sábado, 7 de abril de 2012

Encuentro predestinado Cap.5

Autora: Lobanako



CAPITULO 5


http://www.youtube.com/watch?v=GB06zreLSsQ

-Tal vez quieras que mi castigo sea un poco mas... salvaje....

Girochi tiró de sus cadenas y atrapó a Himeko.

-Como voy a disfrutar con esto....-Dijo empezando a rasgar la ropa de Himeko-
-¡No!

Himeko estaba completamente aterrorizada, era incapaz de moverse, pero entonces...

El cielo oscureció completamente, tanto ella como Girochi miraron sorprendidos hacia arriba buscando la causa, y ambos quedaron sorprendidos al ver la razón, donde antes se encontraba el brillante sol del amanecer, ahora se encontraba una magnifica y esplendorosa luna, una luna que se alzaba imponente en el cielo, la cual empezó a brillar cada vez mas, hasta que adquirió un hermoso tono azul, ese resplandor azul se intensificó y se convirtió en un hermoso rayo que cruzó el cielo velozmente hasta caer sobre ellos, las cadenas de Girochi se rompieron en mil pedazos y Himeko calló al suelo, Girochi miraba aterrorizado la esfera que tenia delante, la cual estaba surcada por miles de diminutos rayos azules, una voz salió de esta:

-No te atrevas a tocar a MI Himeko...

Himeko habia quedado completamente en shock al escuchar esa voz, era ella...

-Maldita perra...¡Acabare contigo!

Girochi se lanzó contra la esfera azul y esta se lanzó contra el, al cochar ambos la luz desapareció descubriendo una hermosa figura, alta, de tez blanca, de ojos y pelo de un azul profundo, vestia un kimono azul tambien y sostenia una katana que empuñaba con fuerza contra las cadenas del gigantesco hombre, este empezó a reir.

-Ya me divertí una vez golpeandote y lanzandote al suelo y puedo volver a hacerlo.

En los ojos de Chikane apareció un resplandor de odio.

-Ya te destruí una vez y volveré a hacerlo-dijo Chikane con desprecio-.

De nuevo las dos figuras se lanzaron una contra la otra, se movían a tal velocidad que sus movimientos parecían difuminarse, el gigantesco hombre trataba de alcanzar a Chikane cada vez mas desesperado, pero esta esquivaba gracilmente sus movimientos, casi parecía que estuviera disfrutando de la aparente ventaja que tenia contra el, Himeko trató de incorporarse pero cayó de nuevo al suelo, al parecer se había torcido un tobillo a caer y soltó un quejido de dolor. Automaticamente Chikane cambio su atención de Girochi a Himeko y este aprovechó para lanzarle un inmenso golpe con sus cadenas y atraparla con ellas, la chica de pelo azul reprimió un grito de dolor mientras poco a poco su siniestro oponente empezaba a lamerse los labios de forma triunfal. Horrorizada, Himeko se levantó y corrió hacia Chikane ignorando el inmenso dolor que recorría su pierna, impotente empezó a golpear las gruesas cadenas para tratar de liberar a la otra chica pero era inútil, ni si quiera se movieron.

-¡Chikane-chan!

Un inmenso resplandor apareció del pecho de Himeko.
-Hi...Himeko...

Entonces el pelo de Chikane se alzó mostrando su brillante símbolo en la espalda, los ojos de esta quedaron en blanco mientras una oleada de fuerza inundaba cada fibra de su ser, Girochi al darse cuenta de lo que estaba pasando trató de aplastar a la chica de pelo azul bajo sus cadenas, pero fue inútil, estas estallaron bajo la ola de poder que emitió Chikane, esta desapareció para a una velocidad de vértigo aparecer de nuevo tras este empuñando nuevamente su Katana, Girochi se giró instintivamente para tratar de bloquear el golpe con una de sus muñequeras de hierro pero no fue suficiente para parar el terrible impacto de Chikane y tanto como la muñequera como su brazo cayeron al suelo. Girochi se agarraba el muñón donde antes había estado su brazo entre terribles gritos de dolor, sus ojos reflejaban por primera vez el miedo, un miedo tan atroz que empezó a retroceder lentamente, tratando de huir de una Chikane que avanzaba hacia el y le miraba con unos ojos vacíos de toda expresión, alzó nuevamente su arma para tratar de acabar definitivamente con el y entonces...Girochi desapareció bajo un rayó de luz que atravesó el cielo, cuando este desapareció ya no había rastro del gigantesco hombre, había huido. Himeko corrió entonces a abrazar a la chica de pelo azul, pero temerosa de que antes de poder tocarla desapareciera, pero no fue así, Chikane la envolvió en un dulce abrazo, dejando que Himeko hundiera la cabeza en su hombro y llorase, realmente la chica de pelo rubio la agarraba tan fuerte que empezaba a doler, pero ella tampoco quería desprenderse de ella, ni de su abrazo, simplemente hundió la cabeza en su pelo y se dejo llevar por sus emociones, empezando a llorar, tenían muchas cosas que decirse, pero ahora mismo su silencio era lo único que las llenaba, Himeko se apartó por fin de Chikane y la miró dulcemente a los ojos, aun no se podía creer que estuviera ahí realmente, le acarició dulcemente la cara y los ojos de  esta mostraron una expresión dulce, por un momento Himeko sintió que podía hundirse en esos ojos azules, pero entonces Chikane se apartó.

-Himeko...Tengo que irme, pero encuentrame...no temas, no volveré a desaparecer, estaré cerca de ti...

Antes de que Himeko pudiera decir nada la chica de pelo azul se dio la vuelta y empezó a caminar lentamente, trató de ir tras ella pero entonces recordó algo.

-¡Souma-kun!

El chico se encontraba aun tendido en la orilla de la playa, HimekoSouma abrió los ojos y la miró confundido.

-¿Que ha pasado?
-Ya ha terminado todo Souma-kun, volvamos a casa.

El joven trató de no preguntar nada aun, le parecía extraño que Himeko tuviese esa expresión de felicidad y n podía quitarse de la cabeza el encuentro con esa mujer, pero decidió que no insistiría en saber la verdad hasta que no estuvieran a salvo en su casa. Así que se levantó y llevo a Himeko hasta la moto, y en silencio condujeron hasta la casa.

