorita
Todas se sentaron en el césped a conversar sobre lo ocurrido, Miyu había accedido a entrenarlas por petición de Alissa, la cual pensaba que para poder vencer de nuevo a lord Kokuyou tendrían que trabajar en equipo, así que se habían tirado todo el día desarroyando tácticas de combate mientras Alissa invocaba monstruos y Miyu rondaba cerca de ellas esperando el mejor momento para atacar. Había sido un día muy duro, pero ya habían pasado varios días desde que Shizuru atacó a Natsuki y no podían perder mas tiempo esperando a que se recuperase, tenían que prepararse.
Mai trataba de absorber todo lo que le decían pero su mente estaba lejos, se preguntaba que estaría haciendo Tate en ese momento, o si el la echaría de menos, tenia que encontrarle, no podía permitir que le pasara nada malo, en cierto modo era mas una sensacion de culpa que de verdadera preocupación la que la empujaba a lanzarse a esa batalla, se sentía culpable por lo que pasó con Mikoto, culpable pero no arrepentida. Miró fijamente a la morena sin que esta se diese cuenta, realmente ahora la veía con otros ojos, ya no era una niña, no estaba segura del porque pero cuando la miraba su corazón se aceleraba y sus latidos se volvían mas dulces, sacudió la cabeza con nerviosismo, no podía pensar en eso ahora, Tate la necesitaba, miró al cielo y suspiró tristemente.
Mientras, no muy lejos de allí, lord Kokuyou miraba a Fumi satisfecho.
-Has echo bien tu trabajo Fumi-san.
-Gracias mi señor.
-¿Has encerrado ya a los seres queridos de las Hime?.
-A todos señor.
-Bien, es hora de darles un ultimo aviso y empezar con la ultima parte del plan, recuerda, aquellas que no se unan a nosotros, van contra nosotros.
Fumi miraba embelesada los ojos amarillos de su señor, era increíble como solo el color de sus ojos había cambiado tanto la cara de esa persona, hizo una reverencia y se marchó, tenia que encontrar a las Hime y hacerles su promesa, mientras caminaba se llevó una mano al corazón, se sentía vacía, pero era un vació diferente al que sentía cuando pensaba en Mashiro-sama, era la sensación de que estaba haciendo algo mal y estaba perdiendo a las únicas personas que le importaban...Pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás, ellas estaban condenadas y todo terminaría pronto, cuando sintiese el cálido abrazo de Mashiro-sama todo habría valido la pena, mientras tanto tendría que obedecer sin rechistar, como toda buena sirvienta...
Natsuki miraba profundamente dolida a su alrededor, todas aquellas hermosas flores se habían convertido en cenizas, no quedaba nada hermoso en aquel jardín que tanto amaba, Kokuyou se lo estaba quitando todo, pero no lo permitiría, lucharía por aquello que amaba, se llevó una mano al vendaje que tenia oculto bajo su ropa, el cual le permitía hacer mas movimientos sin sentir que su herida volvía a abrirse, sabia que no tendría que esperar mucho tiempo antes de de el propio Kokuyou se descubriese, pero a pesar de esperar impaciente ese momento, aun no tenia que claro que es lo que tendría que hacer, realmente estaban en una situación muy delicada ya que sus seres queridos estaban atrapados y cualquier fallo podría causarles la muerte. Un sonido a sus espaldas la alertó y se giró con sus pistolas ya en las manos para encontrarse con todas sus compañeras Hime.
-¡Natsuki!-Mai se lanzó a sus brazos- estábamos muy preocupadas por tu estado, pensábamos que ya no despertarías en mucho tiempo y que mucho menos estarías en condiciones de moverte.
-Estoy bien...pero tenemos que actuar ya, la lucha final entre Kokuyou y las Hime no puede esperar mas-Miró al cielo y sus compañeras siguieron el rumbo de su mirada...
La estrella roja estaba muy cerca, casi rozaba el suelo, no podían perder mas tiempo, la lucha final tenia que ser pronto, y lord Kokuyou aun no había dado la cara. Unos pasos lentos hicieron que se giraran, Fumi estaba allí, mirandolas fijamente.
-Traigo un mensaje de mi señor.
-¡Danos una razón para no matarte ahora mismo!-Dijo Natsuki colérica-.