El cielo los observaba marcharse y en lo alto, un brillante lo culminaba junto con una radiante luna.



jueves, 2 de febrero de 2012

Encuentro predestinado Cap.4

Autora: Lobanako



CAPITULO 4


Himeko se despertó al notar como los rayos del sol acariciaban su rostro, al parecer se había quedado dormida en esa gran cama, recordó los sucesos del día anterior y se llevó la mano al pecho con tristeza, no estaba dispuesta a olvidar a Chikane, y aria todo lo posible por recordar lo que ocurrió realmente, salió de la mansión y recordó que se marchó de casa de Soma por la noche, seguramente estaría preocupado así que lo mejor seria volver, a mitad del camino descubrió que no le dolía el pie y recordó que anoche tampoco le dolía, decidió no darle importancia y siguió caminando, hacia un día precioso y el sol hacia que su hermosa melena rubia brillase con fuerza,  entonces escuchó el motor de una moto a su lado y se giró, era Soma, tenia cara de verdadera preocupación.

-Kurusugawa...No, Himeko, ¿Donde estabas?
-Lo siento Ogami-kun, no quería preocuparte... Necesitaba salir a pasear y bueno...

Soma vio como la cara de Himeko se ensombrecía y trató de animarla.

-Sabes, esta amaneciendo y a esta hora el cielo se ve precioso desde la playa-Dijo ofreciéndole un casco.

Himeko asintió y montó en la moto con el, Soma iba despacio, disfrutando de la agradable brisa del amanecer, no tardaron en llegar a la playa y ambos bajaron de la moto, caminaron despacio hasta la orilla del mar y se sentaron juntos a ver como las olas acariciaban la orilla.

-Aun recuerdo cuando de pequeños nos reuníamos aquí para escapar de todo-Dijo Soma tratando de sacar un tema agradable de conversación-
-Si, aun recuerdo que juraste que me protegerías de todo...

Ambos perdieron sus miradas en el horizonte, pero el corazón de Himeko se encontraba aún mas lejos, ella no lo sabia, pero la persona que amaba la observaba desde el cielo, aun cautiva en un silencioso templo...

No se dieron cuenta de la presencia que se acercaba a ellos hasta que esta se situó a escasos metros de donde se encontraban.

-Sin duda es un hermoso amanecer... sacerdotisa del sol.

Un escalofrío recorrió a Himeko en el momento en el que escuchó esa voz y las palabras que pronunció, se giró y vio a una mujer, tenia un traje de monja, piel morena y pelo morado, la miraba divertida, Soma se levantó rápidamente y se colocó entre ella y Himeko, al parecer el también había reconocido el peligro.

-¿Quien eres?-Dijo Soma desafiante.
-Soy la hermana Miyako, una simple servidora del señor...
-¿Que es lo que quieres?
-La vida de la sacerdotisa del sol...

Himeko se levantó rápidamente y otro flashback la sacudió

Vosotras sois las sacerdotisas del sol y de la luna, las encargadas de proteger este mundo del orochi, vuestra misión en invocar al gran Ame no murakumo, sois las únicas capaces de hacerlo y de volver a sellar al mal y a sus esbirros.


Las dos chicas se miraron, la chica de pelo azul le agarró la mano, inmediatamente Himeko supo que no estaría sola, que ella la protegería, pasara lo que pasara...


La hermana Miyako miró divertida a Himeko.

-Así que es cierto que has olvidado... bien, así sera mas sencillo-Unos espejos aparecieron a su alrededor y empezaron a brillar-
-¿Por que me haces esto?
-Querida niña, tus dioses te han abandonado, tu sellaste a mi dios, y a cambio renunciaste a ella, tus dioses te han dejado completamente vulnerable, y si yo acabo contigo ahora, no podrán volver a enfrentarse a nosotros, estas sola.

Soma se lanzó a por ella pero uno de los espejos disparó un potente rayo que lo lanzó de nuevo a la orilla inconsciente, Himeko trató de retroceder para evitar a esa misteriosa mujer pero no podía darle la espalda, esta no dejaba de avanzar sonriente. Entonces el cielo se oscureció y un rayó cayó veloz justo delante de Himeko, al desaparecer la brillante luz vio que se trataba de una katana, una hermosa katana de funda y mango rojo, la chica de pelo rubio no se lo pensó dos veces y la cogió y apuntó con ella a Miyako, esta parecía aun mas divertida.

-Tus dioses se han dado cuenta demasiado tarde de que te han dejado desprotegida, ahora tu salvación depende de ti... pero veo que no eres gran cosa, me estas apuntando con el arma que te han enviado sin ni siquiera ser consciente de que esta envainada-Entonces miró al cielo y empezó a reír- ¿Esto es todo lo que podéis hacer para salvar a vuestra querida sacerdotisa?-Volvió a mirar a Himeko- Querida niña, prometo que acabare rápido con tu existencia.

Himeko desenvainó rápidamente la katana y se preparó para el ataque de su adversaria, los espejos de esta empezaron a brillar todos a la vez y lanzaron un potente rayo hacia Himeko, esta alzó su espada para protegerse de ellos y esta los absorbió, Miyako rió mas intensamente y materializó una larga espada delante de ella, rápidamente la empuñó y se lanzó a por Himeko, la cual esquivaba sus ataques y se defendía de ellos de forma automática.

-Veo que a pesar de haber perdido tu memoria, sigues sabiendo como empuñar tu arma, eso me gusta, ara esto mas interesante...por cierto, espero que te gustasen los espejismos que te hice ver, pensé que le añadiría una nota de interés a esto.

Himeko se paralizó un instante, recordó todas las escenas que había visto de ella y de Chikane-chan y el odio empezó a consumirla por dentro.

-Tu... Tu me has echo creer que veía a Chikane-chan, incluso anoche, cuando la vi en su cama, yo era feliz por poder verla aunque me dijera esas cosas tan tristes, pero ahora veo que solo jugaste con mis sentimientos...
-¿Que?, creo que te equivocas niña, yo solo te hacia ver cosas horribles en tus sueños...

No pudo dar mas explicaciones ya que Himeko se lanzó contra ella cargada de furia, se movía instintivamente, ni ella misma sabia como lo hacia, era como si su cuerpo supiera como reaccionar, entonces ganó confianza y empezó su ofensiva, poco a poco hizo retroceder a Miyako, la cual parecía sorprendida por el rumbo que estaba tomando el combate, pero negándose a perder reforzó su ataque, ambas chicas estaban completamente concentradas en la lucha, y las chispas saltaban violentamente entre ellas cada vez que chocaban sus armas, una de esas veces ambas se quedaron paradas empujando sus espadas, negándose a ceder, cuando otra sombra apareció detrás de Miyako, las chicas pararon su combate pero sin abandonar la posición de lucha, la hermana empezó a reír a carcajadas cuando vio quien se acercaba.

-Estas perdida sacerdotisa del sol, no podrás con los dos.

Himeko vio horrorizada al gran hombre que se acercaba, era simplemente gigantesco, de grandes músculos y mirada salvaje, llevaba unas enormes cadenas que manejaba como si no pesaran nada, este cuando se acercó quedó boquiabierto con la belleza de Himeko.

-Vaaaya, que hermosa eres Hime-chan, ya lo había olvidado, menos mal que Miyako onee-san me avisó de que te encontrarías aquí.
-¿Que haces aquí Girochi?-preguntó Miyako aparentemente molesta.
-No pude evitar venir a ver a mi Hime-chan.
-Márchate, tienes otras tareas que atender, debes tratar de reunir a todos los miembros del Orochi rápidamente antes de que esos malditos dioses tengan tiempo de actuar.
-Pero hermana...

Himeko aprovechando que ambos hermanos estaban discutiendo se lanzó a por Miyako, la cual casi no consiguió evitar el ataque de esta, y reanudaron la lucha que habían dejado pendiente, mientras, Girochi hablaba por lo alto.

-Vaya Hime-chan, que gran luchadora eres, por un momento me recuerdas a esa zorra de pelo azul... cuanto me alegré de su muerte.

Aquellas palabras parecieron motivar la furia asesina de Himeko la cual se lanzó de forma salvaje a por Miyako, la hermana apenas era capaz de retenerla y ya tenia un par de cortes, hasta que tropezó y Himeko la atravesó con su katana.

-Maldita...sacerdotisa...volveremos a vernos....

Un rayo de luz apareció encima de ella y la hizo desaparecer. Girochi parecía enfadado.

-Eso no ha estado bien Hime-chan, tal vez deba darte unos azotes como castigo.

El gigantesco hombre avanzó hacia Himeko pero esta estaba paralizada por el miedo y no pudo esquivar las cadenas que este le lanzó, estaba atrapada.


(Con cariño para Maria, prometo que el proximo capitulo os dejara sin aliento jeje)

miércoles, 1 de febrero de 2012

Encuentro predestinado Cap.3

Autora: Lobanako



CAPITULO 3



La sangre se le heló en las venas cuando escuchó de nuevo como la llamaba... era la misma voz, Himeko se giró lentamente esperando encontrarse con esos ojos azules que la cautivaban, pero nuevamente no había nadie, callo de rodillas al suelo, el terrible sentimiento de dolor se había convertido en un enorme vacío, empezó a llorar y se llevó las manos al rostro... cuando una voz llamó su atención.

-Te dije que no vinieras caqui.

Kazuki se acercó y se sentó a su lado.

-¿Has encendido tu el fuego?
-No, todo se ha encendido solo cuando me he acercado al altar...
-Mmmm, interesante... Tal vez... Tengo que hacer unas investigaciones.

Tras decir esto se marchó, dejando a Himeko mas confundida de lo que ya estaba, necesitaba salir a pasear, tomar el aire, alejarse de ese templo, sin duda un paseo por la calle la devolvería a la normalidad,así que volvió a su habitación y se preparó para salir.

Las calles estaban vacías a esas horas de la noche, no se escuchaba gran cosa, los grillos, los gatos peleándose... todo era muy tranquilo y Himeko estaba disfrutando con el paseo mientras se preguntaba que le estaba pasando, camino durante bastante tiempo, pero no se dio cuenta ya que estaba concentrada en sus pensamientos, no sabia hacia donde iba, sus pies caminaban solos. Necesitaba saber quien era esa chica y porque siempre soñaba con ella, también quería saber que relación tenia ella con ese extraño templo, últimamente todo estaba resultando ser demasiado raro, le hubiese gustado llevar una vida normal pero no podía, sentía que le faltaba algo muy importante en su vida, algo que estaba tratando de evitar olvidar, cuando de repente sus pies se pararon solos, inconscientemente había acabado delante de una gran verja, era una gran mansión, pero desde que ella había tenido memoria siempre había estado vacía, pertenecía a una pareja de ricos, pero al morir la mujer el hombre, que no tenia descendencia, se había marchado lejos. Algo le decía a Himeko que tenia que entrar, y empujó la puerta, la cual se deslizó suavemente sin hacer ningún ruido que la delatara, cruzó el gran patio deteniéndose unos segundos a contemplar el gran árbol que había junto a la puerta de entrada y siguió avanzando, subió lentamente los escalones que la separaban de la puerta y esta se abrió sola lentamente, Himeko no dudó y entró dentro de la mansion.

Al entrar tuvo la sensación de que ya había estado allí.

-Esta es Kurusugawa-san, se quedara una temporada con nosotras, así que espero que la traten bien.
-¡Si Himemiya-sama!


Himeko se asustó ante lo real que había sido lo que acababa de ver, fue como si estuviera dentro de sus sueños, se había visto a si misma con la chica de pelo azul, al parecer esa era su casa... Pero era imposible, allí no vivía nadie desde hace años. Himeko siguió explorando la mansión y llego a lo que parecía ser una gran cocina, no pudo evitar acercarse a los fogones y al tocarlos le ocurrió de nuevo.

-Dime Himeko, ¿crees que así esta bien?
-Claro, dime, ¿Te gusta la tortilla dulce?
-Si


Himeko le metió dulcemente un trozo de tortilla a la otra chica en la boca, esta lo probo y le dio el visto bueno, la chica de pelo azul, no dejaba de sonreír, tal vez se imaginase un futuro así...


Cada vez eran mas reales, su visión había sido tan real que realmente creyó estar allí, pero ese era el problema, ella nunca estuvo en aquel lugar, tampoco conoció nunca a la chica de pelo azul. ¿Que le estaba pasando?.

Siguió con su exploración hasta unos enormes baños, eran preciosos, pero estaban secos y vacíos, allí ya no se bañaba nadie.

La chica de pelo azul estaba elegantemente sentada en el bordillo, su magnifica melena azul apenas cubría su desnudez, y una sonrojada Himeko la observaba completamente hipnotizada, la chica de pelo azul era consciente de ello, pero no se movía, solo dejaba que la otra muchacha la observase.