-Es sencillo, mi amo tiene aquello que vosotras mas queréis y si no queréis perderlo sera mejor que colaboréis.
-¿Que quiere tu amo?-Preguntó Mai completamente pálida-
-A vosotras, vuestra fidelidad, vuestra lealtad, quiere que seáis sus Valkirias, ha decidido que vuestra sangre es demasiado valiosa como para perderse y quiere perdonaros la vida y haceros formar parte del nuevo mundo que quiere crear, y vosotras formareis parte de el como sus Himes guardianas, sus Valkirias.
-¡Esto es indignante! ¿como se atreve a pedirnos tal cosa después de lo que nos ha echo?-Midori parecía realmente enfadada-.
-Es todo cuanto tenia que deciros, aquellas que quieran unirse a el que vengan conmigo, las que no...Os recomendaría que os fueseis despidiendo.
Todas las Hime se miraban fijamente, la duda se reflejaba en sus ojos, sabían que había en juego y no estaban dispuestas a perderlo, pero tampoco podían entregarse a Kokuyou.
-Yo me niego a entregarme, se que a mi querido doctor no le gustaría que me rindiese sin luchar-Dijo Midori dulcemente-. dime Fumi-san ¿Crees que Mashiro-sama aprobaría lo que estas haciendo?, ella lo dio todo por las Hime y tu estas haciendo que todo su esfuerzo no valiese para nada.
Las palabras de la profesora fueron como una puñalada fría en el estomago para Fumi, la cual parecía no querer aceptar aquello que le decían, y con unos ojos ciegos de cólera las miró.
-No te atrevas a nombrar a Mashiro-sama, ella no merecía pasar por lo que pasó, y por recuperarla estaré dispuesta a hacer lo que sea necesario.
Fumi se lanzó contra Midori la cual apenas tuvo tiempo de hacer aparecer su elemento y defenderse del ataque de la nueva directora, se miraban fijamente mientras del filo de sus afiladas armas hacían soltar chispas por la fuerza con las que las empuñaban sus dueñas, Mikoto interfirió y trató de alcanzar a Fumi con su espada pero esta la esquivó, Natsuki empezó a disparar mientras la chica de pelo rosa corría velozmente, Mai se puso en medio para tratar de evitar que escapara pero de un golpe la lanzo a unos cuantos metros a sus espaldas, Midori volvió a atacar a Fumi de frente haciendo que esta se detuviera, justo en el momento en el que Natsuki se lanzaba contra ella y la tiraba contra el suelo, Mikoto también aprovechó esta situación y puso su espada en el pecho de la jadeante directora, la cual las miraba impotente.
-Yo solo quería que Mashiro-sama volviese a mi lado-dijo empezando a llorar-.y no voy a permitir que os interpongáis en mi camino.
Un fuerte golpe derribó a Natsuki y a Mikoto lanzándolas contra un árbol que había cerca, Shizuru miraba fijamente a las dos chicas, sus ojos estaban vacíos de todo sentimiento, esto le dolió a Natsuki mas que el echo de que su herida se hubiese abierto de nuevo y hubiese empezado a sangrar.
-Shizuru...
Esta no respondió, esperó a que Fumi se levantara del suelo y cuando lo hizo, invocó a Kiohime.
-Todas estáis sentenciadas a muerte desde este mismo momento-dijo Fumi subiéndose en Kiohime con Shizuru-El cielo se tiñó de rojo y el sol se ocultó detrás de las siniestras nubes-. Esta batalla la habéis perdido Himes
Kiohime se marchó con Shizuru y con ella encima y Midori no tardó en reaccionar.
-¡Aun tenemos una oportunidad!, ¿van a ver a Kokuyou no?, pues no dejemos que vayan solas, es hora de ver el rostro de ese miserable que nos ha causado tanto daño y enfrentarnos a el.
Natsuki asintió agarrándose el abdomen, todas invocaron a sus Hijos y fueron detrás de Kiohime listas para la batalla final contra lord Kokuyou, esta vez solo podía vencer un bando, y seria de forma definitiva, mientras las perseguían, la hermana y Vlas y Miyu y Alissa se unieron a ellas, seria una batalla realmente dura pero la derrota no era una opción.
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