Himeko salió de los baños, estaba levemente sonrojada, esta vez decidió subir por las grandes escaleras e instintivamente fue hacia una habitación, era pequeña, había una pequeña cama a la derecha y un tocador a la izquierda, Himeko se sentó en la cama y miró hacia el tocador.

-¿Estas segura de que no pasa nada Himeko?
-Si eres tu todo esta bien....


la chica de pelo azul sonrió y empezó a peinar dulcemente a Himeko, sus manos se deslizaban suavemente por su pelo, tratándolo como si fuera de cristal, sus manos emanaban mucha dulzura, tal vez, la dulzura que realmente quería mostrar....


Himeko se levantó de nuevo de la cama y salió de la habitación, pero algo llamó irrefrenablemente su atención, una puerta, justo al lado de por la que acababa de salir, fue hacia allí y puso la mano en el picaporte con miedo.


-¡No!


Himeko asustada abrió la puerta y se quedó helada al ver lo que sucedía.

Estaba en el suelo, ella estaba encima, no dejaba de susurrarle cosas dulces, deseos desde lo mas profundo de su corazón, sus manos empezaron a deslizarse por su cuerpo y una parte de ella deseaba que eso ocurriera, pero no así, no de esa manera, la chica de pelo azul seguía hablándole, ahora decía cosas horribles, pero había una nota de amargura en su voz que dejaba ver como su corazón sufria, sin duda le dolía hacerle daño, pero el sentimiento de culpa no era mayor al de querer protegerla, así que no se detuvo.... Al final le decía que siempre la amó, que la amaba por encima de todas las cosas, era verdad sin duda, pero la forma en la que lo decía hacia sentir un gran dolor a Himeko, entonces la chica rubia se incorporó y se sentó en el suelo, tapándose con la poca ropa que le había quedado ilesa, en sus ojos se veía el gran conflicto interior que estaba librando, se negaba a creer que ella le hubiese echo tal cosa, entonces habló.


-Chikane-chan...




Himeko había contemplado horrorizada la escena, pero no había sido eso lo que la había dejado en Shock... sino su nombre.

-Chikane-chan...

Sus ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas, tenia la verdad ahí delante, su cerebro se esforzaba por recordar, pero no podía, algo le impedía recordar a Chikane, calló de rodillas y trató con todas sus fuerzas de recordarla pero no pudo, agotada decidió tumbarse en la cama, miraba hacia arriba, y paso algunas horas tratando de recordar, pero no pudo, finalmente se dio por vencida y se tumbó de lado, cuando de nuevo se quedó sin aliento, era ella, la tenia justo delante, estaba tumbada a su lado y la miraba tristemente, Himeko finalmente se decidió a hablar.

-Chi...Chikane-chan?

La otra chica pareció sorprenderse porque supiera su nombre.

-¿Acaso... Acaso me reconoces Himeko?
-Yo... no se quien eres, pero... te he visto varias veces en mis sueños....

Chikane pareció comprender, estaba rodeada por un débil aura casi como si fuera un fantasma.

-Así que te niegas a olvidarme, no te castigues Himeko, debes olvidar, es lo mejor.
-¿Que es lo que debo olvidar?
-Todo, tienes la oportunidad de vivir de nuevo, vive y olvida-Dijo mientras se empezaba a desvanecer lentamente-
-¡No! espera Chikane-chan, ¡No te vayas!

Himeko se echó encima de Chikane y le sujetó los brazos, la chica de pelo azul sonreía de forma picara, pero finalmente una expresión tan triste que rasgaba el alma apareció en su rostro.

-Lo siento Himeko, este no es mi lugar, algún día volveremos a encontrarnos, aunque eso signifique mas dolor para ambas...yo...Te amo Himeko...
-Yo...también te amo Chikane-chan.

Himeko se dejó caer encima de ella y la besó dulcemente, cuando abrió los ojos ya no había nada delante de ella... entonces la chica rubia abrazó la almohada que tenia delante y lloró desconsoladamente toda la noche.

martes, 31 de enero de 2012

Encuentro predestinado Cap.2

Autora: Lobanako


CAPITULO 2


Himeko no podía moverse, la extraña chica de pelo azul también había quedado en shock, después esta la había llamado por su nombre y algo se había removido en el interior de Himeko, reconocía esa voz, era la voz de la sombra que aparecía una y otra vez en sus sueños, pero había algo mas era un sentimiento muy intenso, algo que le golpeaba el corazón con fuerza, no supo el porque pero se lanzo a sus brazos y la chica la rodeo tratando de darle consuelo, entonces se dio cuenta de que estaba llorando, la gente había terminado de cruzar la calle y solo quedaban ellas dos en el paso de peatones, entonces la chica de pelo azul la apartó lo suficiente para mirarla a los ojos.

-Himeko....

La chica rubia había quedado paralizada por esos eléctricos ojos azules, sin darse cuenta de que poco a poco acercaba mas y mas su rostro al de ella, cuando entonces, el trafico volvió a la normalidad ignorando a las dos chicas y un enorme camión avanzó veloz hasta ellas, no se dio cuenta de su presencia hasta que le fue imposible parar a tiempo, todo ocurrió muy rápido, pero Himeko fue consciente de todo. La chica de pelo azul trató de empujarla rápidamente para sacarla de en medio pero alguien se le adelantó una sombra cruzó por delante de Himeko empujándola al suelo, ella seguía mirando hacia la otra chica, la cual a una velocidad increíble saltó apartándose de la trayectoria del camión. Himeko alzó la vista hasta su salvador y un intenso rubor cubrió su rostro. Soma Ogami la había salvado, los coches se detuvieron de nuevo y todo el mundo se amontonó a su alrededor, el hombre del camión salio corriendo para ver si la chica estaba bien, pero la mente de Himeko solo podía pensar en la otra chica, así que salio corriendo y fue hacia donde la vio saltar, pero o había nadie, le preguntó al conductor del camión si la había visto, pero el hombre negó con la cabeza.

-eres a la única a la que vi antes de frenar.

Soma la apartó de la multitud, al parecer la había seguido cuando salió del cine, Mako-chan también apareció entonces y los tres fueron hasta un parque cercano para hablar sobre lo ocurrido.

-Yo no vi a la otra chica cuando te empuje...
-Pero... Pero...

Mako-chan también intervino en la conversación.

-¿Podrias describirme a la chica que viste?
-Alta, figura perfecta, pelo largo azul, ojos... ojos.....

Himeko volvió a recordar esos ojos, la manera en la que la habían hipnotizado, tan hermosos... Fue entonces cuando lo supo, no podía haber sido su imaginación, estaba segura de que sintió el calor de sus brazos cuando la abrazó y el latido de su corazón cuando lloró en su pecho, tenia que encontrarla, ella estaría en algún lugar y aunque le costase la vida la encontraría, no entendía el porque de esa necesidad de encontrarla pero era lo bastante intensa como para arrasar con cualquier otro pensamiento coherente, se levantó decidida del banco en el que se encontraba y sus amigos la miraron sorprendidos, cuando entonces Himeko calló al suelo.

-Ay...

Al parecer cuando Soma la empujó se torció el tobillo, sus amigos la llevaron al medico rápidamente, afortunadamente no era nada grave, solo le pusieron un vendaje y en un par de días estaría bien, Soma se ofreció para cuidar de ella hasta que se recuperase y también para poder vigilarla y que no hiciera ninguna tontería, así que el y Himeko se fueron hacia su casa, durante el trayecto era evidente que la chica estaba mas que avergonzada, ya que su rubor era evidente incluso con el casco, se agarraba a Soma tímidamente y eso hacia que el su ruborizara también, cuando llegaron los dos estaban completamente rojos y evitaban mirarse, antes de que Soma abriera la puerta alguien se le adelantó.

-Vaya Soma, así que esta es la chica de la que me has hablado por teléfono, no me habías dicho que era tan guapa-El joven de pelo castaño se inclinó y besó la mano de Himeko haciendo que esta pareciera un semáforo en rojo.
-Yukihito...-dijo Soma llevándose la mano a la cara- Kusurugawa-san, este es Yukihito, el asistente de mi hermano.
-¿Asistente?
-Si, mi hermano es el sacerdote del templo de la sacerdotisa lunar y solar, pero eso son solo viejas leyendas, no te preocupes.

Un hombre de pelo largo apareció también por la puerta.

-No deberías decir esas cosas Soma, la leyenda es cierta y nuestra familia lleva generaciones protegiendo ese templo.
-Lo siento Kazuki nii-san

El hombre vio entonces a Himeko.

-Tu debes de ser Kurusugawa-san, yo soy Kazuki Ogami, el hermano mayor de Soma, me ha contado lo ocurrido por teléfono, por favor, siéntete como en casa-dijo ofreciéndole pasar.

Kazuki Ogami le enseñó la casa a Himeko hasta que finalmente llegó hasta su habitación, esta daba a la parte de atrás de la casa, por la cual se veía un largo camino que se perdía entre los arboles, Kazuki que vio el rumbo de su mirada se lo explicó:

-Ese camino lleva hasta el templo, no se permiten las visitas ya que es un lugar sagrado, solo yo y las sacerdotisas podemos pasar allí.
-¿Alguna vez ha visto a alguna sacerdotisa?
-No, pero mis antepasados si, desde siempre, mi familia ha tenido la obligación de cuidar de ellas y prepararlas para su combate contra las fuerzas de la oscuridad.
-¿Y cuando han pasado esas cosas?
-Cuando el templo de la luna era destruido.

Himeko volvió a quedar en shock, por un momento volvió a revivir su sueño, sacudió su cabeza aturdida y vio que Kazuki la miraba fijamente.

-Estarás agotada, sera mejor que descanses.
-Si...

Himeko entró a la habitación y se sentó en la cama, anochecería dentro de poco y estaba realmente cansada, al principio se tumbo en la cama para poner en orden sus pensamientos pero poco a poco el sueño la fue hundiendo en su mundo con sus dulces brazos.



Todo estaba a oscuras a excepción de la enorme Hoguera que ardía entre ellas, llevaban horas intentándolo pero siempre fallaban, esta ultima vez un fragmento de la espada salió volando directa hacia ella, pero la otra chica la salvó empujándola, habían fallado otra vez, Himeko corrió hacia la otra chica, su hombro estaba sangrando. Por mas que lo intentaban siempre fallaban, la otra chica evitaba mirarla a los ojos, sabia que era su culpa, en el fondo de su corazón sabia lo que pasaría si la invocación salia bien, pero Himeko no se dio cuenta de eso, la otra chica la miró por fin, estaba sonriendo.


-No te preocupes, todo saldrá bien, Himeko...




Himeko despertó llorando de nuevo, había vuelto a soñar con esa chica, su corazón latía salvajemente y cada uno de sus latidos le daba otra oleada de dolor y sufrimiento, una angustia que casi rozaba el dolor físico, la chica rubia decidió salir a pasear para tratar de calmarse, cuando se encontró de frente al camino, sus pies cobraron vida solos, el vendaje, que se había aflojado por las vueltas que había dado mientras dormía, se deslizó suavemente de su tobillo y quedó atrás mientras la chica avanzaba decidida, no era consciente de lo que hacia, actuaba de forma involuntaria, subió unas largas escaleras en la piedra y llegó hasta la puerta del templo, se llevó la mano al pecho y entró, todo estaba completamente oscuro, cuando sus ojos se acostumbraron, pudo ver un enorme hoyo para hogueras en el centro de esa habitación redonda, había varias antorchas a su alrededor pero estaban apagadas, avanzó un poco mas y vio un pequeño altar al final de unos pocos escalones, subió decidida pero se paralizó al ver lo que tenia delante, eran restos de unas espadas rotas, sus restos aun se esparcían por los alrededores, entonces una fuerte ráfaga de viento apareció por sus espaldas y todas las antorchas y la hoguera se encendieron mágicamente.

-Himeko...

domingo, 29 de enero de 2012

Encuentro predestinado Cap.1

Autora: Lobanako


CAPITULO 1



Himeko Kurusugawa se agitaba entre las sabanas, estaba teniendo un sueño inquietante... De nuevo se despertó entre jadeos y sudor, le había vuelto a pasar, llevaba meses soñando lo mismo.

-¿Que me esta pasando?

La chica rubia se levantó y fue hacia la ducha, mientras dejaba el agua caer recordó las escenas que vivía en sus sueños.

Un templo se alzaba imponente sobre la luna, y unas largas escaleras se encontraban ante ella, Himeko comenzaba a subir lentamente, sentía como con cada paso su corazón se aceleraba mas y mas... al llegar a la entrada vio dos grandes puertas de madera, ella posó su mano delicadamente sobre un de ella y entonces las lágrimas desbordaron sus ojos, era un dolor extraño, sentía como una parte de ella muriera por dentro, el dolor se intensificó, trató de alejarse de la puerta pero no podía moverse, estaba paralizada, solo quería llorar y salir de allí, algo le decía que huyese de ese lugar que tanto daño le producía, entonces su mano se soltó de la puerta y cuando se dio la vuelta para salir corriendo, una fuerte corriente la golpeó en la espalda, las puertas se estaban abriendo, miró hacia atrás y vio un gran resplandor y una figura difuminada entre ella, no podía ver quien era, pero su llanto se intensifico, entonces la sombra pareció acercarse a ella.


-Himeko...


Siempre despertaba en el mismo momento en el que escuchaba como esa sombra la llamaba, tenia una voz muy dulce, parecía de mujer, pero a pesar de resultarle tan familiar no podía recordar quien era, decidió dejarlo pasar y relajarse con la cálida ducha, cuando ya estuvo vestida se dirigió de nuevo a su cama, se sentó en ella e inconscientemente se llevó la mano al cuello, allí tenia un collar con una pequeña concha rosa, cada vez que se sentía inquieta lo agarraba de forma inconsciente. Salió de sus pensamientos cuando una voz llamó a la puerta.


-¿Himeko? ¿Estas ya lista?


Era Makoto Saotome, su mejor amiga.

-Si Mako-chan, pasa.

La enérgica chica de pelo cortó entró con su característica sonrisa en el rostro.

-Venga Himeko, hoy no tenemos clases, ¿Te apetece ir al cine?
-Claro.

Las dos chicas se marcharon de la habitación y empezaron a caminar por los pasillos rumbo a la salida.

-Oye himeko, ¿Te ocurre algo? tienes mala cara.
-No es nada Mako-chan.
-¿Has vuelto a tener ese sueño verdad?
-...
-Sabes, creo que deberías ir a algún tipo de experto en los sueños, tal vez te diga cual es sus significado.
-No creo en esas cosas Mako-chan, prefiero no darle importancia.
-Como quieras.

Las dos chicas siguieron caminando juntas hasta la salida del centro. por suerte gozaban de las libertades características de estar en ultimo curso, por lo que podían salir y entrar cuando quisieran. En la parada del autobús Himeko volvió a sumirse en sus pensamientos y se mantuvo así hasta que llegaron a la cola de la taquilla del cine.

-¿Me estas escuchando Himeko?
- ¿Que?
-Lo suponía... te estaba preguntado sobre que película querías que viéramos.
-La verdad es que no se Mako-chan, la que escojas tu estará bien.

Makoto se encogió de hombros y pagó las dos entradas, las dos chicas entraron entonces en el cine y se pararon delante de la sala.

-Parece que aun no ha empezado la película Himeko, espera aquí mientras yo voy a comprar las palomitas.
-De acuerdo Mako-chan

La chica de pelo corto se fue dejando a Himeko sola delante de la puerta, se empezaba a sentir incomoda cuando una voz masculina sonó a sus espaldas asustandola.

-Lo siento Kurusugawa-san, no pretendía asustarte.
-No tiene importancia Ogami-kun (dijo sonrojándose)
-¿Has venido sola?
-no, he venido con Mako-chan, ¿y tu?
-yo he venido con mi clase de la universidad-dijo señalando a un grupo de chicos que esperaban en la sala de en frente.
-Ya veo...
-Veras Kurusugawa-san, me preguntaba si... si alguna vez podríamos venir juntos, tu y yo al cine...
-Yo esto... supongo que si
-Bien, entonces ¿te parece bien que el Domingo que viene te pase a recoger?
-Claro Ogami-kun.

Uno de los amigos de Soma Ogami pasó por detrás de el y le empujó para tratar de acercarle mas a Himeko, pero al parecer no midió bien sus fuerzas ya que este cayó justo encima de ella con sus labios rozándose levemente, Soma se levantó rápidamente y trató de ayudar a Himeko a levantarse, pero esta se levantó sola y salió corriendo hacia la salida, estaba llorando.

Himeko corría todo lo que podía, ese beso había echo que algo en su interior sufriera, y no pudo soportarlo, no entendía porque ya que Soma había sido su amor de la infancia y era evidente que el sentía algo por ella, pero su corazón empezó a doler, y sus ojos lloraban por voluntad propia, corrió hasta alejarse del cine, y cuando vio que por fin se encontraba entre toda la gente se tranquilizó decidió que daría un par de vueltas mas antes de volver, se paró en un semáforo y cuando este se puso en verde cruzó junto con el resto de la gente, había un parque por allí cerca, tal vez se sentaría un rato hasta que se sintiera mejor, en mitad del cruce se paró de golpe, sentía algo raro, no podía explicarlo, era como si su corazón se hinchase de felicidad, buscó con la mirada aquello que necesitaba y lo encontró delante de ella, era una mujer muy hermosa, de largo pelo azul y mirada penetrante, también ella pareció quedarse paralizada cuando la vio, ambas estaban ahí paradas, una delante de la otra sin poder moverse, sin poder reaccionar, hasta que por fin la chica de pelo azul lo hizo.

-Himeko....

La chica rubia no supo el porque empezó a llorar desconsoladamente, ni tampoco el motivo de porque se lanzo a esos brazos que la abrazaron  tratando de darle consuelo.

domingo, 8 de enero de 2012

La magia de la navidad (ONE SHOT)

Autora: Lobanako


Era navidad y el Fuuka Gakuen estaba cubierto de nieve, la mayor parte de los estudiantes estaban en casa de sus familiares, otros en cambio, no tenían con quien pasar la navidad y se quedaban en el colegio. Natsuki paseaba por los ahora helados jardines del colegio sumida en sus pensamientos, ultimamente apenas podía dormir por culpa de Shizuru, aun no se le había declarado, pero no sabia si debía hacerlo, estaba muy confusa y no quería arriesgarse a tener una relación con ella y luego darse cuenta de que fue un error, no podía permitirse el lujo de perderla, era tan difícil... tanto pensar le estaba produciendo dolor de cabeza, los bancos estaban cubiertos de nieve así que decidió salir fuera a dar un paseo, fue a buscar su moto y con cuidado condujo hasta la ciudad, enseguida se arrepintió de haberlo echo, todo estaba cubierto de luces, las familias paseaban felices, los niños cantaban villancicos... por un momento Natsuki se sintió muy sola, le hubiese gustado poder tener alguien con quien pasar la navidad, pero Mai, Mikoto, Reito, Tate y Shiho estaban en el cuarto de la pelirroja cenando en ''familia', con los demás no se llevaba lo bastante bien como para pasar la navidad con ellos, y Shizuru... Bueno, no sabia que planes tenia Shizuru pero no quería meterse en ellos. Natsuki pasó horas paseando por la ciudad hasta que poco a poco la gente fue desapareciendo de las calles, se marchaban a sus casas, Natsuki se sentó en un pequeño parque apartado y se perdió en sus pensamientos mientras contemplaba las estrellas, de repente una enorme bola de nieve impactó contra su cabeza, una risa maligna es escucho detrás de ella.

-Vaya Kuga, ahora no pareces tan peligrosa-dijo Nao mientras se retorcía de risa en el suelo-
-Nao...

Natsuki se levantó y fue tras ella, tras una larga y fría batalla de bolas de nieve las chicas decidieron sentarse a descansar.

-¿Que haces aquí tan sola?-le preguntó Nao-
-No es asunto tuyo...
-Ya veo.. parece que no tienes con quien pasar la navidad...

Natsuki estuvo apunto de lanzarle una mirada asesina pero vio que la expresión de Nao era triste.

-Yo tampoco tengo ningún familiar, he ido a visitar a mi madre, pero aun no ha despertado del coma, los medico dicen que seguramente pronto despertara, pero no he podido evitar sentirme sola y había salido a pasear cuando te vi sentada e indefensa en el banco.
-Yo... tampoco tengo con quien pasar la navidad, todos están felices y en compañía y no quiero ser una carga para ellos.
-¿Y que me dices de Fujino?
-Natsuki se ruborizó levemente- No se donde esta Shizuru, pero supongo que ya tendrá sus planes y tampoco quiero ser una carga para ella...
-¿Acaso les has preguntado a ellos si les molestas? Eres una idiota Kuga...
-¡¿Como?!
-Tu te crees que estas sola, pero no te das cuenta de que en realidad tienes buenos amigos en los que apoyarte, eres tu la que se aparta de ellos, estoy segura de que cualquiera de ellos estaría encantado de estar contigo en estas fechas... No sabes las suerte que tienes...
-...

Natsuki se quedó meditando sobre lo que le acababa de decir Nao, tenia razón, no estaba sola, tenia a sus amigos, entonces se levantó y cogió a Nao de la mano.

-¿A donde me llevas?
-Vamos con nuestros amigos

Nao pareció sonrojarse pero no dijo nada mas, juntas caminaron hasta la moto de Natsuki y volvieron al Fuuka Gakuen, fueron hasta el cuarto de Mai y llamaron tímidamente a la puerta, Mikoto les abrió la puerta y se lanzó encima de Natsuki.

-¡Mai! ¡Natsuki ha venido!

Maii salió a la puerta y recibió a las chicas cálidamente, dentro saludaron a Tate, a Reito y a Shiho, nadie dijo nada sobre la presencia de Nao, es mas, pronto la trataron con cariño, pero... a Natsuki aun le faltaba alguien... Mai se dio cuenta y la apartó de los demás.

-Shizuru te ha estado buscando, vino aquí pero le dije que no estabas, tal vez la encuentres en su cuarto.

No necesitó decirle mas, Natsuki salió corriendo hacia la habitación de Shizuru pero cuando estuvo delante de la puerta fue incapaz de llamar, estaba completamente roja y no sabia que le diría a Shizuru cuando la viera, cuando de repente la puerta se abrió y la castaña se apoyó en el marco de la puerta sonriendo.

-Ara, Natsuki, ya me estaba cansando de esperar a que llamaras, llevo un rato viendo como te sonrojas-Dijo Shizuru empezando a reír-
-Yo, esto... ¿Estas sola?
-Si, te estuve buscando porque pensé que tu también estarías sola y que querrías pasar la navidad conmigo.
-La verdad es que me encantaría...
-Pasa por favor.

Natsuki entró tímidamente al cuarto de Shizuru y vio que la mesa estaba preparada para servir la cena, había dos platos, antes de que Natsuki preguntara nada, la chica de pelo castaño le respondió.

-Sabia que al fina vendrías, así que puse mi mejor esfuerzo en preparar la cena para las dos, no es nada del otro mundo, pero espero que te guste.

Aquellas palabras conmovieron a Natsuki, la cual solo fue capaz de asentir y sentarse en la mesa, la cena fue tranquila, la peliazul enseguida perdió la vergüenza y se sintió cómoda con la otra chica, hablaron sobre los estudios, las calificaciones y sobre que harían en las vacaciones, Shizuru se sentó al lado de Natsuki y empezó a masajearle los hombros, al principio la otra chica estuvo muy tensa, pero pronto las cálidas y suaves manos de la presidenta del consejo estudiantil lograron calmarla.

-Tienes los hombros muy tensos Natsuki.
-(murmullo inaudible)
-Ara Natsuki, no te quedes dormida mientras te hago esto-dijo pasando sus manos de los hombros al cuello-

Shizuru empezó a masajear el cuello de Natsuki lentamente, con mucho cuidado, presionando suavemente detrás de las orejas de esta, la peliazul pronto empezó a sonrojarse y no notó que la otra chica poco a poco fue acercando su cara a su cuello, hasta que esta soltó un suspiro cálido al lado de la oreja de Natsuki haciéndola gemir, Natsuki se apartó rápidamente de la castaña mientras esta empezaba a reír, como venganza, la peliazul la tumbó en el suelo y mientras con una mano sujetaba por las muñecas a Shizuru, con la otra empezó a hacerle cosquillas, las risas de la otra chica aumentaron de intensidad hasta que de repente y con gran agilidad empujó a Natsuki y se tumbó encima de ella, le sujetó ambas manos y sus rostros quedaron a escasos centímetros, pero para la sorpresa de esta, fue la peliazul la que se lanzó a por sus labio, ambas empezaron a rodar tratando de entrelazar sus cuerpos mientras sus besos se volvían mas apasionados, ninguna de las dos eran dueñas de sus cuerpos, se habían entregado por completo a un deseo, una necesidad y un amor que llevaban mucho tiempo reprimiendo, sin saber muy bien como, acabaron en la habitación y entre las cálidas sabanas y los jadeos de ambas hicieron el amor hasta quedar exhaustas, se quedaron un rato en la cama, mirándose sin decir nada, agarradas de la mano, sus miradas decían todo lo que sentían y con eso bastaba, después se dieron una ducha rápida y fueron al cuarto de Mai, donde las recibieron de forma cálida y pasaron el resto de la noche riendo y en compañía de sus amigos, finalmente Natsuki aprendió que no estaba sola y que nunca mas lo estaría.

Detective Kuga Cap.3

Autora: Lobanako


Capitulo 3: Terror nocturno.


Apenas podía moverme, mire una ultima vez a Shizuru, ella parecía aun mas en shock que yo, pero tenia que actuar, rápidamente me subí al escenario y me dirigí hacia Ichida, traté de encontrar su pulso, pero no lo encontré, estaba muerto, me encontraba ante un claro caso de asesinato y empecé a trabajar.


-Atención, escuchadme todos, se ha producido un asesinato, queda completamente prohibida la entrada a esta zona, por favor, marchense a sus camarotes y cierren la puerta con llave hasta que el personal del barco les avise de que el asesino ha sido capturado.


El personal siguiendo mis ordenes empezaron a evacuar el salón del teatro, solo la familia Fujino y algunos camareros quedaron en la habitación, Shizuru se había desplomado y Noriko la abanicaba, Seiji, parecia muy nervioso.


-Ha...Han.. Matado a.. a mi hermano, no puedo estar aquí, necesito tomar el aire, disculpadme.


Su mujer dejó de abanicar a Shizuru y se fue detrás de su marido, Sachiko también fue detrás de ellos, y Saya se quedó mirando como sus hermanos se marchaban parecía tentada de ir tras ellos, pero también parecía que le aterraba salir al exterior, era comprensible. Me acerqué un poco mas y empecé a estudiar el cadáver, el cuerpo de Ichida estaba cubierto de sangre, seguramente murió al instante cuando la Katana le atravesó el pecho, tal vez agonizó durante unos pocos segundos y murió, sin embargo, ni la silla ni el suelo estaban manchados de sangre, alguien había puesto a Ichida ahí para hacerles creer que había sido asesinado en el escenario. Las puertas del salón se abrieron de golpe y Reito apareció completamente lívido, avanzó hasta situarse delante del escenario sin poder moverse.


-No..es posible, Ichida, tenemos que avisar a la policia.


Juliet Zhang se acercó a el y le puso la mano en el hombro.


-Para cuando lleguemos a puerto, el asesino habrá tenido tiempo de borrar todas las pruebas, no podemos llamar a la policía...


Por una parte, sabia que eso era cierto, pero tampoco podían dejar las cosas así, necesitaban la ayuda de un policía. Repentinamente las puertas se volvieron a abrir, una chica joven de pelo negro y trenzas entró con gesto severo y un uniforme policial.


-¿Acaso nadie sabe respetar el escenario de un crimen?-dije yo enfadada-


La chica con cara de gato llegó hasta donde estaba yo con el cuerpo de chida y lo miro, por un momento todos se quedaron en silencio viendo la cara de concentración de la muchacha cuando al fin pareció reaccionar.


-¡¡Es un asesinato!!


Todos quedamos boquiabiertos, yo la cogí de la chaqueta y la levanté del suelo.


-Oye niña, ¿Que te crees que estas..?


No pude terminar la frase ya que la joven con rápidos movimientos me inmovilizó y me puso unas esposas.


-¡¿Niña?! ¡Agente Minagi para ti delincuente!
-¿Delincuente?
-¡si! es evidente que tu has cometido el crimen, si no, no interferirías en mi trabajo.
-¡Yo no soy la asesina!
-¡silencio! tienes derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga....
-No me lo puedo creer...


Esa situación era ridícula, me encontraba en el suelo esposada con una niña sentada en mi espalda, la cual decía ser agente de la policía y me acusaba del asesinato del señor Ichida, Shizuru pareció volver en si en ese momento y me miró sin entender bien lo que ocurría. La niña de pelo negro corrió hacia ella y sacó su libretita con el dibujo de un gato negro.


-Usted debe de ser Shizuru Fujino, la hija de la víctima.
-Así es, ¿y tu eres?
-Lamento mis modales, soy Mikoto Minagi, policía secreta, me había infiltrado en el barco para tratar de encontrar al asesino antes de que cometiera ningún delito, pero veo que he llegado tarde, lo siento.
-No tiene importancia... ¿Porque esta Natsuki esposada?


Por un momento no supe si sentirme aliviada o avergonzada, Mikoto se acercó y me señalo de forma satisfactoria.


-¡Es la asesina! la he atrapado cuando intentaba agredirme.
-¡Ya te he dicho que yo no soy la asesina!
-Tiene razón agente Minagi, Natsuki ha estado conmigo todo el tiempo.-dijo Shizuru-
-Por favor llámame Mikoto, entonces, si la chica con cara de delincuente no es la asesina... ¿Quien ha matado a Ichida Fujino?
-se supone que es tu trabajo descubrirlo...-dije yo-
-mmm cierto, en ese caso, ¡¡manos a la obra!! interrogare a todas las personas cercanas a la víctima-dijo mientras salia corriendo-


Dios... esa niña era un GRAN  estorbo, pero yo era una profesional y no podía dejar que alguien así interfiriese en mi trabajo, había un asesino suelto en el barco y tenia que encontrarle antes de que volviera a actuar, vi que Saya estaba especialmente temblorosa y pálida y me acerqué para tratar de consolarla, cuando estuve lo bastante cerca pude escuchar claramente como murmuraba -No puede ser...- una y otra vez, al notar que me acercaba dejo de murmurar y me miró tratando de evitar que leyera sus pensamientos, sin duda era una persona que no sabia mentir, y al parecer ocultaba algo.


-Lamento lo ocurrido señorita Saya.
-No entiendes la gravedad de lo que acaba de pasar...
-¿Disculpe?
-Esa katana... es de alguien de mi familia, alguien que viaja con nosotros en el barco...
-¿De quien es?

Datos personales

Mi foto
la_loba_93@hotmail.es